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ABC LUNES 11 s 2 s 2008 DEPORTES 101 EL MUNDO ES UNA HISTORIA MANOS ATADAS FUERA DE JUEGO Fernando Castro Flórez Un grupo de participantes del concurso televisivo, en una sesión de entrenamiento REUTERS OT en el fútbol chino Una televisión china y varias empresas británicas organizan un concurso con 18.000 jóvenes cuyo premio para los tres ganadores será entrenarse un año con equipos de la Premier League inglesa POR PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Estaba escrito que dos países tan distintos y distantes como China e Inglaterra debían unirse gracias al fútbol. El motivo es que este deporte, tal y como lo conocemos hoy, nació a finales del siglo XIX en las Islas Británicas, pero dos milenios y medio antes, allá por el siglo V antes de Cristo, ya se practicaba en el Lejano Oriente una especie de protofútbol que servía como entrenamiento para los soldados de los periodos de Primavera y Otoño (770- 476 a. C) En el cuju que en mandarín significa dar patadas a un balón dos equipos de diez personas se enfrentaban intentando colar una pelota de piel casi redonda por el hueco de una red elevada utilizando únicamente los pies y sin que cayera al suelo. Ahora, y gracias a la pasión por el deporte que los próximos Juegos Olímpicos de Pekín están despertando entre los chinos, el fútbol empieza a tener un gran número de seguidores en este gigantesco país. Tantos que hasta la televisión de la provincia de Hunan ha organizado ya una especie de Operación Triunfo del balompié con un premio muy especial para los mejores de esta singular academia. Los tres ganadores de este exitoso concurso, que se denominaba Príncipes del fútbol y ha durado cinco meses, han conseguido una plaza para entrenarse un año en equipos de la Premier League inglesa. fortalecer nuestros lazos que con el fútbol como puente se congratuló el ministro de Comercio británico, Lord Jones de Birmingham, durante la reciente visita que el primer ministro de ese país, Gordon Brown, efectuó a Pekín. Dentro de la cada vez mayor implicación del dragón rojo en la sociedad global, Príncipes de fútbol ha sido una joint- venture (sociedad a partes iguales) entre la televisión de Hunan y varias empresas británicas como Kickworldwide, FremantleMedia y Group M. Su objetivo estaba muy claro: dar a conocer el deporte rey en el gigante asiático, donde aún no hay demasiada tradición por el fútbol, y descubrir nuevas promesas subiendo de paso los niveles de audiencia. Estamos buscando jóvenes con talento para darles oportunidades en los mejores equipos ingleses explicó a los medios chinos el director de Kickworldwide, Steve Cartwright. Y seguro que los encuentra en esta nación de más de 1.300 millones de habitantes que, a tenor del entusiasmo generado durante el último Mundial de Alemania, parece haberse contagiado de una auténtica fiebre amarilla por el fútbol. Para ello, ha contado con la ayuda de la televisión de Hunan, una gran experta en producir programas de éxito en China como ya demostró en su día con la versión de ojos rasgados de Operación Triunfo y ahora con este Príncipes del fútbol De seguir así, pronto serán emperadores del balón. Everton, Bolton y Nottingham Tras el Año Nuevo chino, que comenzó el jueves, Ji Hui, de 19 años, se unirá al Everton, mientras que Song Yang, de 18, recalará en el Bolton y Zhao Zhihao, de 17, podrá perfeccionar su estilo con el Nottingham Forest. Entre 18.000 jóvenes, han sido escogidos debido a su talento y sus cualidades por un jurado compuesto por los jugadores británicos Paul Jones y Kenny Sansom y por el ex futbolista chino Liu Yue. China es la cuna del fútbol antiguo, mientras que el Reino Unido es el lugar del que procede este moderno deporte, así que no hay mejor manera de uando bastantes de mis amigos, debido a mi demencial propuesta de suprimir el fuera de juego del fútbol, me habían retirado el saludo, el catedrático de ética José Luis Velázquez, compañero de fatigas universitarias, intentó llevarme al redil de la comprensión. Acaso para evitar que persistiera obstinadamente en mis equívocas ideas, me propuso que meditara, si tal cosa es posible después de los patinazos de esta columna, sobre la metafísica cuestión de la mano. Se refería a esas polémicas verdaderamente raras sobre si el jugador tenía el brazo pegado al cuerpo o hubo clara intencionalidad de interceptar el balón. En primera instancia tomé esa cordial propuesta de tema como una incitación a divagar sobre el ser a la mano a la manera heideggeriana e incluso tenía la intención de enfrascarme en la relectura del Elogio de la mano de Focillon para así enmascarar, como suelo hacer, mi ignorancia con una salsa pseudo- erudita. Pero, antes de que pudiera comenzar a empalmar chorradas y poses, un rayo o, mejor, una epifanía hizo que recordara con toda precisión el gol de la mano de Dios la épica triquiñuela de Maradona que está, por derecho propio, en la historia de la teodicea deportiva. Aquel tipo de morfología barrilete se elevó al mismo tiempo que emboscaba su puño entre la espesura de sus grasientos rizos, propios de un cantante de soul. Solo esa morosa repetición del tiempo que impuso la televisión nos entregó la poética posibilidad de convertir la picnolepsia en algo deseable. Ahora que los milagros son cosa de los porteros y los llamados jugadores desequilibrantes son menos que los dedos de una mano, convendría realizar una suscripción para que se levantara un monumento a los astutos herederos de Odiseo que han conseguido, aunque sea con regalos envenados, sacarnos de la monotonía del C Debido a los Juegos Olímpicos de Pekín, en China se ha desatado la fiebre amarilla por el deporte Para los jugadores necesitaremos metros de cuerda, para los charlatanes catódicos, cientos de mordazas saque de falta a las nubes o del corner lanzado primorosamente para que el portero lo atrape sin descolocar la melena fijada con gomina. Y, por favor, que con el dinero sobrante de esa recaudación comencemos a promover un cambio de normativa (yo sigo a lo mío) sobre la cuestión de las manos en el fútbol. Podrían cortar las manos, como a los delincuentes iraníes, de los infames que les de por usarlas en el campo del honor aunque lo más razonable es que antes de salir y de forma obligatoria una brigada rigurosa ate firmemente los brazos de todos los jugadores al cuerpo y de esa manera se evitará tanto descontrol. No podemos consentir que la gente más sensata parezca enloquecida al gritar mano en un estadio ni que los comentaristas, tan sufridos y sesudos, pierdan más tiempo con este caso. Seguramente al principio les costará correr sin bracear pero, dado que la mayor parte andan al paso y de forma cansina, no será tan grave la situación. Aquellos que están condenados a formar parte de la barrera podrán solicitar, como medida excepcional, que las manos se les aten de forma tal que puedan taparse en el momento de la ejecución de la falta los mismísimos huevos. No pretendo ni crear una hibridación del fútbol con el erótico boundage ni masacrar el bajo vientre de nadie, pero tampoco estoy dispuesto a permitir que el ser humano aparezca una y otra vez como el colmo de la involuntariedad ¿Cuántos caraduras están cobijados en la retórica del lo hice sin querer? ¿Qué sentido tiene decir que era imposible quitar la mano de ahí porque ese es un movimiento natural? Los sofistas del no ha pasado nada esos legitimadores del sobeteo manual del esférico, tienen solamente una opción: desertar o comprar las entradas del baloncesto. Estoy dispuesto a retractarme de aquella propuesta de quitar el fuera de juego siempre y cuando una nueva mayoría me apoye en esta campaña para erradicar las manos. Cuando hayamos conseguido este objetivo estratégico asaltaremos los puestos de comentaristas deportivos. Al final del partido de la selección española, vestida con mal fario, contra Francia escuché una frase demoledora: Ganar sin jugar bien da mucha seguridad Para los jugadores, como he indicado, necesitaremos metros de cuerda, para los charlatanes catódicos cientos de mordazas. Tengo la impresión de que así, atados unos, amordazados los otros, serena la masa, podrán vivir, beber y votar mientras esperan otro milagro.