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82 CIENCIA FUTUROsMEDIO AMBIENTE y www. abc. es cienciayfuturo LUNES 11- -2- -2008 ABC Un motocarro cargado con chatarra tecnológica circula por Guiyu, en cuyas calles se acumulan montañas de ordenadores viejos de varios metros de altura China, vertedero electrónico global La mayoría de los ordenadores viejos que se tiran en el mundo acaban en Guiyu, una ciudad de la provincia sureña de Guangdong donde sus trabajadores extraen, por cinco euros al día y sin medidas de seguridad, todos los componentes que pueden aprovecharse TEXTO Y FOTO PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL GUIYU (CHINA) China es la fábrica global de la que proceden la mayoría de los productos que se consumen en el planeta, pero también el basurero mundial al que van a parar cuando ya no son útiles. Así salta a la vista en Guiyu, una ciudad situada en la provincia de Guangdong, al sur del país, que se ha convertido en el mayor vertedero de basura electrónica de la Tierra. De hecho, en las calles de Guiyu, que se encuentra a cinco horas en coche de Hong Kong, se apilan montañas de hasta cinco metros de alto de ordenadores viejos, televisores con las pantallas destrozadas, equipos de música pasados por la trituradora y todo tipo de electrodomésticos despanzurrados. Un desolador panorama muy distinto al que Guiyu presentaba hace quince años, cuando era un idílico pueblo dedicado al cultivo de arroz a orillas del río Lianjiang. Pero, a mediados de los 90, llegó hasta aquí la industrialización que ha convertido al gigante asiático en la cuarta potencia económica del mundo y ha transformado radicalmente su faz. Sin embargo, no lo hizo en forma de fábricas o polígonos empresariales, sino de contenedores de chatarra que eran desguazados y, en teoría, reciclados. Uno de los primeros en dedicarse a este negocio fue el señor Li, quien sólo desvela su apellido. Antes era muy pobre porque trabajaba en el campo, pero ahora tengo mi propio taller y dispongo de una docena de empleados explica a ABC en el patio de su tienda, por cuyo suelo hay desperdigados montones de placas y discos duros de ordenador. De los 150.000 habitantes de Guiyu, el 95 por ciento de la población se gana la vida con la basura electrónica, ya que la ciudad es un enorme vertedero al aire libre y todas las casas son, a la vez, talleres en cuyos patios se abren los ordenadores y se desmontan los aparatos electrónicos sin ninguna medida de seguridad. Por unos 50 yuanes al día (5 euros) emigrantes venidos de las provincias más pobres de China, como Sichuan, Anhui, Hunan o Henan, se pasan toda la jornada sentados en un taburete y hurgando con sus destornilladores y tenazas en las tripas de viejas computadoras y electrodomésticos. Ácido nítrico para los chips Con sus manos, y sin utilizar guantes ni mascarillas ni trajes especiales, arrancan los cables y tubos catódicos de las pantallas, abren el tóner de tinta de las impresoras y rocían con ácido nítrico los chips y microprocesadores para extraer el oro de los mismos. Además, queman en el campo o al lado del río los cables de PVC para sacar cobre y otros componentes de los que pueden aprovechar su plata y sus metales. Debido a los numerosos componentes tóxicos que tienen tales aparatos, como plomo, cadmio o mercurio, dicha labor supone una auténtica temeridad y un gran riesgo para En las calles de Guiyu se desguazan los electrodomésticos en busca del oro de sus microchips Estos aparatos contienen numerosas sustancias nocivas como plomo, cadmio o mercurio Los niveles de polución medioambiental y en el cuerpo son hasta 600 veces superiores a lo normal la salud de estos trabajadores, que al mismo tiempo están provocando un desastre medioambiental que estallará durante los próximos años en Guiyu en forma de enfermedades y de una polución sin remedio. No en vano, su río está ya tan contaminado que sus habitantes deben beber el agua que grandes camiones cisterna traen desde Chengdian, otro pueblo situado a unos 30 kilómetros. Y es que los niveles de plomo en este tramo del río Lianjiang son entre 400 y 600 veces superiores a los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) Según un estudio de la Universidad Baptista de Hong Kong, los niveles de dioxinas de Guiyu son los más altos del mundo. Los trabajadores que operan con la basura electrónica están ya tan afectados por dichas sustancias tóxicas, que son cancerígenas y dañan al metabolismo, que sus concentraciones de dioxinas en el cuerpo son entre 50 y 200 veces superiores a lo normal. Pero, mientras el dinero siga fluyendo en esta todavía mísera China rural, pocos se preocuparán por la salud cuando su principal prioridad es llenar el estómago. Así lo recono-