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ABC LUNES 11 s 2 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 77 Minimalismo: el tamaño (en arte) también importa La Fundación March recorre las tendencias de minimización del arte contemporáneo MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Minimal, en arte, no es sinónimo de simple, ni siquiera de sencillo. Ni paisajes, ni figuras, ni menos aún paisajes con figuras. Arte a la medida, quizá, del hombre más o menos contemporáneo. Arte impersonal (apersonal, mejor) sin emociones, desapasionado. Arte sin empañarse de patética como escribió Ortega y Gasset. Arte deshumanizado, como reacción a los excesos de la emotividad y del lirismo, donde el sujeto no existe. Bajo estos parámetros y al cobijo de estas geometrías, la Fundación March acoge la exposición MAXImin. Tendencias de máxima minimización en el arte contemporáneo muestra organizada por la propia Fundación en colaboración con el Departamento de Arte de la empresa alemana Daimler AG (Stuttgart) possedora de una vasta colección de arte no figurativo del siglo XX, colección que nació en 1977 y reúne más de mil quinientas obras de unos cuatrocientos artistas pertenecientes a las corrientes y movimientos abstractos y constructivistas, conceptuales y minimalistas. La muestra consta de más de cien piezas, firmadas por ochenta y dos artistas de cuatro continentes (África es la ausente) y quiere reflejar el alma de esta tendencia artística, pero yendo más allá del concepto minimal surgido en los años sesenta en los Estados Unidos. Es un viaje que abarca desde los antecedentes del minimalismo en las vanguardias centroeuropeas de los comienzos del siglo XX (magnífica embajada artística la del alemán Adolf Hölzel, y la pequeña Bahaus en las obras de Willi Baumeister y Max Ackerman) hasta el arte más intensa y extensamente contemporáneo, como los trabajos de la japonesa Are You Meaning Company (divertídisimas, pero no inocuas sus casitas residenciales de colores en miniatura) y el neoyorquino Vincent Szarek. Igualmente, destacan obras de Vantongerloo, Arp, Camille Graeser, Richard Paul Lohse, Mathias Goeritz, Michael Heizer Trabajo de Are You Meaning Company presente en la exposición y Max Bill, entre otros. También conviene destacar la edición de un magnífico catálogo en formato de revista artística, en el que se pueden leer textos de Renate Wiehager, a la sazón directora de la Colección Daimler, y de artistas como Ilya Bolotowsky, John M. Armleder, Daniel Buren y Heinz Mack. Un catálogo completísimo que incluye, además, un gráfico desplegable (también insertado en el programa de mano en versión más reducida) al modo de los planos del Metro, en el que, bajo el título de La bella evidencia se entienden a la primera (bueno, a la segunda) las distintas líneas transbordos e intercambiadores de las tendencias minimalistas del siglo XX. Tal vez, así de sopetón no sean estas tendencias las a priori más apetecibles para el comensal habitual de exposiciones, pero la exquisitez del montaje de la muestra, la distribución de los espacios y el selecto contenido de la misma merecen que el aficionado se atreva con los nuevos sabores. De entrada, y para abrir boca, tal vez sea conveniente repasar la atinada receta del cate- EFE La bella evidencia La muestra consta de más de cien piezas, firmadas por ochenta y dos artistas de cuatro continentes (África es la ausente) drático de arte y escultor alemán Heinz Mack: El pan duro no significa lo mismo en una prisión que en un plato de alta cocina. Un tono de gris, si está pintado por Picasso, puede reemplazar todos los colores y cualquiera que pinte un cuadro completamente negro o completamente blanco debería saber mucho de colores. Por eso, no subestimo en absoluto el valor del negro y del blanco, del pan y del agua, porque, como artista, no se puede vivir sólo a base de pasteles y vino Que les aproveche. Y quién sabe, si tal vez nuestro tatarabuelo de Altamira fue el primer minimalista. Más información sobre la exposición: http: www. march. es