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52 MADRID LUNES 11 s 2 s 2008 ABC Una broma que salió muy cara Un joven de 22 años muere después de que su amigo, con el que había salido de marcha, le disparara accidentalmente con un viejo revólver de su familia. Ocurrió en el Soto de la Moraleja POR CARLOS HIDALGO FOTO ERNESTO AGUDO MADRID. La tarde de ayer, el tanatorio de La Paz, en Alcobendas, se llenó de familiares y amigos de Jorge Fernández Rodríguez, vecino del municipio, de 22 años, que murió la madrugada del sábado al recibir un disparo en el pecho. Fue uno de sus mejores amigos, José María L. de 23 años, quien supuestamente disparó de manera accidental contra él. Lo que empezó como una broma, de manera cómica, terminó repentinamente en tragedia. Jorge y José María habían quedado esa noche para salir juntos: ir al cine, tomar unas copas... Pero los padres del segundo de ellos no se encontraban en casa- -la madre visitaba a su hija, cooperante internacional, en Inglaterra- así que invitó a su amigo a seguir de fiesta en su casa, en el número 61 de la calle de la Salvia, en el Soto de la Moraleja. Hasta allí llegaron mediada la madrugada. El padre de José María es aficionado a la caza, al tiro al plato y al tiro olímpico, por lo que guardaba algunas armas en la vivienda. Se trata de una familia muy buena gente todos ellos, incluido José María, buen chico y amigo de sus amigos Los dos jóvenes se encontraban en el salón de la vivienda, cuando José María le propuso a Jorge mostrarle un viejo revólver que su padre tenía guardado y que, al parecer, había pertenecido a su abuelo. Entre risas y bromas, los dos amigos estuvieron manipulando el arma, según los datos que han trascendido. Al tratarse de un revólver, la recámara es rotatoria, con lo que, si no está totalmente cargada el arma- -seis proyectiles- -y sí parcialmente, cabe la posibilidad de que el tambor no esté dispuesto para que el primer disparo sea efectivo. Y eso es lo que pudo pasar: que uno de ellos apretara el gatillo una o dos veces y creyera que el arma no tenía balas. Supuestamente, cuando José María empuñó el revólver, lo Fachada de la vivienda del Soto de la Moraleja (Alcobendas) donde ocurrió el accidente mortal apuntó contra su amigo, a la altura del pecho, a modo de juego. La mala fortuna quiso que el arma, en esa ocasión, se disparara. La bala alcanzó a Jorge en la zona inferior del pecho. La herida era gravísima. Eran las 4.14 minutos del sábado, exactamente. A esa hora fue cuando la central del 112 recibía la siguiente llamada de José María, aunque no se identificó: Hay una persona herida por arma de fuego y que sangra mucho avisó. Hasta el lugar de los hechos se trasladó el Summa- 112 y la Policía Local del Alcobendas. En un primer momento, incluso se pensó que pudiera tratarse de un suicidio; también, por la hora y la zona, de un robo. Pero el testimonio que dio José María a la Policía es el que ha cobrado mayor credibilidad. Los investigadores están casi seguros: todo respondió a un accidente, a un desgraciado e infortunado accidente entre dos amigos que se divertían. Fuentes policiales indicaron que ahora lo que toca es esperar el informe de balística, que será determinante. También se ha abierto el proceso de comprobación de la licencia del arma en cuestión, puesto que, dependiendo de su antigüedad, su uso puede ser legal o no. Jorge Fernández Rodríguez era recordado ayer por sus allegados como un chico muy bueno y muy trabajador Sus compañeros de trabajo no tardaron en llegar al tanatorio, donde se fundieron en un abrazo con su padre, que no daba crédito de lo ocurrido. También llegaron desde fuera de Madrid algunos amigos, de su pandilla de la playa de Cartagena (Murcia) donde solía veranear. Fuera del recinto, más y más amigos y familiares, que no conseguían entender cómo una noche de fiesta y diversión pudo terminar de la peor de las maneras. Sangra mucho El padre de José María es aficionado a la caza, al tiro al plato y al tiro olímpico, por eso tenía armas en casa Denuncian el atasco en las licencias municipales por falta de personal Ep MADRID. La concesión de licencias por parte del Ayuntamiento de Madrid está sufriendo un importante atasco que está llevando a que obras menores como la instalación de ascensores se vean aplazadas hasta un año. La falta de personal, el miedo a ser inculpado y la ausencia de funcionarios claves de los departamentos de Medio Ambiente y Urbanismo retirados de sus funciones tras su imputación en la trama de corrupción de la operación Guateque son algunas de las razones esgrimidas por los sindicatos del Ayuntamiento de Madrid para explicar esta ralentización en la tramitación de licencias. Desde el Colegio de Gestores de Madrid, Santiago Lorenzo, se informó a Ep que en el Consistorio se está produciendo un parón en la concesión de autorizaciones. Lorenzo explicó que el retraso, que afecta a todo tipo de documentos, se debe a la psicosis de los funcionarios que temen ser acusados de pertenecer a la presunta trama de corrupción, al tiempo que deben dedicar parte de su jornada laboral a buscar expedientes siguiendo el mandato del juzgado. Por su parte, en declaraciones a Ep el secretario de acción sindical de CC. OO. en el Consistorio, Fernando Recio, apuntó que la concesión de permisos de obras y reforma va a un ritmo muy inferior al habitual un hecho motivado por la falta de plantilla, de técnicos que puedan agilizar los expedien- tes En este sentido, Recio lamentó que la oferta pública de empleo no ha convocado ni una sola plaza de nueva creación para ingenieros técnicos en los últimos años, y que las últimas vienen siendo ocupadas por interinos desde hace años Por su parte, José María Hernández, de UGT, confirmó que en los departamentos de concesión de licencias siempre ha hecho falta más personal una carencia que se paliaba hasta ahora con la intervención del funcionario, que reclamaba directamente al solicitante de la licencia los documentos necesarios que no habían sido entregados en un primer momento.