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34 INTERNACIONAL Elecciones en EE. UU. s Las primarias DOMINGO 10 s 2 s 2008 ABC ELECCIONES USA 2008 Ramón Pérez- Maura La última batalla de McCain Aunque hasta los republicanos creen que esta vez ganará un demócrata, el veterano de guerra John McCain no tira la toalla, como en Vietnam. A sus 71 años ya no le queda otra. Persona íntegra y soldado de corazón, el mayor obstáculo es su propio partido ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. Odio perder Con estas palabras, quizás más propias de un niño que juega al fútbol que de un gobernador de Massachussets que quiere ser presidente de Estados Unidos, se despidió Mitt Romney de la campaña americana para 2008. ¿Se retira para siempre o sólo hasta el año 2012? ¿Es John McCain el ganador de la nominación o es el único que queda para perder las elecciones del próximo 4 de noviembre? Hasta los republicanos creen que esta vez ganará un demócrata. Ése es el argumento que utilizó Romney para justificar su espantada: aseguró que su permanencia daría aún más posibilidades a Hillary Clinton y Barack Obama. Entonces él, para evitarlo, responsablemente cierra filas. Claro que hay maneras y maneras de cerrar filas. A Romney casi se le olvida citar a McCain, preludiando lo que al día siguiente haría el presidente de Estados Unidos, George W Bush: pedir el voto para el as. pirante republicano, pero sin decir quién es. Aunque a Bush se le imputan muchos lapsus, éste no es uno. Su aversión hacia McCain es algo muy personal. John McCain intentó, y casi lo consigue, ser él y no George W. Bush el candidato del año 2000. Aún ahora sigue acusando a los asesores de Bush de orquestar entonces una campaña de linchamiento soterrado de su persona, de difamación y de calumnia, que incluyó divulgar los problemas de su segunda esposa con los ansiolíticos y poner en tela de juicio la intachabilidad de él como veterano de Vietnam y ex prisionero de guerra. toria, es que es un hombre íntegro. A veces hasta irracionalmente íntegro: hay que echar mano de los más rancios códigos de honor para entender que un soldado americano preso en Vietnam renuncie a la liberación mientras no se libere a todos los prisioneros de guerra con más antigüedad que él. First in, first out dicen en el Ejército para estos casos: el primero que entra es el primero que sale. Cinco años y medio no sólo de cautiverio, sino también de tortura, sirvió el piloto de la U. S. Navy John Sidney McCain III en las cárceles de Vietnam. Se habría podido ahorrar tres de aprovechar la circunstancia de que John Sidney McCain I y John Sidney McCain II eran almirantes de la Armada. Su padre llegó a mandar todas las fuerzas americanas en el Pacífico, por eso Vietnam se planteó liberar al hijo. Cosa que éste simplemente rechazó. Durante años su mundo fue muy simple. Nunca alcanzó las graduaciones militares de su padre y su abuelo. Tampoco llegó a la política hecho lo que se dice un ideólogo. Sí llegaba con el espíritu acrisolado y moderado por los padecimientos y las contradicciones, incluyendo ráfagas de inmadurez como la que le llevó al divorcio poco después de regresar de Vietnam. RESPALDOS SOLVENTES ecuerdan las elecciones presidenciales de 2000? Son aquellas que ganó Bush y muchos se empeñaron en creer que había ganado Gore. Al Gore permanece en el imaginario popular europeo como héroe de múltiples causas y merecedor de premios sin tasa. Uno de los problemas que tuvo Gore en 2000 a la hora de dar credibilidad a su disputa por los votos de Florida fue que en su propio equipo hubo pronto deserciones: gentes de su entorno que no estaban de acuerdo ni en el fondo ni en la forma con la impugnación que se estaba intentando llevar a cabo. Y la credibilidad de Gore se derrumbó el día en que la persona que más había luchado por su elección dejó de respaldar las impugnaciones, pese a que él hubiera sido el más beneficiado con un triunfo en la batalla legal. Esa persona era su candidato a vicepresidente: Joe Lieberman. Lieberman ha demostrado, con el tiempo, que Gore tuvo mucha razón a la hora de escogerlo como candidato a la Vicepresidencia. Cumplía a la perfección el principal requisito de todo candidato a ese cargo: complementar las carencias del candidato a presidente. Lieberman es un hombre fuerte, de la costa Este y muy respetado entre los sectores conservadores. Y aunque el ticket Gore- Lieberman perdió la elección presidencial, Joe Lieberman no dejó pasar la ocasión de concurrir a la reelección en su escaño al Senado por Connecticut. Y ahí casi dobló en votos al rival republicano, Phil Giordano. Huelga decir que cumplió con el deber de todo candidato a vicepresidente y dió a su partido la victoria en Connecticut en las presidenciales, algo que el gran Al Gore no fue capaz de hacer ni siquiera en su Estado de Tennessee. Lieberman apoyó después al presidente Bush en Irak, lo que le valió la censura de su partido. Por ello en 2006 no fue elegido como candidato a la reelección al Senado por el Partido Demócrata de Connecticut, que prefirió al millonario izquierdista Ned Lamont. Lieberman se presentó como candidato independiente y derrotó con facilidad a Lamont. Hoy hay que decir que si a Obama le apoya Ted Kennedy y a Hillary medio Hollywood, a John McCain le apoya Joe Lieberman. ¿R Un hombre íntegro Ahí dolió y todavía duele, porque si algo ha demostrado John McCain a lo largo de su his- La estabilidad McCain charla con la Prensa en un vuelo entre Kansas y Seattle, mientras Obama aparece en la TV AP Siete grandes discrepancias entre el candidato y su partido Un partido político no es lo mismo en Estados Unidos que en España. Es algo bastante menos disciplinado y más magmático, sobre todo el Grand Old Party (GOP) republicano, donde conviven, no siempre en buenos términos, tres grandes familias o sensibilidades: conservadores profundos, halcones de la seguridad nacional y ultraliberales económicos. John McCain ha incomodado en algún momento a los tres sectores. A los ultraliberales porque apoya el mercado de emisiones de dióxido de carbono para reducir el calentamien- to global y porque votó a favor de eliminar el soft money (donaciones electorales poco transparentes) y en contra de los recortes fiscales empresariales de George W. Bush de 2001 y 2003. A los halcones porque, a pesar de su dramático historial militar, ha sido muy crítico con la guerra de Irak y ha condenado la tortura en Guantánamo, para la que no acepta excusas. Pero los más irritados con McCain son los conservadores profundos, que no le consideran a él ni siquiera un buen conservador superficial. No le perdonan su pasado juerguista, que sea divorciado y que haya apoyado una política migratoria de mano mucho menos dura, que deja mucho más expedito el camino de los ilegales hacia la ciudadanía americana. Su segunda esposa, una maestra de Arizona diecisiete años más joven que él, ha sido en cambio el punto de partida de la estabilidad. McCain es hoy un hombre que aprende de sus errores y de los demás. Creó escuadrones de la verdad que fueran esta vez puerta por puerta, luchando contra la maledicencia boca- oreja, la que no es tan fácil de parar porque no siempre aflora a las páginas de los periódicos. Nacido casualmente en Panamá, no cree en vivir de espaldas al inmigrante. Soldado de corazón, le repugna la guerra frívola. Y por supuesto simular el ahogamiento durante el interrogatorio de un prisionero. Lo mejor y lo peor que tiene el político republicano es que no odia perder. Quizás porque a sus 71 años ya no le queda otra. Pero si John McCain fuera más joven tampoco se rajaría. Como en Vietnam: First in, first out ABC. es Vídeo de Hillary y Obama, un nuevo pulso en las primarias en abc. es internacional