Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 10- -2- -2008 11 Pensar que pudiera llegar un comité externo y decidir si yo podía hacer o dejar de hacer me pareció un retroceso en todos los derechos políticos, en todos mis derechos como ser humano, en mi identidad como persona... ¿Cómo era posible que gentes de fuera con los que probablemente no estoy de acuerdo en otras cosas fueran a decidir lo que me iba a pasar a mí? DEL SABER LA MIRADA rín, de la Asociación Morir en Casa, ha dicho que todo lo que corresponde al final de la vida, la medicina lo trata como algo de segunda categoría. -No hay un canon unánime. En cada cultura, morir bien es una cosa distinta. Para mí una buena muerte es la que no sea con dolor extremo, que no sea súbita, pero tampoco larga, y querría sobre todo que no hiciera sufrir mucho a mis familiares. Comprendo que las muertes indignantes son las peores. La muerte podemos hacerla todavía más dura convirtiéndola en una muerte en soledad, vergonzosa e infamante como fue la del propio Cristo: se trató de que fuera la peor muerte de todas y no sólo se le torturó físicamente sino que se le escarneció. Eso sigue hoy afectando mucho a las familias. El principal enemigo es sin duda el miedo de los demás. En mi estudio La calidad de muerte como componente de la calidad de vida llegaba a la conclusión de que los médicos se sentían muy inseguros de poder ser denunciados y la prueba es que efectivamente el consumo de fármacos que alivian el dolor bajó muchísimo tras el asunto de Leganés. Luego, los familiares también temen que les puedan acusar de no haber sido buenos hijos, buenos esposos... El otro día leí: Comete delito el médico que deja morir a un paciente con dolor Pues eso habría que escribirlo en carteles y colgarlos en las puertas de los hospitales. Los propios médicos no han aceptado que parte de su trabajo debiera ser ayudar a morir y cuando un enfermo va a morir muchos médicos pierden interés por él. Eso me decían en Galdácano. -El propio doctor Fernando Ma- ¿Qué es calidad de muerte y cuál su principal enemigo? A primeros de año, María Ángeles Durán, catedrática de sociología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, será investida doctor honoris causa por la Universidad Autónoma, un suma y sigue de reconocimientos a toda una vida volcada en el conocimiento, que se compendia en una treintena de publicaciones, traducidas a seis idiomas, entre las que encontramos Los costes invisibles de la enfermedad La ciudad compartida: conocimiento, afecto y uso (por el que recibió el premio Fernández de los Ríos de Urbanismo) Desigualdad social y enfermedad o su revelador La conciliación de la vida familiar y vida política en el que desentraña las claves del papel de las féminas en la cosa pública. En 2002 obtuvo el premio nacional de investigación por sus contribuciones a la sociología de la salud y su nombre ha sido promovido a la conquista de nuestro Nobel, el Premio Príncipe de Asturias. hoy por hoy morir bien es cuestión de suerte. ¿Por qué tienen que sufrir los enfermos y sus familiares sabiendo que depende todo del azar? Del médico, de sus circunstancias, de las circunstancias del momento, de las de los familiares... No puede ser. Ahora tendría que haber un gran cambio y ojalá los dos grandes partidos se pongan de acuerdo para dar una oportunidad al que no quiera prolongar su sufrimiento con una salida mejor que la que tiene ahora. -Eso también lo he dicho. Hay que tener mucho cuidado de no fomentar una generosidad en el paciente que en realidad no es más que el reflejo de la presión a la que se ve sometido por la falta de solidaridad de su entorno. Pero con todos los cuidados del mundo, de lo que no hay duda es de que la gente está muriéndose muy mal y eso no puede ser. ¿Y el miedo no vendrá también de la posibilidad de que un derecho se convierta en un coladero para acabar impunemente con la vida de otros? ¿Y cómo saber con certeza que no hay vuelta atrás? -Curiosa tanta desidia cuando lo único cierto es que todos vamos a morir. Incluso en el fuego cruzado de la campaña electoral no se ha oído un reproche al PSOE por incumplir su promesa programática de crear una comisión sobre la eutanasia. -Hay una probabilidad casi igual a cero de que algunos casos se resuelvan bien. Nadie tomaría medidas para regular el tráfico porque en algunos casos a los coches que van a 300 kilómetros por hora no les pasa nada. No: Se prohibe que los coches vayan a 300. Hablamos en términos de probabilidades y sí, es verdad, que en algunos casos han sido las cosas diferentes pero en la inmensa mayoría no. -La verdad, no lo sé. Porque eu en griego significa buena y entre buena muerte y buena muerte, ¿qué hay distinto? La palabra eutanasia es tabú. En parte se la cargaron los nazis empleándola como una justificación del homicidio, y en parte también los que hacen una lectura partidaria a favor de sus posiciones y asimilan a nazis a los que ayudan a personas a que decidan sobre su propia muerte. En este aspecto, me interesa mucho la opinión del sector innovador dentro de la Iglesia. ¿Qué diferencia hay entre eutanasia y buena muerte? La catedrática, madre de tres hijos e incansable luchadora por los derechos humanos, el pasado lunes en su casa madileña -Eso es dramático en sociedades envejecidas como la nuestra. La prolongación de la vida hace que la muerte sea peor porque, aunque afortunadamente cada vez vivimos más años bien, también vivimos más años mal. La medicina ahora es capaz de conseguir que no te mueras, pero sin curarte, algo nuevo en la historia de la Humanidad. Eso es un desastre. La OMS ya ha tomado posición en el tema y ha cambiado su lema: frente a dar años a la vida ahora fomenta dar vida a los años -La sedación paliativa se ha hecho de forma natural en el día a día. ¿Lo que se teme son las consecuencias de poner negro sobre blanco lo que hoy es un acuerdo tácito? -Las consecuencias asustan muchísimo. El drama es que -Y por qué se ha cambiado el tratamiento legal de los derechos relacionados con el comienzo de la vida y por qué no los del final. Pues porque la franja de población a la que le afecta todo lo relacionado con el comienzo de la vida es joven, votante, con energía y tiene algo de dinero. Mientras que los que están al final son viejos, no votan porque demasiado mal están como para andarse con esas zarandajas, y tampoco tienen dinero, y por su fragilidad son incapaces de unirse y constituirse en un movimiento social. Además, vivimos de espaldas a la muerte. Somos una sociedad hedonista e individualista y los que generan opinión están en otras guerras. -En su análisis La calidad de muerte como componente de la calidad de vida subraya que los testamentos vitales de la Iglesia y de la Asociación Morir Dignamente no son tan distintos. -Su línea central es muy similar: no siempre morir es peor que no morir. Yo haría todo lo posible por acercar posiciones entre distintas corrientes de interpretación sobre el derecho del enfermo a morir bien. No es bueno para conseguir modificaciones de la opinión pública ni de las leyes que se produzca con gran crispación. Y ahí nadie ha conseguido todavía tender puentes.