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Sábado 9 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.657. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany MORFOTIPOS a belleza, ya saben, es algo puramente convencional. Desde los sonrosados racimos con que el maestro Rubens adornara la popa de sus musas a la espiral de bronce de las mujeres jirafa, pasando por los polvos de arroz de nuestras bisabuelas, todo es artificio, invención, sugestión, moda, canon. Ya dijo Umbral, y me imagino que alguien más, que sobre gustos hay mucho escrito, y es que en materia tan grave cada civilización ha discurrido por su propia alianza: en tiempos de pobreza, la gordura es hermosa, y ocurre lo contrario en tiempos de bonanza. En la Europa de hoy día, el ideal se nutre en lo perverso. Entre la realidad y el espejismo, sólo media una enclenque pasarela. Al menos en España ya es un hecho probado: la mujer filiforme sólo existe en un sueño de androgenia, o en un cesto ficticio de manzanas. El problema es, quizás, el improbable amor de quien nos viste, o la arbitrariedad de su dictado. Ahora que ya tenemos morfotipos, a ver si los modistos dan la talla. Lamento defraudarles, pero no somos ángeles, escobas o suspiros, sino diábolos cilindros y campanas Creo que tienen derecho, las mujeres, a su propio contorno de pecho y de cadera. A mirarse la sombra sin buscar la silueta de un efebo. A la satisfacción de su estructura. Al erotismo de su exuberancia, a su regazo fértil, creciente y verdadero, a su carne redonda y generosa. Y a ser Eva, no Adán. Son muchas, demasiadas, las jóvenes heridas de esa autodestrucción que es la flaqueza. Quieren ser tan perfectas como lo que no existe. Como lo que se fuerza, se inhibe, se entumece. Como algo que por no ocupar espacio, por no ofender al mundo, se consume. Y, pidiendo perdón, desaparece. L Kyson Stowell, de once meses, fotografiado tras su llegada al hospital de Nashville, Tennessee AP El niño que cayó del cielo Kyson Stowell, un bebé- milagro, ilustra el mortal capricho de los tornados sufridos en el sur de EE. UU. Le encontraron con vida a 140 metros de su casa destrozada, no muy lejos del cadáver de su madre POR PEDRO RODRÍGUEZ a habían completado una búsqueda por ese campo. Era de noche, llovía y no habían encontrado ningún superviviente. Solamente tres cadáveres en la zona de Castalian Tennessee, una de las más afectadas por el inesperado medio centenar de tornados que esta semana han esparcido caprichosamente muerte y destrucción por el sur de Estados Unidos. Pero un miembro de los equipos de rescate, David Harmon, persistió un poco más hasta fijarse en lo que le pareció un muñeco con la cara enterrada en el barro. Al acercarse, David pudo comprobar con su linterna que no se trataba de un juguete sino de un bebé de once meses, todavía con vida después de haber sido arrastrado unos 150 metros desde su casa derruida por los catastróficos vientos provocados tras un inusual día de primavera en pleno mes de febrero. No es un muñeco, está vivo fue el grito que el joven bombero lanzó a sus compañeros antes de colocar al pequeño en una ambulancia con destino a un hospital infantil en Nashville. El niño ha sido identificado como Kyson Stowell, y su foto se ha convertido en una especie de ilustración del capricho destructivo de la inesperada ofensiva de tornados que durante la noche del supermartes se cobraron sesenta víctimas mortales por todo el llamado Cinturón de la Biblia, pero especialmente en Tennessee. El cuerpo sin vida de la madre del pequeño, Kerri de 23 años, fue encontrado en la dirección opuesta a su casa, entre unos árboles arrancados como si fueran malas hierbas. O como ha explicado con elocuencia sureña el gobernador Phil Bredesen, es como si el Señor hubiera utilizado un estropajo de alambre para cepillar el suelo Los sanitarios que administraron los primeros auxilios temieron que el pequeño Kyson, con la mirada pérdida y que solo alcanzaba a tiritar, hubiera sufrido significativas heridas internas o un grave golpe en la cabeza. Pero se alegraron, al tomar como un buen indicio, que el niño empezase a reaccionar llorando. Salvo rasguños en la cara, el bebé no presenta mayores secuelas físicas y ya ha recibido el alta médica. Su abuelo, Doug Stowell, ha atribuido a una intervención divina el que mi nieto no ha haya tenido el mismo destino trágico que mi hija destacando también la suerte de que a la una y media de la madrugada se pudiera encontrar al pequeño, todavía vestido con una camiseta y un pañal. De la casa que compartían el bebé y su divorciada madre literalmente no queda nada en pie. Como tampoco de la contigua oficina de correos, cuya caja fuerte de trescientos kilos también saltó la carretera hasta caer un predio vecino. Y