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ABC SÁBADO 9 s 2 s 2008 CIENCIAyFUTURO 91 Las parejas que discuten viven más tiempo que las que reprimen su enfado La muerte temprana es dos veces más probable entre quienes reprimen su ira J. M. NIEVES MADRID. Ahora resulta que discutir, especialmente si es en pareja, es bueno para la salud, y que una buena riña a tiempo con el cónyuge no sólo no es perjudicial sino que, sorpresa, puede alargar considerablemente las expectativas de vida de los que discuten. Se trata, obviamente, de discusiones civilizadas, lejos de cualquier actitud violenta, riñas domésticas en las que ambas partes exponen (y tratan de solucionar) las inevitables diferencias que conlleva la vida en común. Son las conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Michigan y publicado en el último número de Journal of Family Communication La investigación fue dirigida por Ernest Harburg, profesor emérito en la Escuela de Salud Pública y el Departamento de Psicología de esa Universidad. El estudio revela que las parejas en las que ambos miembros reprimen su enfado cuando se sienten atacados por el otro, viven menos y mueren más jóvenes que los miembros de parejas en las que uno o ambos expresan abiertamente su enojo e intentan resolver los conflictos. Los investigadores siguieron de cerca las vicisitudes de 192 parejas durante diecisiete años. Después las clasificaron en cuatro grupos bien diferenciados: en el primero, marido y mujer comunicaban abiertamente su ira; en el segundo y tercer grupos, uno de los cónyuges expresaba su enojo mientras que el otro lo suprimía; y en el cuarto grupo tanto el esposo como la esposa interiorizaban su ira y nunca llegaban a sacarla a la superficie. En el grupo en que ambos cónyuges suprimían su enojo hacia el otro ante un ataque que consideraban injusto, la muerte temprana fue dos veces más probable que entre todos los demás grupos juntos. De hecho, durante los 17 años monitorizados, se produjeron 13 fallecimientos entre las 26 parejas que nunca manifestaban su enfado (un 14 del total de las parejas estudiadas) mientras que sólo hubo 41 fallecimientos entre las 166 parejas de los tres grupos restantes. Un análisis más detallado del grupo que nunca discutía reveló que en el 27 de esas parejas, uno de los dos cónyuges perdió la vida durante el período del estudio. Y que en un 23 de los casos ambos murieron. Este porcentaje contrasta con la escasa mortalidad registrada entre los matrimonios de los otros tres grupos: apenas en el 6 de las parejas restantes (las que pertenecían a los otros tres grupos) murieron los dos cónyuges, y sólo en el 19 de los casos falleció uno de sus miembros durante el periodo en cuestión. Cuando las parejas se reúnen, una de sus tareas principales es la reconciliación acerca de un conflicto asegura Harburg. Habitualmente nadie tiene la preparación adecuada para abordar estas cuestiones. Habitualmente la pareja es ignorante acerca del proceso de resolución de conflictos. El punto crucial es, cuando ocurre el conflicto, la siguiente pregunta: ¿cómo se resuelve? Para que los datos fueran lo más ajustados posible, los científicos realizaron ajustes por edad, tabaquismo, peso, presión arterial, problemas bronquiales, respiración y riesgo cardiovascular. El estudio, además, solo tomó en cuenta las situaciones que la persona atacada consideraba injustas o inmerecidas. En efecto, según explica Harburg, si el ataque se percibe como justo (por ejemplo un niño que cree que merecía la regañina) entonces la víctima no se enoja. Harburg, sin embargo, insiste en el hecho de que lo que ha encontrado es solo la punta del iceberg. El científico anuncia que su equipo está recolectando datos de seguimiento de un periodo de 30 años. En ellos aparecen tasas de mortandad casi dos veces mayores a las encontradas hasta ahora. COLECCIÓN BICHOS La reina durmiente ABC ofrece mañana la segunda entrega de la colección Bichos: la avispa gigante. Las especies de Vespa, que ese es su nombre de género, que viven en España, tienen un veneno menos peligroso que el de una abeja POR FERNANDO LÓPEZ- MIRONES He aquí que hoy hablaremos de unos bichitos que nos pueden dar mucho que meditar. Son los avispones, insectos sociales de muy buena familia, la familia Véspidos, del Orden Himenópteros, que son básicamente las hormigas, las abejas y las avispas en general. No se me asusten con los palabros, más difícil era aprender Schwartzenegger o Stoichkoff y todo el mundo los conoce. Junto con las termes (no me las llamen termitas, por favor) son los únicos insectos sociales; viven en colonias y trabajan para la comunidad. Y aquí está gran parte de su gracia ¿cómo es posible que se organicen millones de individuos, entre los que hay reinas, obreras, soldados o zánganos entre otros, haciendo cada uno su trabajo perfectamente y sin despidos, ni faxes, ni reuniones de tormenta de ideas, ni sindicatos? Y sin hablar, y sin enfadarse. No hay estrés, ni conciliación familiar ¿cómo lo hacen? Veamos. Los avispones son máquinas perfectas de matar, son cazadores de insectos, de diseño puntero; tanto es así, que su nombre en inglés, hornet, le ha sido dado a un tipo de avión de combate. Miren esa cabeza que parece un casco de piloto de fuerzas aéreas, sus tres tipos de ojos, su potencia prodigiosa capaz de volar 100 kilómetros al día, a 40 Km hora de velocidad y matar 40 abejas por minuto decapitándolas cuando atacan una colmena. El avispón más grande vive en Japón, y mide hasta 7,5 centímetros: cuando vuela hacia ti parece un enorme juguete diabólico, y si te pica puedes morir en 15 minutos, pues su veneno es capaz de disolver los tejidos humanos; se han encontrado pobres campesinos con la cara totalmente disuelta por un desgraciado encuentro con ellos. Pero no se alarmen, las especies de Vespa, que ese es su nombre de género (si, la famosa moto también copió su diseño) que viven en España, tienen un veneno menos peligroso que el de una abeja. Pero su aspecto concuerda con su nombre común, a la Vespa crabro se le denomina crabrón ignoro si tiene o no relación causal el asunto. Pero aquí viene lo bonito, en realidad se les debería llamar crabronas porque todas son hembras, esto le va a encantar a más de dos, está a la moda de los tiempos. Resolver los conflictos El avispón de Japón Sí, una sola Reina durmiente, que ha pasado el invierno oculta y sola, elige un lugar en primavera, construye unas celdillas de papel masticando madera, y pone en ella los huevos ya fecundados el otoño anterior que portaba en su interior. De allí nacen las obreras, hembras a las que mantiene estériles la Reina segregando una hormona. Las obreras cazan, construyen y alimentan a la Reina y a sus nuevas hermanas. Ella sólo pone huevos. Es la madre de todas, que vivirán solo un mes, siendo sustituidas por otras según van naciendo en sus cunas hexagonales. De todos los huevos fecundados nacerán obreras a miles, hasta que llegado el otoño, la ya débil Reina, comienza a poner huevos no fertilizados de los que nacerán ellos, los machos, los zánganos, cuyo único fin es volar lejos y fecundar a nuevas reinas. Tras unos pocos días de vida estos machos morirán, acabó su trabajo. Entretanto, en la colonia, ya de unos 700 ejemplares, las obreras empiezan a rebelarse, dejan paulatinamente de atender a la vieja reina, incluso se comen los huevos que pone, la colonia está condenada. Los zánganos se han ido, y cuando la Reina muere y deja de emitir su feromona inhibidora, las trabajadoras ven cómo se activan sus ovarios. Aún así, en pocos días toda la colonia muere. Allí afuera, los machos juguetones también han caído, sólo algunas jóvenes reinas que tuvieron encuentros amorosos con ellos, corren a refugiarse en algún recóndito lugar para invernar, solas, y fundar, cuando pasen los fríos, un nuevo imperio con el esperma guardado de sus efímeros compañeros. Ya está claro, por eso funcionan. AvispónSA es una empresa sin paridad de género, todas son hembras. A los machos sólo les dejan hacer lo que mejor saben. La rebelión de las obreras 192 parejas estudiadas Más información: www. ns. umich. edu htdocs releases index. php Los avispones son máquinas perfectas de matar, son cazadores de insectos de diseño puntero