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ABC SÁBADO 9 s 2 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN TOROS Curro Díaz rocía de arte y emoción la tarde VALDEMORILLO Plaza de toros de Valdemorillo. Viernes, 8 de febrero de 2008. Segunda corrida. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Peñajara, bien presentados y de juego desigual, aunque manejables y justos de fuerza en conjunto; destacaron 1 y 5 Curro Díaz, de grosella y oro. Estocada (oreja) En el cuarto, dos pinchazos y estocada desprendida (saludos) César Jiménez, de azul celeste y oro. Pinchazo y media estocada defectuosa (silencio) En el quinto, pinchazo y estocada caída. Aviso (oreja) Salvador Cortés, de rosa y oro. Pinchazo y media desprendida (silencio) En el sexto, dos pinchazos hondos y estocada baja. Aviso (palmas de despedida) El actor Daniel Day Lewis atiende a los medios de comunicación en Berlín, ayer REUTERS Daniel Day Lewis fija el precio del petróleo en la Berlinale Pozos de ambición de Paul Thomas Anderson, fue ayer la mejor propuesta de la sección competitiva E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. Los oscarólogos aseguran que a Daniel Day Lewis no le quitan este año su Oscar de mejor actor ni tirando de él con una cuádriga. Su interpretación del minero Plainview, que descubre al mismo tiempo el poder del petróleo y las ventajas de degenerar, es dinamita pura, y la película de Paul Thomas Anderson, There will be blood (titulada en España Pozos de ambición le permite con escrupulosa precisión trazar un mapa del alma humana bien impregnado de crudo La película de Thomas Anderson compite aquí por el Oso de Oro y su proyección ayer fue el gran suceso del día, tapando casi por completo a una película china titulada In love we trust de Wang Xiaoshuai, y a la finlandesa Black ice de Petri Kotwica. Ambas se dejaban tapar, todo hay que decirlo. Pozos de ambición es una película vasta, de mucha intensidad y duración, que pretende (y logra) un retrato sucio pero claro de un subidón violento y arrasador en la vida de un hombre que hace de ella, su vida, una vil metáfora de esa explosión de champán negro al descorche de los pozos... El cine de Paul Thomas Anderson es habitualmente sombrío (recuérdese aquella espléndida Magnolia y aquí consigue un tono encapotado y ronco gracias, no sólo a ese desértico y desesperanzador personaje que interpreta Daniel Day Lewis, sino a la propia historia en sí y al resto de personal, como ese predicador de libro que encarna con cara de muy chalado el joven Paul Dano. Hay algunos detalles que le impiden a Pozos de ambición ser todo lo buena que debiera, aunque ninguno de ellos tan sonoro y clamoroso como una música horrible, grotesca, aparatosa... El caso es que, como es imposible no oírla, la ha debido de oír y asumir el propio director, o sea que no es un hilo suelto, sino algo premeditado (y alevoso) Tampoco ayuda al perfecto engranaje entre película y espectador el hecho de que no haya en ella nada encomiable, ningún otro asidero más que ese tono vil de los personajes, en especial el de Daniel Day Lewis, un ser solitario y despiadado al que en ningún momento se le encuentra el atractivo, la fascinación; sólo perturbación. El otro cine a competición, chino y finlandés, tenía ciertas coincidencias preocupantes (si un finlandés y un chino empiezan a coincidir en esto y aquello, lo de la globalización habrá que mirarlo más fijamente) dos melodramas, dos situaciones en las que se indaga en ciertos límites éticos de la pareja, quizá con una mayor profundidad en la película china In love we trust pues mantenía en el centro del dilema a una niña enferma de cáncer. Dos películas con una cierta vocación de pasar desapercibidas. Más información en: http: www. berlinale. de Encapotado y ronco El cine debe ser modesto y no pretender enseñar a nadie BERLÍN. Con arriesgada camisa de flores y toques roqueros, tocado con un sombrero negro y luciendo pendientes en ambos lóbulos, Daniel Day Lewis entraba en la sala de conferencias del Hotel Hyatt de Berlín dejándose querer y acompañado por el realizador Paul Thomas Anderson y el joven actor Paul Dano. No entiendo tu pregunta ha sido la cantinela preferida de Daniel Day Lewis quien, ante tanto interrogante con floritura, decidió advertir a los periodistas de que debían hacer las preguntas con la mente limpia. Basta ya de TONI GARCÍA empezar las preguntas con un he leído o me han dicho Esforcémonos un poquito más El actor dejó claro que no iba a renunciar a su fama de inaccesible. No me gusta hablar de cómo me preparo o me dejo de preparar para determinados personajes. Lo único que tengo que decir al respecto es que cuando me enfrento a un reto como éste lo hago a mi modo y para ello debo construir un mundo desde cero alrededor de ese personaje, un mundo donde las piezas vayan encajando poco a poco hasta que al final todo adquiera significado Day Lewis defendió la modestia como arma. La modestia de hacer cine sin pretender enseñar nada a nadie y de mantener esa difícil combinación entre egoísmo y rigor que hace falta para que una película llegue a buen puerto ROSARIO PÉREZ VALDEMORILLO. Curro Díaz impregnó de belleza la tarde. Roció el ruedo con su arte y la emoción trepó por los tendidos. Los oles brotaron roncos cuando desplegó su capote y voló a la verónica, con dos medias soberbias. Torerísimo prólogo por bajo, hilvanado a un cambio de mano y uno de pecho de lujo. Tras un par de series diestras, lo mejor llegó a izquierdas. Algunos naturales surgieron al ralentí, acompañados por sentidas ovaciones de fondo, frente a un buen toro de Peñajara. Tocado por las musas, el torero de Linares se adornó con trincherillas de cartel y su aromática faena se premió con una oreja. No fue maciza la obra, pero sí de filigrana y destellos dorados en los remates, que los borda, como se atisbó de nuevo en el cuarto, de peor condición. Comparado con lo que vendría después, su artístico toreo pareció aún más grande. El arte, de nombre Curro y apellido Díaz, se evaporó cuando César Jiménez lanceó sin ninguna gracia al segundo, un animal justo de fuelle y casta, con el que terminó aburriendo por el excesivo metraje. Se resarció ante el quinto, un toro con transmisión en la primera parte de la faena, aprovechada a su manera por el madrileño. Frío y lineal en conjunto, sobresalieron varios naturales trazados con largura en los que se olvidó de posturas forzadas. Paseó un trofeo. Salvador Cortés pechó con un lote flojo, aunque el sexto, con calidad, le permitió lucirse a izquierdas. Pero su fallo a espadas le privó de recompensa.