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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE DÍAS DE JÚBILO Jubiletes y jubilatas ientras el filósofo Augusto saca a pasear a su perro Platón, Lali, su mujer- -del filósofo quiero decir- -hace ejercicios de sociología impresionista. Ha observado, por ejemplo, el distinto comportamiento de los y las pensionistas. A los primeros los llama jubiletes y a las segundas, jubilatas. Los jubiletes prefieren las mañanas y el aire libre. Se ve que no hallan acomodo en las casas, como no sea con pan y periódico bajo el brazo o ante la tele encendida. Concurren al parque y allí se dividen en dos grupos principales. Los activos se entregan a la petanca y rememoran sus años de atletas, siquiera de pateadores en los solares del barrio. Azuzan a los participantes y esperan al derrotado para ocupar su lugar. Son competitivos y ansían la soledad del primer puesto. Los pasivos leen minuciosamente el diario, sentados al sol. Generalmente, las noticias corroboran su pesimismo histórico. Todo sigue igual de mal que cuando la guerra de Corea. Hay excepciones. Una es que la página de deportes fotografíe a su cuadro fevorito como vencedor. Otra, si la de espectáculos exhibe a Penélope Cruz o a Jennifer López. Entonces ya se puede creer que el mundo mejorará porque ellas serán todas como Pene o Jenny. El jubilete gasta una indumentaria de andar por casa, a veces vagamente deportiva: camiseta, cazadora, zapatillas. Tal vez los domingos, del brazo con su jubilata, se endomingue, si cabe el pleonasmo. En cambio, las jubilatas prefieren la tarde y van desde un espacio íntimo- -la casa- -a otro- -la cafetería. Su ceremonia cotidiana es la merienda. Ni petanca, ni deportes, ni chicas abundosas sino las últimas novedades de arrimos y desencuentros del famoseo. Entre los famosos hay que señalar a los vecinos destacados. Si son vecinas, más aún. Y nada de informalismo: tiros largos, tacones, carmín, laca y suma y sigue. La conclusión de Lali es dramática: el mundo sigue dividido en dos hemisferios, como al huir del Paraíso, dos mundos que sólo se comunican de acuerdo a un guión muy puntual. Las mujeres han salido a trabajar pero, a la hora de la pensión, retoman el hogar. Los hombres marchan a la intemperie y empuñan el proyectil de la petanca como quien se entrena para una batalla, de esas que cuentan los periódicos. M Blas Matamoro Los estudiantes de todos los tiempos han buscado siempre la píldora de la sabiduría Otra cosa son los resultados De memoria POR CARMEN VILLAR MIR Empollones con truco l ingenio de los estudiantes, siempre pioneros en inventar trucos con objeto de mejorar su puntuación, ofrece a veces sorpresas insospechadas y alcanza niveles dignos de un Premio Nobel. Es de todos conocida la clásica chuleta de papel escondida en alguna parte estratégica, que con el tiempo se ha convertido en un discreto soplo en el móvil. Hoy el nuevo método para obtener prestaciones de alto voltaje es el doping intelectual cuyo objeto es aumentar la capacidad mental y conseguir esa supermemoria tan deseada en tiempo de exámenes. Este exclusivo método, que reemplaza al café y las aspirinas que los estudiantes de antaño tomábamos para poder estudiar durante las altas horas de la noche, se ha convertido en la última moda entre los alumnos de las Escuelas Superiores y Universidades. Consiste en ingerir fármacos dedicados a los enfermos mentales o que sufren la enfermedad de Alzheimer para así dar más vitalidad a las neuronas del cerebro. Surgió, como no podía ser de otra manera, entre los estudian- E tes de la Facultad de Medicina de Estocolmo durante una clase sobre el cerebro humano. Al explicar un catedrático cómo ciertas sustancias mejoran la memoria de los pacientes seniles y de otras enfermedades de la mente (denominadas ABHD) un avispado futuro médico preguntó al profesor si esos fármacos tenían los mismos efectos en una persona sana. La respuesta afirmativa, seguida de la explicación sobre su empleo, que no presenta efectos negativos conocidos... a corto plazo, lanzó a un grupo de estudiantes a experimentar buscando la memoria perfecta y una mente en forma. Días más tarde, la influencia de esas pastillas y la forma de adquirirlas por la red transitaban de fotocopia en fotocopia por las aulas, las cafeterías y los clubs universitarios. Sus virtudes supuestas corren de boca en boca y el consejo del amigo o compañero mueve a muchos jóvenes a probar el método a ciegas y sin control. Se asegura que favorecen la lucidez mental, vencen el sueño, aumentan la capacidad intelectual y, sobre todo, generan la facultad A toda red de recordar sin esfuerzo. Martin Ingvar, profesor del Instituto Karolinska de esta capital, comenta que los humanos siempre hemos usado sustancias estimulantes que influyen en el cerebro y nos hacen trabajar mejor: En tiempo de guerra se daba a pilotos de los cazas pastillas que hoy se clasifican denarcóticas. Todos tomamos café para animarnos. Esos fármacos, por ejemplo el Exolon con su componente kivastinin (hay varios en el mercado) tienen efectos también estimulantes que mejoran la memoria y aumentan la comunicación en las carreteras por donde pasean los nervios del cerebro Asegura el doctor que sirven además como placebo, ya que la idea de haber tomado esas medicinas milagro es suficiente para aumentar nuestro nivel de concentración. El catedrático califica, no obstante, la nueva costumbre de preocupante Hay diferentes opiniones sobre sus efectos pero no podemos asegurar que su ingesta sea totalmente contraindicada Aunque sí aconseja a los estudiantes que prueben como alternativa dormir una hora más cada día.