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84 VIERNES deESTRENO VIERNES 8 s 2 s 2008 ABC LVIII FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN Los Rolling Stones rodean a Martin Scorsese ayer, durante la presentación del documental Shine a light en Berlín REUTERS Los Stones dan la nota en la Berlinale El festival se inauguró ayer con la proyección del documental que Scorsese ha rodado en un concierto de la banda TONI GARCÍA BERLÍN. Los Rolling Stones y Martín Scorsese, juntos pero no revueltos, torearon ayer la rueda de prensa que abría la veda del festival. Shine a light como la canción, se titulaba el invento, un concierto rodado en un pequeño teatro neoyorquino, donde la maquinaria de Jagger y compañía se merendaba a la audiencia con la ayuda de Jack White (de los White Stripes) y Christina Aguilera, entre otros. Dos horas de música con el sello del mejor Scorsese, que no es moco de pavo. ¿Personal? Por supuesto que es personal; cualquier cosa que Marty haga es personal Mick Jagger no estaba para bromas después de la presentación de Shine on light película que inauguró ayer el certamen berlinés y que dibuja (más que filma) un concierto de los Rolling Stones rodado por Martín Scorsese en el legendario Beacon Theatre de Nueva York. Jagger, junto a Woods, Watts y Richards, llegaron a la Berlinale con ese aura de invencibilidad de la que pueden presumir después de cuatro décadas de carrera. Esto empezó como un proyecto diferente: pedí a Martín Scorsese que viniera a Rio de Janeiro para documentar un concierto que ibamos a dar allí. Incluso pensé en ponerlo en un Imax, en 3 D o algo parecido (risas) A Marty no le gustó la idea y me dijo que lo que realmente le apetecería es capturarnos en un entorno más íntimo. Así fue como surgió la idea de hacer algo en el Beacon de Nueva York, un sitio precioso Martin Scorsese no pudo en esta ocasión exhibir sus dotes de orador, sentado como estaba junto a Jagger, un hombre que- -como ya sucedió con la visita de Jack Nicholson hace un par de años a la Berlinale- -controló a su antojo una rueda de prensa plácida y- -casi- -complaciente. Siempre he sido fan de los Stones y voy a verles cada vez que voy a Nueva York; habíamos hablado muchas veces de hacer algo juntos, pero hasta ahora no había surgido la ocasión señaló el realizador de Uno de los nuestros e Infiltrados ante las insistentes cuestiones sobre la auténtica naturaleza del proyecto, puramente alimenticio o privado y personal, según unas u otras fuentes. Obviamente, mi intención era capturar esa tensión antes del concierto, la temperatura de la audiencia, ese toque improvisado que puede surgir en cualquier momento. Por eso, lo más importante era tener las cámaras bien situadas. Eso es lo que me salvó la vida explicaba Scorsese, feliz como un niño de estar en Berlín. Al otro lado de la mesa, un silencioso e impasible Charlie Watts y un sonriente Ronnie Woods, dos piezas de ajedrez que se emplean meticulosamente para que la banda siga ganando la partida al tiempo. Keith Richards fue otra historia, perpetuamente atrapado en esa imagen canalla que tanto gloria le ha dado a Johnny Depp: A mí no me importa absolutamente nada que haya un montón de cámaras. Cuando salgo al escenario sólo me preocupo de dar el espectáculo que la gente busca. Ni en un solo momento pensé: ¡Oh, Dios mío, estamos rodando una película! Las primeras risas vinieron de la mano de un periodista empeñado en saber si Keith Richards había utilizado su experiencia como actor en la tercera entrega de Piratas del Caribe para ilustrar a sus compañeros y contribuir a la calidad del producto: Sí, Keith nos reunió a todos antes de subir al escenario y nos dijo cómo teníamos que hacerlo bromeó Mick Jagger, mientras que Ronnie Woods (en una de sus contadas intervenciones) declaró que cuando te dirige Martín Scorsese ni siquiera necesitas actuar En un recinto atiborrado de gente (con más de cien periodistas a las puertas de la sala y un ambiente de caos impensable para un evento alemán) la única pregunta que despertó a los presentes fue la de un cronista que espetó cómo era posible que las estrellas más esperadas en un festival de cine como el de Berlín sean una banda de rock A Jagger no le sentó bien la pregunta y no tuvo reparos a la hora de decir que si en este festival hay documentales sobre Irak o sobre chicas que juegan a fútbol, no veo porque no se puede proyectar un documental sobre los Rolling Stones, cuando al fin y al cabo ésta es una película de Martín Scorsese Keith Richards prefirió la solidez del cinismo: nosotros somos actores Y así fue como en menos de media hora sus satánicas majestades habían empaquetado y desempaquetado, habían lidiado con la prensa de medio mundo y habían salido por la puerta de atrás sin apenas inmutarse. Cosas de la realeza... De la que no envejece por supuesto. Jagger el caníbal Mi intención- -dice el cineasta- -era capturar esa tensión antes del concierto, la temperatura de la audiencia, ese toque improvisado que puede surgir en cualquier momento Más información sobre el festival: http: www. berlinale. de