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76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 8- -2- -2008 ABC Un visitante toma fotos del Calvario atribuido a Egas Cueman (entre 1469- 1475) que forma parte de la exposición Caminos a Guadalupe. Guadalupe en Madrid EFE Los tesoros de Guadalupe peregrinan al corazón del Madrid de los Austrias La muestra Caminos a Guadalupe llega a Las Descalzas, La Encarnación y Palacio MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Si a usted, amable y paciente lector de esta humilde crónica algún conocido o convecino le dijera o dijese que a tres pasos de la abigarrada Plaza de El Callao, y a cuatro, si acaso cuatro y medio, de la concurrídisima Gran Vía maduran, entre las cuatro esquinas de un claustro, naranjas como las del tío Federico en Cullera, usted, como poco, tomaría a su compadre por orate o por loco de atar. Pero es así, y así ha sido desde hace décadas en el Real Monasterio de las Descalzas Reales, uno de los lugares más bellos de España y, probablemente, del mundo, y uno de los marcos, éste sí que es verdaderamente incomparable, donde desde ayer (hoy se abre al público) tras su inauguración por la Infanta Doña Elena, se alberga la exposición Caminos a Guadalupe. Guadalupe en Madrid La muestra, gracias a la Junta de Extremadura y Patrimonio Nacional, ofrece, por primera vez, la reconfortante posibilidad de ver, paladear y degustar algunos de los tesoros que se cobijan desde hace siete siglos en el monasterio guadalupano. Entraremos en honduras artísticas algún párrafo más adelante, pero, para ir abriendo boca, sepan que entre las delicias de este patrimonio cultural se encuentran obras de Zurbarán, espléndidos tejidos y bordados del XV y XVI, códices y libros corales y cantorales, esculturas bellísimas de Egas Cueman y Giraldo de Merlo, y verdaderas joyas de la corona, como la Arqueta de los Esmaltes. El recorrido contiene en su conjunto cuarenta y dos piezas que, hasta el 30 de marzo, serán expuestas en el monasterio de las Descalzas Reales, la Capilla del Palacio Real y el Monasterio de La Encarnación, a cinco minutos andando del lugar donde estuviera el Antiguo Alcázar madrileño. Y ahora, si tienen a bien, y sin querer abusar de su amabilidad y paciencia, permitan que el cronista les haga de aprendiz de cicerone, y les guíe por esta muestra que hace (y tanta) historia. Calvario (1469) de Egas Cueman nos recibe. Y tras esta soberbia entrada, Zurbarán por partida cuádruple, con Apoteosis y Las tentaciones de San Jerónimo Imposición de la Casulla a San Ildefonso y el mágico y modernísimo Fray Gonzalo de Illescas de 1639. Dos hermosos ternos y la bellísima Arqueta de los Es- Un lujo sobrecogedor La primera estación es la Capilla del Palacio Real, diseñada por Ventura Rodríguez por orden del Rey Fernando VI. Un Por vez primera se ofrece la reconfortante posibilidad de paladear algunos de los tesoros que se cobijan desde hace siete siglos en el monasterio maltes merecen una pausa. Atravesar la plaza de Oriente y la del cabo Noval camino de la Encarnación es un lujo tan hermoso como las propias obras de arte que vamos a contemplar. En el monasterio, (fundado en el año 1611, por Felipe III y Margarita de Austria, que alberga obras de Lucas Jordán, Vicente Carducho, Gregorio Fernández y Pedro de Mena) destacan muy especialmente dos obras anónimas, Ruth y Abigail pertenecientes al grupo denominado Mujeres fuertes maderas talladas entre 1736 y 1739 y de cierto aire centroamericano por su alegría y colorido, y no frecuentes en nuestra imaginería religiosa. Un tríptico, también anónimo y de origen flamenco, de los Reyes Magos (alrededor del 1500) merece un buen respiro antes de darse de bruces con La verónica de Merlo. Sencillamente, sobrecogedora. Dejado atrás La Encarnación, se puede seguir camino por la calle de Arrieta, atravesar la plaza de la Ópera y enfilar por la de la Flora hasta la Plaza de las Descalzas, o bien subir por la calle de la Bola, hasta desembocar en la Cuesta