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88 JUEVES DE ESCENA www. abc. es juevesdeescena JUEVES 7 s 2 s 2008 ABC El CDN da la palabra a los autores universales Hoy se estrena en el teatro María Guerrero Tío Vania de Chéjov, en una producción dirigida por Carles Alfaro. Y la semana próxima subirá a escena en la otra sede del Centro Dramático Nacional, el teatro Valle- Inclán, El Rey Lear de Shakespeare POR JULIO BRAVO MADRID. Con apenas una semana de diferencia, el Centro Dramático Nacional (CDN) que dirige Gerardo Vera, va a presentar dos de sus más esperadas y ambiciosas producciones de esta temporada: Tío Vania de Anton Chéjov, que sube hoy a escena en el teatro María Guerrero; y El Rey Lear de Shakespeare, cuyo estreno está previsto para el jueves 14 en el teatro Valle- Inclán. La primera cuenta con versión de Rodolf Sirera y dirección del barcelonés Carles Alfaro, mientras que la segunda la dirige el propio responsable del CDN a partir de una versión realizada por Juan Mayorga. Al llegar al Centro Dramático Nacional, Gerardo Vera tenía claro que uno de los pilares de la programación del CDN tenía que ser la gran literatura dramática, los grandes autores universales. A la hora de trabajar en el teatro lo que busco es la verdad y una reflexión nada maniquea. Quiero hacer un teatro donde el hombre sea el eje de todo. El teatro es un reducto del alma humana donde uno se conoce, donde lucha contra esa especie de voyeurismo a que nos ha obligado la televisión, que nos está convirtiendo en espectadores de las vidas de los demás, vidas por otro lado deleznables; frente a esa barbarie ideológica el teatro supone un antídoto y un generador de anticuerpos y nos convierte en mejores ciudadanos. El mundo se desmorona, y el teatro tiene que reflejar la convulsión actual La puesta en escena de Tío Vania y El Rey Lear responde a este pensamiento de Gerardo Vera. Con el montaje de Chéjov cumple también otra de sus máximas: traer al Centro Dramático Nacional a voces jóvenes e interesantes de nuestra escena. Dentro de estas se encuentra Carles Alfaro, que ha destacado especialmente con su trabajo en el Moma Teatre de Valencia. Entre sus créditos más recientes figuran los montajes de El portero de Harold Pinter, que se estrenó en La Abadía de Madrid, y La controversia de Valladolid de Jean- Claude Carrière, que vio la luz en el Grec barcelonés de 2005. Alfaro confesó ayer, durante la presentación del montaje, que desde su juventud había querido dirigir el texto de Chéjov. El director ha trasladado la acción hasta una colonia de un país tropical en los años cuarenta del extinto siglo XX. Según palabras de Alfaro, recogidas por Efe, el mundo colonial, sobreexplotado, alejado y decadente de la década de los cuarenta era lo más cercano al universo deforestado y asfixiante de la estepa rusa que retrata Chéjov, y por eso ha acercado la historia a una familia que tiene una finca algodonera en ultramar. Es el espectáculo más sutil que he pretendido- -explicó el director- en el que me he planteado hasta qué punto en un teatro a la italiana, con cuarta pared, se puede penetrar en la intimidad de una familia Anton Chéjov escribió Tío Vania en 1897, y la obra se estrenó tres años después, de la mano del que sería uno de los grandes renovadores del teatro universal. Constantin Stanislavski. El dramaturgo Rodolf Sirera, autor de la versión, ha escrito que cuando Chéjov subtituló la obra escenas de la vida en el campo una denominación más propia del teatro costumbrista de la época y de la comedia burguesa más inocua, no hay duda de que lo hace con una considerable dosis de humor negro. Porque no hay nada más alejado de una visión idílica, no ya de esa vida en el campo a la que alude el título, sino de la propia vida, en general, de la condición humana y del sentido de la existencia- -o de la falta de sentido- que Tío Vania Dos triángulos amorosos que se entrecruzan entre sí y nunca consiguen sus objetivos son la columna vertebral de Tío Vania una obra que, según Miguel Narros (responsable de una producción presentada hace unos años en los escenarios españoles) es una tragicomedia más que un melodrama El teatro es como un espejo en el que Chéjov pone al hombre frente a sí mismo, a la vez que pone de manifiesto, en esta obra, las limitaciones del ser humano El fracaso es uno de los principales leit motiv de la obra, que se sacude constantemente con la pregunta: ¿Nuestro paso por la vida ha servido para algo? Y mientras se levanta el telón del María Guerrero con este Tío Vania en la otra sede del Centro Dramático Nacional, el teatro Valle- Inclán, Gerardo Vera dirige los últimos ensayos de El Rey Lear que verá la luz el jueves próximo. Esta obra de Shakespeare, que ha llegado en los últimos años a los escenarios españoles de la mano de directores tan diferentes como Calixto Bieito, Hansgünther Heyme o Rodrigo García- -en una lista nada exhaustiva- es sin duda uno de los grandes textos de la literatura dramática universal. Escrita entre 1605 y 1606 (año en que se representó por vez primera) es una de las grandes tragedias del dramaturgo de Stratford- Upon- Avon, a la altura de piezas como Hamlet o Macbeth Calixto Bieito aseguró en su día que era la obra más incomprendida de su autor. Retrata como ninguna lo absurdo de cualquier creencia religiosa, de cualquier creencia política, de cualquier creencia en el bien o en el mal; de lo que ha sido en definitiva el siglo XX. Es también su obra más personal; Shakespeare Voces jóvenes ¿Nuestro paso por la vida ha servido para algo? es la pregunta que sobrevuela a todos los personajes de Tío Vania Para Juan Mayorga, adaptador de El Rey Lear la obra de Shakespeare es una enciclopedia de lo humano Alfredo Alcón y Myriam Gallego, en El Rey Lear