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38 INTERNACIONAL Primarias en EE. UU. s El supermartes JUEVES 7 s 2 s 2008 ABC Viva la diferencia Ese ridículo reduccionismo europeo que lleva a tantos a creer que gentes educadas como Obama o Clinton tienen algo que ver con la secta iletrada de Zapatero no hace sino ampliar los malentendidos que crean abismos EE. UU. en lo peor sin nunca tener en cuenta la calidad que la libertad otorga. Pasa con el cine. Para quienes hayan sufrido como ciudadanos españoles la humillación y afrenta a sus sentimientos, lo que supone ya siempre la anual agresión estética de los supuestos grandes premios del cine español que arrastran por el fango el nombre de nuestro ilustre compatriota y pintor Francisco de Goya. Jamás aprenderán sus asistentes a entender nada de la gran América que vaya más allá de los dictados de sus prejuicios, su triste ideología tóxica y enfermiza y su aquelarre del odio. Por premios que reciban, aquí, allá y acullá. El lastre del rencor de quienes solo reconocen solemnidad cuando les premia es paralizante y define a las torpes figuras que protagonizan nuestra vida mediática. Triste es saberse parte de una pequeña nación que sus propios gobernantes ponen en duda, y que alimenta y financia unas castas llamadas intelectuales que no saben sino medrar de la envidia y el agravio y el odio decretado por los poderosos que los financian y abrevan. Para todos los que jamás iremos a los premios de los corruptores más corruptos, de los mediocres más arrogantes, de los horteras más grasientos, nos resulta inmensamente gratificante ver a los ciudadanos de la nación vilipendiada, los norteamericanos, con orgullo como individuos, decantarse con valentía y sin complejos en su elección libre y debatida de su candidato favorito. En unas primarias ante las elecciones presidenciales en las que se debate sobre las guerras sin mentiras zafias, sobre la economía sin falacias, sobre las personas sin cainismo, sobre las amenazas sin hipocresía ni correcciones cretinas, con toda la virulencia de las pasiones y ambiciones humanas pero sin ánimo de destrucción del adversario, el candidato real de los republicanos que ya parece ser McCain y los dos rivales demócratas, Obama y Clinton, dan un ejemplo de probidad en la sociedad abierta que odian las mentes sovietizadas. Cualquiera de los tres puede ser Presidente de los Estados Unidos de América. Que todos puedan serlo demuestra dicha grandeza de la sociedad libre que ama el debate, la competencia y la contradicción y deja en patético ridículo a quienes en Europa y especialmente en España, son esclavos del miedo a la discrepancia y hostigadores de la oposición. Ese ridículo reduccionismo europeo que lleva a tantos a creer que gentes educadas como Obama o Clinton tienen algo que ver con la secta iletrada de Zapatero no hace sino ampliar los malentendidos que crean abismos a la hora de afrontar los riesgos comunes. En Estados Unidos, en el país de la libertad individual y la pluralidad colectiva, hay menos sectas y menos odios hacia los compatriotas que los forjados por los frentes del izquierdismo mesiánico de todos los ejércitos de ingenieros sociales y de almas que forman las tropas de mediocres que nos quieren imponer su futuro. América, en su nombre sagrado, tiene voluntad de elegir lo mejor posible para todos, mujer, hombre, blanco o negro. ¡Viva la diferencia! Soy negra y me gusta Hillary La voz de la calle desafía los estereotipos del elector afroamericano votando únicamente por Barack Obama. El supermartes ha roto clichés, aunque algunos se empeñen en fomentarlos POR ANNA GRAU NUEVA YORK. ¿Por qué tengo que votar a Obama, porque es negro? Pues yo soy negra y me gusta Hillary La frase es de una babysitter una niñera, custodiando a dos criaturas blancas que juegan en una biblioteca de Brooklyn. Toda persona de bien en Estados Unidos describiría a esta persona como afroamericana pero ella no ha dudado en autocalificarse de black negra, sin duda para provocar. Yo no necesito al presidente más negro de la historia sino al que traiga más progreso a mi casa concluye. En una línea parecida se manifiesta Vilma, empleada doméstica en Nueva York de origen ecuatoriano, madre de dos hijos. Yo me fío más de Hillary sostiene. No contesta enseguida cuando se le pregunta por qué. Me parece que ella puede hacer el trabajo y que Obama lo que hace es mucha propaganda concluye al fin. Las dos opinan así en puntos de la ciudad físicamente sitiados por carteles a favor de Obama. Habrá quien se vea en el caso contrario. Pero, dentro de lo difícil que va a ser desenmarañar esta nominación, se podría aventurar que Hillary Rodham Clinton se beneficia de un tipo de voto silencioso pero fiel, formado por mujeres, trabajadores de cuello azul personas mayores y gente sencilla como la señora de la limpieza de Ecuador o la niñera negra de Brooklyn. Es fácil dar por hecho que Obama es el caballo ganador si no se sale de cierta burbuja formada por gentes cool, artistas y periodistas, aunque en este último gremio se empieza a imponer seriamente (a la fuerza ahorcan) el sistema de dar una de cal y otra de arena. Por ejemplo, el faro progresista de The New York Times está con Hillary, pero también fue en sus páginas de contribución editorial donde la hija de John Fitzgerald Kennedy, Caroline, comparó a Obama con su padre. Los resultados del martes parecen dar la razón a Clinton cuando decidió escalar la Presidencia de los Estados Unidos desde un escaño de senadora por Nueva York, una ciudad donde no había vivido nunca ni nacido. Irónicamente ella es de Chicago, el feudo de su rival Obama. Aunque su perfil parece ser más apreciado al borde del Hudson que en su Midwest natal. Así sea con muchas dudas, desgarros y sorpresas. Hay quien no ha sido capaz de decidir el voto hasta el mismísimo pie de urna. Los encuestadores ya no saben qué predecir. Es que es de locos: Hillary ha vencido en New Jersey, cuyo alcalde es íntimo de Obama, mientras éste se imponía en Connecticut, cuyo voto negro es ínfimo. Lo peor es que, cuanto más se prolongue este empate, más duro va a ser el desempate. Hermann Estados Unidos es una gran nación. Sus ciudadanos han crecidos todos conscientes de ello. Pobres y tristes, ricos y felices. Y en sus primarias ante las elecciones presidenciales, ese gran invento de igualdad en derechos y solidaridad nacional en la gloria y la zozobra, despliega la grandeza de la sociedad libre que todos los miserables ignoran, todos los necios ridiculizan, los totalitarios odian y los amantes de la libertad, el debate y la palabra, celebran como ninguna. Muchos en España intentan imitar a Sin miedo a discrepar Más dura será la caída