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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 6 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PICASSO Y LA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro NUEVA ETAPA DEL CARS ABLO Picasso desembarca al más alto nivel en el Reina Sofía, aprovechando que el museo dedicado en París al genial artista español cierra sus puertas para una reforma de su sede. No puede empezar con mejor pie la nueva dirección del CARS. Aunque la muestra estaba preparada con antelación, Manuel Borja- Villel tendrá su primera prueba de fuego como máximo responsable artístico del museo con un acontecimiento de primer orden internacional: se trata de cuatrocientas obras, muchas de ellas del máximo relieve en la producción picasiana, procedentes en buena medida de la dación en pago de impuestos por parte de sus herederos. Esta misma fórmula, importada de la legislación francesa, ha permitido también al CARS adquirir piezas de primera magnitud. Si a ello se suma la presencia del Guernica en la colección permanente, es evidente que Madrid se convertirá durante los próximos meses en la capital universal para los millones de admiradores del artista más importante del siglo XX. Buena falta le hacen al Reina Sofía noticias positivas después de una etapa marcada por una pésima gestión que ha perjudicado notoriamente su prestigio en el complejo y competitivo mundo del arte contemporáneo. Este es el tipo de exposición que el CARS necesita para ocupar el lugar que le corresponde en el panorama internacional. Es también una buena oportunidad para poner a pleno rendimiento la ampliación realizada por Jean Nouvel y para someter a una primera evaluación la capacidad organizativa del nuevo equipo directivo. Borja- Villel ha suscitado muchas expectativas favorables y ha demostrado una fuerte personalidad en su declaración de intenciones como director, todo lo cual debe empezar ahora a confirmarse. El CARS está situado ante un reto que exigirá mucho esfuerzo y profesionalidad para sacar todo el provecho posible a una macroexposición de gran alcance. Es el momento de que el museo madrileño deje de ser noticia por las goteras, los conflictos internos o la pérdida de piezas gigantes, y pase a serlo por la calidad de las obras que exhibe. La política de consenso en materia de instituciones culturales de cabecera es una buena fórmula siempre y cuando no se utilice para encubrir la desidia o la incapacidad de algunos responsables. Durante la etapa ministerial de Carmen Calvo, el CARS y la Biblioteca Nacional cayeron en un profundo bache del que los ha rescatado con cierta sensatez el actual ministro. Sin embargo, ni César Antonio Molina ni nadie pueden contar con un cheque en blanco, sino que habrá que analizar con detalle los resultados en la gestión de las instituciones que dependen de Cultura. Con nuevo patronato y nuevo director, el CARS deja atrás el periodo de Ana Martínez de Aguilar y resulta ahora mucho más fiable que hace un año. La gran exposición de Pablo Picasso llega así en el mejor momento para simbolizar el comienzo de un nuevo e ilusionante proyecto. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera P SE DESPLOMA LA CONFIANZA ECONÓMICA ARA no ser una crisis económica, los datos que conocimos ayer de la economía española son extraordinariamente malos. Se está convirtiendo en costumbre tener que empezar cualquier análisis con la coletilla de mínimo histórico Así volvió a suceder ayer con el indicador de confianza que publica el Instituto de Crédito Oficial y con el indicador PMI de servicios. También el índice de producción industrial descendió un 2,4 por ciento, el peor dato desde junio de 2002. No es extraño que la Bolsa reaccionara, precipitándose al abismo, y cayera un 5,2 por ciento, lejos de cualquier corrección técnica y muy por encima de cualquier otro país de nuestro entorno, lastrada por un sector financiero que acusa el miedo al contagio del efecto Société Générale y las inmobiliarias. Es el segundo peor día desde 2001, sólo superado por el crash del pasado 21 de enero. Inversores y consumidores no parecen encontrar consuelo en las explicaciones oficiales de que la crisis es un fenómeno típicamente americano, como las primarias, que ayer vivieron su supermartes ni en que la economía española es fundamentalmente sólida porque se han tomado las medidas oportunas. Los datos desmienten esa sesgada interpretación. El indicador de confianza del consumidor del ICO de enero cayó 19,7 puntos en un año, hasta situarse en 70,9, su mínimo histórico, sobre todo debido al desplome en la evaluación de la situación actual de la economía española. Si en los meses anteriores eran el entorno internacional y las perspectivas de futuro las que hacían mella en la confianza, en enero ha sido la percepción del momento. No es que los españoles teman que la economía se complique, sino que sienten que ya se ha pegado el batacazo. El PMI de servicios- -un dato menos conocido, pero de más impacto entre especialistas y en los mercados financieros, porque se construye en todos los países industriales siguiendo la misma metodología de encuesta a los gerentes de compras de servicios- -se aproximó al vacío y registró el peor dato en nueve años: cayó a 44,2, cuando normalmente se interpreta P que por debajo de 50 significa recesión. Es un dato especialmente sensible para España, una economía de servicios donde el peso del sector en el empleo, la producción y los índices bursátiles es muy superior al de Francia o Alemania. Tiene una lectura obvia en las perspectivas de crecimiento y empleo y en las posibilidades- -hoy ya casi inexistentes- -de que este sector sea capaz de tomar el relevo de la construcción para facilitar un ajuste gradual. La conclusión es inevitable: el ajuste es hoy ya brusco y puede ser cruel, por imprevisión y por el empeño en negar la realidad. La economía ha irrumpido con fuerza en la carrera electoral por méritos propios. Ya no puede el Gobierno esconderse en la tesis del patriotismo económico, en que los populares son unos carroñeros que llaman a la debacle o en un balance aseado de toda la legislatura. Hoy cobran toda su relevancia las palabras de Pizarro de que lo importante en un accidente de carretera es la velocidad de impacto, no la media desde que se inició el recorrido. Si la Dirección General de Tráfico impone su sanción por una foto finish los españoles habrán de sancionar al Gobierno con su voto por el estado de la economía el 9 de marzo. El presidente Zapatero debe pensar que los españoles quieren un Gobierno como el amante del poema de Pablo Neruda: me gusta cuando callas porque estás como ausente Sigue perdido, sin un diagnóstico claro, ni una política económica identificable, discutiendo si sus ocurrencias fiscales son o no progresistas y si las iniciativas nacen de Moncloa o del Ministerio de Hacienda. Mientras tanto, el tiempo se nos escapa de las manos y aquella tormenta tropical del Nuevo Continente se ha convertido en un huracán que se ha llevado por delante una cuarta parte del patrimonio bursátil de más de diez millones de españoles, más de 100.000 empleos y la confianza de consumidores, industriales y gerentes. En tiempos de tormenta, los electores no necesitan un poeta al timón, sino un capitán que ofrezca credibilidad y confianza. La que en este momento no encuentran. ZAPATERO JUEGA CON DOS BARAJAS N su condición de candidato socialista a la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero debería aclarar con cuántos programas electorales se presenta a los próximos comicios generales del 9 de marzo. Hasta ahora se sabía que era el candidato único del PSOE y del Partido de los Socialistas de Cataluña, pero después de que este grupo anunciara el pasado lunes sus propuestas sobre financiación para la autonomía catalana, hace falta una explicación de Rodríguez Zapatero. Los socialistas catalanes, cuya cabeza de cartel es una ministra del Gobierno de la nación- -Carme Chacón- reclaman para Cataluña un sistema de financiación similar al establecido para el País Vasco a través del concierto económico y la publicación de las balanzas fiscales, es decir, lo que cada comunidad aporta al Estado y recibe de éste. Ambas propuestas no sólo no están previstas en el programa del PSOE, al menos en lo que se conoce hasta ahora, sino que se oponen abiertamente a los planteamientos tradicionales del socialismo español, siempre crítico con el sistema del concierto económico vasco, y al criterio del vicepresidente Pedro Solbes, contrario a la publicidad de las balanzas fiscales, por el efecto lesivo que produciría en el principio de solidaridad entre las regiones. ¿A qué carta electoral juega Rodríguez Zapatero? No es admisible participar con dos barajas, y lo responsable es E que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno se descarte de una y actúe con sinceridad, diciendo a los electores qué programa aplicará si gana las elecciones: el del PSOE o el del PSC, porque ambos no son compatibles en una cuestión tan esencial como es la financiación autonómica. La presencia de una ministra del Gobierno central al frente de unas iniciativas electorales del PSC tan contrarias al interés general es un síntoma grave de la pérdida de rumbo del PSOE como partido nacional. Puede que la tentación del PSOE y de Rodríguez Zapatero sea la de perpetuar el experimento confederal que pusieron en marcha con el estatuto de Cataluña y la de tratar a Cataluña como si fuera una realidad ajena al Estado español y, por tanto, desconectada de los intereses comunes a todos los españoles. Los resultados de este aventurerismo político saltan a la vista y es muy significativo que ERC haya apoyado sin fisuras las propuestas del PSC, lo que demuestra que no pueden ser beneficiosas para el conjunto de España. En el fondo, el problema es que el PSC acredita que nada cambia en Cataluña a pesar del nuevo estatuto y de que en la Generalitat hay un presidente socialista. Sigue la misma obsesión reivindicativa, el victimismo de siempre y la permanente imagen quejumbrosa de una clase política que parece incapaz de vivir sin estar enfrentada a Madrid.