Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN MARTES 5 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro EUROPEA DE SERBIA A Unión Europea había lanzado mensajes inequívocos a la sociedad serbia durante la campaña de la elección presidencial al señalar a Boris Tadic como su candidato, al que prometía ayudar en el tortuoso camino de la normalización de la presencia internacional de este país balcánico. Todo se hizo sin el menor disimulo por parte del Alto Representante, Javier Solana; del comisario de Ampliación, Olli Rehn, y de los principales grupos políticos del Parlamento Europeo, que advirtieron de que nada podría ser igual si los votantes hubieran encumbrado al candidato nacionalista Tomislav Nikolic en su lugar. Dado que los serbios ya han cumplido su parte del trato, es necesario que la UE cumpla la suya. Ha llegado el momento de reconocer que la sociedad serbia está siendo sometida a un castigo colectivo y- -por tanto- -injusto, invocando principios que no se aplicaron con el mismo rasero a otras antiguas repúblicas yugoslavas, donde también se produjeron atrocidades en nombre del nacionalismo irracional. A Serbia se le va a amputar la provincia de Kosovo con argumentos difíciles de justificar desde el punto de vista del Derecho Internacional y, sin embargo, la UE mantiene al país en una especie de purgatorio sin más justificación que el hecho de no haber procedido a la detención de dos criminales de guerra. Montenegro- -que formaba una unidad política con Serbia- -ha sido liberada de este requisito sólo porque se separó de Belgrado, y a los albaneses de Kosovo se les va a regalar una dulce independencia anclada automáticamente a la Unión Europea sin que hayan tenido que hacer mayor mérito que pedirla. Croacia no tuvo que esperar a la detención de las personas reclamadas por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia- -de hecho, el principal de ellos no fue detenido por Croacia, sino por la Policía española- -para poder avanzar en los pasos que a Serbia se le escatiman. Muchos dicen ahora que la discutible independencia de Kosovo ha de ser el último capítulo para cerrar un periodo desgraciado para los Balcanes. Sin embargo, el verdadero final debería ser la rehabilitación de la sociedad serbia, para permitir a sus ciudadanos romper cuanto antes las cadenas que los mantienen atados a un pasado ciertamente atroz en muchos aspectos, pero pasado al fin. Las deudas con la Justicia de aquellos que todavía las tengan no van a disminuir por el hecho de que a sus conciudadanos se les exima del cautiverio político en el que cayeron por su culpa. Hace tiempo que Europa le dijo a Serbia que sus puertas estaban abiertas, pero hasta ahora su promesa no se ha traducido en hechos concretos. El próximo jueves se firmará en Belgrado un acuerdo de colaboración con la UE que no pasa de ser un mensaje más y que, para resultar creíble, ha de seguir con pasos concretos que- -sin más disimulos ni subterfugios- -aceleren significativamente la plena integración de Serbia en las estructuras comunitarias. LA HORA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera L DERRUMBE DEL EMPLEO ESDE ayer, cuando fueron publicadas las cifras del paro, enero de 2008 figura ya como un mes negro para el empleo, marcado con índices negativos tanto en el registro de las oficinas del servicio público de empleo como en el más significativo registro de cotizantes a la Seguridad Social. Había expectación ante la publicación de estos datos, responsabilidad que corresponde al Ministerio de Trabajo. Pero las estadísticas conocidas ayer superan la peor de las hipótesis: en las oficinas de empleo se contabilizaron más de 132.000 nuevos desempleados, que elevan la cifra de parados registrados a 2.262.000 y nos alejan del objetivo de la media de la Unión Europea. El aumento del desempleo en enero- -más del doble del registrado en el mismo mes del año anterior, y la peor cifra en 24 años- -no puede achacarse sólo a factores estacionales, sino que apunta a un cambio de ciclo cuya intensidad da la razón a quienes el Gobierno socialista ha venido calificando prematuramente de pesimistas, agoreros o poco patriotas. Más significativas aún- -y decepcionantes- -son las cifras de afiliados a la Seguridad Social, que durante enero ha perdido a 212.000 titulares, lo que representa un descenso espectacular para un solo mes y que, además, ha continuando la tendencia apuntada en los últimos días de diciembre. Da la sensación de que justo antes de acabar el ejercicio de 2007 los empleadores se plantearon la necesidad de frenar las contrataciones como medida de prevención ante lo que era una previsible caída de la demanda y que hoy ya se confirma con cifras oficiales. El pasado 20 de diciembre, la Seguridad Social tenía 19.400.000 afiliados- -el techo histórico se alcanzó en julio pasado, con 19.5 millones- cifra que el pasado 7 de enero cayó hasta los 19,1 millones. Así las cosas, por primera vez desde 1994 el número de afiliados puede registrar cifras inferiores a las del mismo mes del año anterior. En marzo del 2007, se superó la cota de los 19 millones, pero dado el tono pesimista del que se está tiñendo la economía, es muy probable que el D próximo marzo no se alcance esa cifra. La pérdida de afiliación se registra fundamentalmente en el régimen general, que permite más ingresos al sistema, al tiempo que se produce un importante trasvase del régimen agrario al de autónomos tras la entrada en vigor del nuevo estatuto de este sector, cuyos efectos sobre la cantidad y calidad del empleo están aún por verificarse. También resultan decepcionantes los datos de creación de empleo: los nuevos contratos descendieron un 4,5 por ciento en enero y, lo que es más relevante, los contratos indefinidos- -por los que apostó el Gobierno con tanto boato propagandístico como ineficacia- -se han reducido en un 23 por ciento, casi 60.000 menos que durante el mismo mes del año anterior. Estamos ante un auténtico derrumbe del empleo con pocos precedentes. Y no sólo en un sector determinado: es un fenómeno tan generalizado que nos remite a la crisis iniciada en otoño de 1992, tras los fastos de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, que sirvieron como pórtico a una recesión. Era previsible que el cambio de ciclo llegara con efectos inmediatos y profundos. Muchos estudios apuntaban ese cambio de tendencia desde la primavera pasada, pero el Gobierno decidió que no había riesgos ante una señales que calificó de pasajeras o infundadas. No hizo nada ante la caída de expectativas de los agentes económicos, ni ante la subida de los precios básicos. Estamos preparados, más que los demás ha reiterado el presidente del Gobierno con poca prudencia y más irresponsabilidad. Y a su lado, el vicepresidente económico, que dice haber lidiado con éxito varias crisis, ha pecado de displicencia y desidia, cuando no de falta de transparencia y de utilización partidista del superávit público. Los datos de enero sorprenden a un Gobierno sin norte y revelan que la economía ha emprendido una cuesta abajo acelerada, con caídas en la demanda y el consumo. Quienes fingían que no había crisis ya no engañan a nadie: hay crisis, y es profunda. EXCESO DE NACIONALISMO ADA mejor que reducir a porcentajes lo que ya era notorio para demostrar que los nacionalismos tienen un peso desproporcionado en la actividad del Parlamento nacional, lo cual, aun teniendo la legitimidad propia de la aritmética democrática, produce un indeseable resultado de precariedad legislativa e inestabilidad institucional. Según un estudio- -del que ayer informaba ABC- -los 148 diputados del Partido Popular, que representan al 42,3 por ciento del Congreso, han tenido durante este mandato un índice de influencia en el Parlamento tres veces inferior al conjunto de los nacionalistas, pese a tener estos sólo 33 escaños. Dicho de otra manera, la versión estatal del Pacto del Tinell contra el PP ha funcionado implacablemente. En todas las legislaturas de la democracia, los partidos nacionales se han apoyado, con una u otra fórmula- -pactos de investidura, pactos de legislatura, acuerdos concretos- -en partidos nacionalistas. Esto es legítimo y no supone la quiebra de ningún principio democrático. Lo que nunca hasta ahora había sucedido es que un partido nacional- -en este caso, el PSOE- -sustituyera al otro partido nacional- -es decir, el PP- -por el apoyo de los nacionalistas para decidir reformas legales e institucionales que afectaban a cuestiones esenciales del Estado. El modelo de Estado, el terrorismo, la financiación autonómica o los Estatutos de Autonomía siempre habían sido reservados para el consenso N entre los dos grandes partidos, no sin dificultades de ejecución en ocasiones, no sin graves obstáculos de concepto, en otras, pero finalmente con unos acuerdos elementales que permitían mantener la estructura del sistema y sus principales políticas orientadas a los intereses nacionales. En esta legislatura, la mayoría relativa socialista se ha traducido en un fortalecimiento político de los nacionalistas muy por encima de lo que su representación electoral y parlamentaria justificaría, y sin reciprocidad en la relación de lealtad con el Estado. La participación de los nacionalistas en la política nacional durante esta legislatura se ha traducido en una colonización de leyes básicas del Estado y de instituciones fundamentales por los intereses de los nacionalismos, los cuales, para mayor eficacia de su estrategia, han conseguido atraer al PSOE a posiciones filonacionalistas, como en Galicia o el País Vasco, o netamente nacionalistas, como en Cataluña, sin asumir el modelo constitucional ni zanjar sus constantes reivindicaciones. Zapatero no ha gobernado la pluralidad, como gusta decir. Simplemente ha aprovechado las ansias de poder de los nacionalistas para consolidar su Gobierno, aun en detrimento de las estabilidad legislativa y de una forma de gobernar adecuada a la correlación de fuerzas en el Parlamento y en beneficio de una estrategia de exclusión- -ésta sí que es una opción ilegítima- -del centro derecha representado por el PP.