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Lunes 4 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.652. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno LUZ DEL 9 DE MARZO unque no sepamos el tiempo que hará el día de las elecciones, sabemos los minutos de luz que tendrá el 9 de marzo: 11 horas y 40 minutos en la Península y Baleares, y 10 minutos más de luz en Canarias. Sin que nadie parezca apreciarlo, la luz influirá en las elecciones, como lo hará el tiempo que haga ese día. Creemos que vivimos al margen de las horas de insolación, pero en esto somos como las gallinas, que ponen huevos también con la luz eléctrica, pero no lo hacen con la misma alegría que cuando llega la primavera y hay tantos huevos en el mercado que bajan ostensiblemente los precios. Supongo que esto no se tiene en cuenta cuando se fija la fecha de las elecciones, pero yo creo que si supieran con certeza que va a diluviar ese día, cambiarían o dejarían según su intención esa fecha. Entonces, ¿por qué no se habla del fotoperiodo si ya sabemos cuántos minutos de luz recibiremos ese día? Aquí se nota la influencia de la omnipresente información meteorológica, muy superior a la información lumínica, aunque influya más en el ánimo de una persona que las tardes se vayan alargando, a la lluvia de un día. Empero el nueve de marzo asistiremos invariablemente a las explicaciones meteorológicas, y dirán: Bueno, la participación ha sido baja porque el tiempo no ha acompañado pero nadie hará un análisis de la luz: Bueno, hay que tener en cuenta que la luz estaba creciente pero, claro, no habíamos alcanzado aún el equinoccio de primavera, cuando el día y la noche se igualan en todo el mundo En esto de la luz somos como los olmos, que no saben que han florecido porque los días son ya más largos. www monicafernandez- aceytuno. com A Fotograma de la película Los falsificadores que podría darle a Austria su primera estatuilla de la Academia ABC El preso 64401, a por el Oscar Hollywood ha descubierto que el autor del libro que inspiró la película Los falsificadores candidata al Oscar, sigue vivo. Adolf Burger, superviviente de los campos de concentración, ha sido invitado a la ceremonia FEDERICO MARÍN BELLÓN ntre los planes secretos más retorcidos que idearon los nazis para desestabilizar a los aliados durante la Segunda Guerra Mundial destaca la Operación Bernhard, que apuntaba a uno de los flancos más vulnerables de cualquier sociedad, el bolsillo. En 1942, decenas de judíos expertos en impresión, artes gráficas y tipografía trabajaron a destajo en el campo de concentración de Sachsenhausen, donde fabricaron más de 130 millones de libras esterlinas y una cantidad indeterminada de dólares con la pretensión de que las economías de sus enemigos se desplomaran. El avance ruso obligó a trasladar la maquinaria a Ebensee, en Austria, pero el operativo prosiguió hasta que el ejército estadounidense liberó a los prisioneros. Adolf Burger contó esta fascinante historia en 1945 en el libro El número 64401 habla que el año pasado dio lugar a la coproducción austriaco- alemana Los falsificadores Die fälscher dirigida por Stefan Ruzowitzky y ahora candidata al premio a la mejor película en lengua no inglesa. La cinta, que pretende reeditar el éxito de La vida de los otros se estrenó en el pasado Festival de Cine de Berlín y en España pudo verse en la Seminci. La Academia, al descubrir que este prisionero checo todavía vive (tiene 90 años) decidió invitarlo a la ceremonia de los Oscar. Los grandes estudios de Hollywood fueron fundados por judíos y la historia era idónea para tocar su fibra sensible. Burger, que hace poco recibió la orden de mérito en Alemania, cuenta en su novela que al final los oficiales germanos ordenaron imprimir hasta sus propios propios sueldos en las divisas de sus enemigos, además de pasaportes falsos y todo tipo de documentos. La cinta, no obstante, se centra en la vida de Salomon Sorowitsch (su apellido real era Smolianoff) quien gracias a su extraordinaria habilidad como falsificador logró salir de Mauthausen y ser trasladado a los dos barracones de lujo que los nazis ordenaron construir en Sachsenhausen, en los que había hasta mesa de ping pong y era posible organizar fiestas para mantener la moral alta. Pese a ser retratado como un pícaro oportunista, Sally se plantea el dilema moral de doblegarse o no a sus verdugos: si coopera para mantener sus privilegios, prolongará la guerra y los sufrimientos de sus compañeros e incluso podría ayudar a la victoria final nazi. Pero la auténtica obra maestra de Smolianoff fue desaparecer después de la guerra. Se cree que perdió mucho dinero (que quizá no fuera verdadero) en Montecarlo y que murió en Argentina en los años sesenta, después de dedicar el último tramo de su vida a otra falsificación muy rentable, la de cuadros. E