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100 TVyCOMUNICACIÓN www. abc. es comunicacion LUNES 4- -2- -2008 ABC Dos monitores muestran a Barak Obama y Hillary Clinton, candidatos demócratas favoritos para aspirar a la Casa Blanca AP La televisión americana inventa el fútbol político La Fox emitió ayer un especial electoral que empalmaba con la Superbowl, el programa de más audiencia del año ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Los americanos acaban de descubrir algo que en España haría sonreír, pero que a ellos les ha dejado pasmados: el potencial político del fútbol. La cadena Fox mezcló ayer la cobertura de la Superbowl, el partido final de la liga de fútbol americano, con el seguimiento de la batalla política en los 22 estados que celebran elecciones primarias el próximo día 5. El Superdomingo y el Supermartes todo en uno, en una maratón televisiva de infarto. El carrusel deportivo echó a rodar a las nueve de la mañana (tres de la tarde en España) del domingo, nueve horas antes del inicio del partido. ¿Una ex- Lo importante no es participar Hay quien teme que esta audaz iniciativa de la Fox resulte tan lesiva para la buena imagen de la Superbowl como en su día lo fue la accidental exhibición de un seno de Janet Jackson. La gente se rasgó las vestiduras como no lo habría hecho de ver un desnudo integral de la hermana de Michael Jackson en cualquier otro contexto. La Superbowl es una de las cimas de la inocencia americana. Es el Disneyworld de muchos adultos. Además, la Fox nunca ha ocultado sus simpatías republicanas. Para este domingo ya está programada con desparpajo una entrevista con George W. Bush, que ni juega a fútbol, ni se presenta a las elecciones. Otra cosa es que decepcione a sus seguidores. La mayoría de los presidentes norteamericanos se reparten entre los que le gusta el fútbol americano y los que le gusta el béisbol. Una excepción, en el sentido que no le gustaba nada, era Bill Clinton, quien sin embargo no vaciló en elegir el informativo deportivo inmediatamente posterior a la Superbowl para salir por la televisión negando que hubiera sido infiel a su esposa con una tal Gennifer Flowers. Qué tiempos. MIRAVER Javier Cortijo MIAU Y GUAU n uno de los incomparables y deliciosos relatos de Humor y Horror (la doble hache de su nombre de pila) de Saki, por fin reeditados en edición de bolsillo tras tres tristes décadas de ostracismo literario, se detalla la rocambolesca historia de Tobermory, un gato de inmejorable cuna E social y científica convertido en el primer animal que aprendió el arte del habla humana Sin embargo, este milagro casi le cuesta una o varias de sus vidas, ya que el bicho no hacía más que largar chismes y cotilleos de alcoba en plenas reuniones del círculo de amigos de sus dueños sin el menor pudor o vergüenza. Había nacido el primer tertuliano del corazón. Además, ya se sabe que para otros autores los gatos son la reencarnación animal del diablo, así que miel sobre hojuelas. Sólo desde la preclara y profética ironía de Saki, cuyas últimas palabras antes de caer fulminado por un obús en 1916 fueron: Apagad ese maldito cigarri- llo se puede entender el cambalache que sigue viviendo la zona gonadal del electrodoméstico televisivo: es altamente inconveniente que algunos animales posean el don del habla. Felinos como Mermelada (qepd) borriquillos como los de El ventilador o hasta dinosaurios como Saritísima ¿o era su doble para escenas peligrosas? en el último Hormigas blancas Visto lo visto, casi me quedo con los graciosos mapaches ochenteros de Peta Zetas que no hacen mal a nadie (a veces a la vista) y tampoco gritan tanto (Fuentes gana a Corbacho en decibelios) Y eso que servidor era más del Commodore que del Spectrum. pectación desproporcionada? Eso pensaron los que en 1993 se reían de Rupert Murdoch, dueño de la Fox, cuando pagó lo que entonces se consideró una fortuna por arrebatar a la CBS los derechos de emisión del fútbol americano. Desde entonces, esta bomba televisiva no ha parado de crecer. Se pagan dos millones y medio de dólares (casi un millón setecientos mil euros) por medio minuto de publicidad en un evento que siguen 135 millones de espectadores en 130 países. Mientras se emite, los norteamericanos consumen el 5 por ciento de todas las cervezas que se venden en su país. Todo vale para mantener la emoción antes, durante y después del partido: actuaciones musicales que pueden llegar a tener la talla de The Rolling Stones o de Phil Collins, pronósticos buenos y malos, apasionadas batallas entre comentaristas, etc. La jerga de los enfrentamientos deportivos es de uso común para comentar la actualidad política, que, particularmente en período electoral, tiene casi los mismos componentes: máxima rivalidad entre equipos, excitación de la afición, encuestas... Nunca hasta ahora, sin embargo, se había dado el paso de fundir abiertamente los dos mundos. El especial electoral de dos horas empalmó con la primera hora de fútbol, dando paso a un pingpong informativo y deportivo, combinando la batalla por los votos con la batalla por los goles y creando una tensión inigualable. Hasta The New York Times cordial (o no tanto) rival de todos los productos periodísticos que detenta Murdoch, expresó su admiración por esta idea, que si a algunos les ha podido parecer de bombero, otros la encontraron sublime y hasta genial. No es fácil entretener a los televidentes estos días en América, con la huelga de guionistas desalando los programas de contenidos. La Superbowl brilla siempre con luz propia entre los eventos cuyo guión se escribe solo Si además a la Fox le ha servido de trampolín para adelantarse desde ayer en la disputa por la audiencia política del martes, el golpe sólo puede ser calificado de maestro. Para muchos fue, además, algo parecido a la Arcadia: pudieron tener la tranquilidad de conciencia de que seguían la información seria la que decide los destinos del país, sin necesidad de apearse de la cerveza y del fútbol. No tuvieron ni que estirarse hacia el mando a distancia.