Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
70 CULTURAyESPECTÁCULOS XXII Premios Goya LUNES 4 s 2 s 2008 ABC Belén Rueda lucía un vestido de Carolina Herrera Emma Suárez, agasajada por el reparto de Bajo las estrellas La soledad pasada por agua La fiesta de los Goya celebraba su edición 22, 22, 22, que diría el dúo Sacapuntas. Belén Rueda fue la rubia perfecta (lástima que Hitchcock se la haya perdido) pero otras rubias son posibles en el cine español. La gran ausencia de la noche fue la de Javier Bardem POR ROSA BELMONTE FOTOS: DANIEL G. LÓPEZ ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Noche de perros mojados para la noche goyesca. Alfombra verde. Mal día para tiros largos de los que cubren poco y abrigan menos. Llovía y era de noche. Sin embargo, Óscar Jaenada se presentó con gafas de sol (y con guantes de conducir) Llovía. Sin embargo, había un gentío en la puerta esperando a las estrellas. Primera estrella en llegar, Josele Román. Invitada como miembro de lo que podría llamarse la Generación Landa (como José Sacristán) A Josele Román nadie le preguntó de qué iba vestida (fundamentalmente porque la mayor parte de la gente, que o bien es muy joven, o bien (y además) desprecia Cine de barrio no sabía quién era Josele Román) ¿De qué vas vestida? que es como un insulto, era la pregunta más repetida para las celebridades que hacían el paseíllo por los medios (que suena a taurino) Es como si Joan y Melissa Rivers hubieran tomado el cuerpo de la prensa nacional. La curiosidad textil era contestada con amabilidad por todos. Incluida Trinidad Jiménez (Jesús El rojo y el gris (que no es un título de Stendhal) fueron los colores más repetidos de la noche. De rojo, Belén Rueda (CaParís se extendió con su irresistible acento colombiano) Y de gris iban Goya Toledo (Elie Saab) Santi Millán (un esmoquin de Cavalli gris metalizado para el que, vaya, sí eran necesarias las gafas de sol de Jaenada) Gracia Querejeta y dos de las ganadoras, Manuela Velasco y Maribel Verdú (Alberta Ferreti) Blanca Portillo, esa señora tan versátil que lo mismo anuncia Carrefour que viste de Davidelfín, había asegurado (no todo es preguntar por trapos) que entre ambas nominadas por Siete mesas de billar francés no había competición. Tenemos el doble de posibilidades Y es verdad, por lo menos le tocó a una, a la que llevaba más años jugando a la lotería de los Goya. Elsa Pataki no estaba nominada. Era presentadora. Su traje, de Versace, entre rosa y salmón, se parecía mucho al que Penélope Cruz llevó el año pasado en los Oscar, aunque el de Pa- rolina Herrera) Ángeles González- Sinde (Alma Aguilar) Juana Acosta, la mujer de Ernesto Alterio De Plein Sud, de Francia, del Pozo) o Gracia Querejeta (uno corto de Max Mara) que estaba más harta de que le salieran siempre con lo mismo, lo de las mujeres directoras (ella e Iciar Bollaín, ya está, tan sólo la paridad) Y dale, y dale dijo al enésimo periodista que le sacó el temita de las realizadoras. Hubo alguna otra que contestó a la monotonía de la preguntadera. No os interesa la película, sólo el vestido soltó divertida una impresionantemente guapa Emma Suárez, nominada a mejor actriz por Bajo las estrellas y, sí, vestida de Sybilla. El caso es que el estilismo de Josele Román era digno de tener en cuenta, sobre todo por las plumas blancas al cuello y la trenza a lo Brunilda que le caía por el pecho. Juanjo Ballesta, que nada más entrar se quedó en mangas de camisa, lucía el peinado más alucinógeno de la noche. Rapado por arriba y con rabo por detrás. Porque Miguel Abellán, que acompañaba a Natalia Verbeke soy sólo el duque consorte llevaba coleta- guiño de torero, pero lo que al otro le salía del pescuezo era mucho más largo. Abellán vestía un esmoquin de Hugo Boss (su chica iba empaquetada en un bustier de Dolce Gabbana rojo) Elsa Pataki topó no con la cola de su vestido, sino con la parte de alante y con un morreo de José Corbacho taki (moño ensaimada en la cocorota) resaltaba mucho más el culo, su conocido culo. En su paseíllo, que se hizo eterno, había quien le llevaba la cola. Pero no fue con la cola con lo que tropezó en el escenario sino con la parte de delante del vestido. También topó con José Corbacho que, con su morreo a la deseada rubia, hizo realidad el sueño de tantos españoles (bueno, Corbacho no es más feo que su novio) A última hora, la hora de las estrellonas, se manifestó Leticia Sabater (de Petro Valverde) También me pareció ver a Yola Berrocal (las tetas seguro que las vi pasar) y al payaso Django Edwards con un micrófono de La Sexta (mejorando el reporterismo porque no se le entendía nada) Pero lo de Leticia Sabater estaba justificado. Ha debutado como actriz en Las 13 rosas Como Goya Toledo, es carcelera. Si de normal y rubia da miedo, de carcelera y morena asusta más que un crossover de Rec y El orfanato De todo el vestuario, el más meritorio era el de Álex de la Iglesia. Aparentemente, un esmoquin como cualquier otro esmoquin. Pero teniendo en cuenta que las dimensiones del director le obligan a ir siempre en pantalón de chándal, ponerse un pantalón de tela no elástica es un sacrificio que él hace por el cine español. Y otra directora, Isabel Coixet, se lleva el Goya inexistente al mejor complemento por su bolso de pelo largo, homenaje a la colección de piel de mono de Elsa Schiapa- relli.