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6 OPINIÓN LUNES 4 s 2 s 2008 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES EL CENTRO POLÍTICO Y EN LA TELEVISIÓN Lo lógico sería que los debates se celebren en un plató neutral, abierto a la conexión de todas las cadenas de radio y televisión. O que el PP escoja a una cadena y otra el PSOE informado de electores. De ahí que sorprendan los peros que el PP pone a la celebración de dichos encuentros, exigiendo que se celebren en Antena 3 TV y Telecinco, cuando es Rajoy- -que va por detrás en las encuestas, sobre todo en lo que su liderazgo personal se refiere- -el primer interesado en ese cara a cara con Zapatero. A no ser que en el PP estén convencidos de que los debates sólo servirán para movilizar al electorado del PSOE. Lo lógico sería que los debates se celebren en un plató neutral, abierto a la conexión de todas las cadenas de radio y televisión. O que el PP escoja a una cadena y otra el PSOE. Pero no deberían los populares seguir escurriendo el bulto porque están transmitiendo la sensación de miedo al debate y de debilidad. En todo caso, nadie está hoy en condiciones de presentarse a los españoles como el abanderado del centro político y de la moderación. El izquierdismo radical del Gobierno de Zapatero, y el giro conservador y confesional del PP de Rajoy- -especialmente tras la expulsión de Gallardón de las listas de Madrid- facilitan que los indecisos y abstencionistas estén a la espera de nuevos acontecimientos, o de los encuentros en la tercera fase audiovisual. En pos de sus votos actúa Zapatero blandiendo sus críticas a la Conferencia Episcopal, la que parece haber confundido sus propias elecciones internas- -también en ciernes- -con las generales en curso. Entrando en los terrenos del César con una mal calculada agresi- LA BATALLA ELECTORAL SE DECIDIRÁ EN Pablo Sebastián AS primeras encuestas prelectorales señalan una ventaja del PSOE sobre el PP de más de tres puntos (3,8 según el sondeo ABC y 3,4, según El País y ambas coinciden al afirmar que el PP, después de cuatro años de gobierno de Zapatero, sólo consigue aumentar sus expectativas de voto en 0,9 puntos. Lo que indica que para ganar las elecciones debe conseguir, en treinta días, un vuelco electoral que no logró a lo largo de la legislatura, a pesar de los graves errores y disparates del mandato socialista. Lo que hace dudar de las posibilidades de victoria del PP en un combate político en el que ha entrado de lleno la crisis económica y cuya batalla final y decisiva se librará en el centro político e ideológico del tablero español. El mismo lugar donde aún permanece escondido e incierto el porcentaje de la abstención, que podría ser definitivo, si las cosas siguen como van, para que cualquiera de los dos grandes partidos se alce con la victoria, en votos o en escaños, porque esta diferencia de algo más de tres puntos no parece excesiva y puede propiciar un empate entre ambos partidos en la zona de los 150 a los 160 escaños. Lo que de ocurrir constituiría toda una novedad en la historia reciente de la democracia española. Abriendo, en ese caso, la posibilidad de la gran coalición PSOE PP como alternativa a un gobier, no de cualquiera de los partidos nacionales con un conglomerado de partidos nacionalistas, difícil de mantener con la estabilidad necesaria para abordar una legislatura que tiene pendientes la crisis económica, la recomposición de los equilibrios territoriales y las tensiones del poder judicial. Aunque la tentación del PSOE y del PP será la de lograr un gobierno en solitario o con apoyo de algunos nacionalistas. De ahí el silencio y cuidado con los que ambos partidos tratan la crisis del Estatuto de Cataluña, que fue objeto de grandes debates en los pasados años, no vaya a ser que les hagan falta los votos de CiU. Como nadie promete una reforma en profundidad de la ley electoral, en menoscabo de la sobrevaloración de los nacionalistas en la normativa actual. La batalla electoral está, pues, en el centro del tablero y los dos anunciados debates por televisión pueden ser determinantes para ese sector cualitativo e L En el caso de victoria del PSOE, la actuación episcopal servirá al Gobierno para justificar unas reformas inmediatas en la ley del aborto, la enseñanza, la financiación de la Iglesia y puede que en los acuerdos entre la Iglesia y el Estado, con el argumento de: El pueblo ha hablado vidad que, ahora, tras la embestida del gobierno y el PSOE, quieren convertir en victimismo sin reconocer su más que extraño error. Porque la intervención de los obispos en la campaña- -quid prodest- -no otorgará al PP más votos de católicos, pero sí alimentará la campaña de Zapatero, en la izquierda, para movilizar a su electorado. Además, en el caso de victoria del PSOE, la actuación episcopal servirá al Gobierno para justificar unas reformas inmediatas en la ley del aborto, la enseñanza, la financiación de la Iglesia y puede que en los acuerdos entre la Iglesia y el Estado, con el argumento de: El pueblo ha hablado El mismo que utilizarán, si ganan, frente al Estatuto catalán, para justificar cualquier nuevo intento de negociación con ETA o de avance en un nuevo estatuto en el País Vasco, e incluso para provocar un vuelco en el Gobierno de Navarra a favor de una coalición del PSN con Nafarroa Bai, si el PSOE necesita del PNV o de N- Bai para gobernar. En estas elecciones hay mucho en juego, y da la impresión de que Rajoy y el PP llegan faltos de liderazgo, demasiado tarde y mal preparados para la pelea, por lo que, a ojos de muchos observadores y votantes equidistantes, no se merecen ganar. Aunque los mismos observadores podrían concluir, visto lo visto a lo largo de los pasados años, que los españoles tampoco se merecen otros cuatros años de presidencia de Zapatero, lo que nos lleva al famoso empate técnico de las encuestas- -con ligera ventaja para el PSOE- -y a un dramático dilema (sobre el mal menor) que sólo las urnas resolverán. -Entenderé que si ganan los socialistas será por los errores de Zapatero, y si ganan los populares por los fallos de Rajoy.