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ABC LUNES 4 s 2 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ¿Y SI NO FUERA LA ECONOMÍA? ESDE que los asesores de Bill Clinton decidieron recordarle al candidato la importancia del bolsillo en el criterio de los ciudadanos y le pusieron un célebre cartel sobre la mesa de su despacho- la economía, estúpido se ha vuelto una especie de axioma electoral la idea de que la gente toma la decisión final del voto en función de la marcha de sus asuntos domésticos. Pero en España este principio nunca se ha acabado de cumplir: Felipe sacaba lustrosas mayorías con un 18 por ciento de desempleo y altísimos impuestos- ¡y con los comicios en junio, en plena época de declaración de IGNACIO la renta! mientras Aznar CAMACHO perdió la suya por cuestiones enteramente políticas, con la bonanza a todo trapo y un impecable target de gestión socioeconómica. La historia y la estadística reciente indican que los celtíberos votamos con una altísima implicación ideológica, rayana en el sectarismo; incluso en tiempos de incertidumbre acostumbramos a confiar en los nuestros los de siempre, para que nos saquen del atolladero. Al fiar su estrategia final en el debate sobre la economía cotidiana, el PP ha apostado por explotar los negativos y preocupantes datos de coyuntura. Pero conviene estar atentos a los indicios, que en los sistemas de opinión pública sólo se pueden escrutar a través de las encuestas. Y los sondeos lo que dicen con apreciable constancia es lo siguiente: que la diferencia de confianza ciudadana entre el PP y el PSOE es muy estrecha en los asuntos relacionados con la economía y la redistribución de la riqueza- -vivienda, inflación, asistencia, subsidios- incluso con ligera ventaja de los socialistas, mientras que la derecha gana de largo en cuanto entran por medio el terrorismo, la familia, la estabilidad institucional, el modelo de Estado o la identidad nacional. Ahí hay un mensaje. El mensaje de que el PP tiene ventaja clara en el debate político, mientras que en el económico la gente no le reconoce el mismo grado de fiabilidad, e incluso se inclina por la izquierda a la hora de gestionar sus inseguridades. Sin embargo, el equipo de Rajoy considera que ya no tiene mucho más que pescar en el caladero de la política y busca el desempate en la zozobra ante las turbulencias financieras. El resultado, de momento, le da la espalda: ni una sola encuesta publicada le otorga ventaja frente a Zapatero. Las distancias se reducen, el desgaste del Gobierno se aprecia, pero el vuelco no aparece. Al menos, todavía. Los estrategas populares están convencidos de que aparecerá en el último momento, que es el que vale. Y aprietan con los precios, las hipotecas, la cesta de la compra y las apreturas de fin de mes. Los socialistas apelan a los instintos ideológicos, agitan el espantajo de la derecha rancia y, por si acaso, derraman promesas de subvenciones y dádivas que acolchen el miedo a la intemperie. Confían en que mientras no se hable de terrorismo, de estatutos, de nacionalismos o de memoria histórica- -es decir, de su triste balance de estos cuatro años- -pueden mantener el exiguo margen favorable. Un último detalle: en mayo de 2007, el PP ganó las municipales... con De Juana Chaos paseándose por San Sebastián. Si eso es o no un mensaje sólo podremos saberlo ya en los idus de marzo. D EL ÁNGULO OSCURO EL CABREO SOCIATA ECÍA Chesterton que necesitamos curas que nos recuerden que vamos a morir; pero- -añadía- -también necesitamos curas que nos recuerden que estamos vivos. La reciente nota de los obispos españoles ha sido, desde luego, elaborada por curas capaces de resucitar a un muerto; y esto es lo que ha cabreado sobremanera a los sociatas, que nos quieren a todos fiambres y quietecitos en nuestro ataúd, embalsamados con los santos óleos del pensamiento único. La izquierda ha conseguido imponer una visión hegemónica del mundo, o dicho más rotundamente, ha logrado sustituir cualquier visión del mundo por el espejismo del Matrix progre: quien se atreva a poner en entredicho tal visión o espejismo es de inmediato anatemizado, como un réprobo o un blasfemo. Este Matrix progre ha sido asimilado también por la derecha, que ha renunciado a presentar batalla a su adversario allá donde esta batalla resultaría eficaz e ilusionante, esto es, en el ámbito de las ideas. La derecha acata la visión del mundo preconizada por la izquierda; y toda su acción política se limita a introducir variantes nimias en el funcionamiento de esa gran JUAN MANUEL máquina que es el Matrix progre, sin DE PRADA atreverse a inutilizar sus engranajes. De este modo, incluso sus triunfos puntuales en las urnas son a la postre manifestaciones de una derrota mucho más vasta: la derrota de quien dimite vergonzantemente de sus ideas, para allanarse servilmente a una visión del mundo que no es la suya, una visión del mundo cuya hegemonía no se atreve a discutir, por temor a que se le tilde de extremista Mientras la derecha no se atreva a atacar los fundamentos de ese Matrix progre, mientas no tenga redaños para negar su vigencia, cualquier triunfo electoral que obtenga será tan perecedero como las verduras de las eras de las que nos hablaba Manrique. Mientras la derecha no se atreva a ofrecer otra visión del mundo alternativa al Matrix progre, estará arando sin bueyes. ¿Por qué los sociatas se han cabreado tanto con la no- D ta de los obispos? No, desde luego, porque intenten imponer una creencia como sostiene Zapatero, cuyo lema electoral, Motivos para creer es toda una declaración de fe mesiánica en el Matrix progre. El involuntario humorista Pepiño Blanco, en uno de sus hilarantes accesos de estulticia, ha remachado: Si no nos calló Franco, no nos van a callar los obispos que es tanto como atribuir a los obispos un poder omnímodo, pues desde luego con Franco los sociatas estuvieron calladitos como profesionales del amor mercenario. Pero los obispos no quieren callar a nadie, ni imponer a nadie sus creencias en la nota que ha desatado las iras de los sociatas especifican muy humildemente que sólo piden libertad y respeto para proponer nuestra manera de ver las cosas, sin que nadie se sienta amenazado ni nuestra intervención sea interpretada como una ofensa o como un peligro para la libertad de los demás La razón por la que los sociatas se han puesto como la niña del exorcista es, pues, de una índole muy diversa. Y es que la nota de los obispos no impone nada, sino que propone; no calla, sino que enuncia. Y lo que los obispos proponen y enuncian es lo que nadie se atreve a proponer y enunciar en el Matrix progre: nada más y nada menos que una visión alternativa del mundo que ataca los cimientos de trampantojo sobre los que se asienta la hegemonía del pensamiento único. Una visión del mundo que reclama exigencia moral que apela a principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano que preconiza una sociedad libre y justa que no se avenga a cambalaches con quienes anhelan su destrucción. Es natural que quienes han introducido la amoralidad como cimiento de la acción política, quienes han declarado abolidos todos los principios como medio para alcanzar sus fines, quienes están dispuestos a cualquier cambalache reaccionen como la niña del exorcista. La nota de los obispos, para cualquiera que la lea sin las anteojeras del Matrix progre, es extraordinariamente vivificadora. Necesitamos curas dispuestos a recordarnos que aún estamos vivos, por mucho que les joda a los sepultureros. www. juanmanueldeprada. com