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Domingo 3 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.651. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. Irene Lozano SARKOZY ENTIENDE or la cabeza de Sarkozy pasó la idea de contrarrestar su pérdida de popularidad mediante un casorio inmediato en el Elíseo. Esta boda de Telepizza, rápida y a domicilio, estaría encaminada a vencer los reparos del pueblo, según se dice: el presidente y su novia ya no son unos sin papeles. Pueden mostrarse en paz. En realidad, el instrumento más útil para penetrar en la psicología del poder sigue siendo El Príncipe. Maquiavelo elogiaba a aquel que siempre ha realizado y maquinado grandes cosas, manteniendo los ánimos de sus súbditos en vilo y llenos de admiración Tres siglos después, Napoleón leyó a Maquiavelo, como hacen todos los gobernantes, así sea en secreto, y añadió un jugoso comentario: El tener siempre embobados a mis pueblos, dándoles de continuo que hablar sobre mis triunfos: esto no puede menos de serme utilísimo Me pregunto qué apostillaría Sarkozy, qué anotaría anoche en su ejemplar: las hazañas militares hoy no distraen a los pueblos, los preocupan. ¿Qué puede sustituir una gesta bélica? Napoleón aseguró que la guerra se parece al amor porque en ambos hay que verse de cerca para atacar. Se trata de sustituir una mística por otra, de hacer el amor y no la guerra. Lo he comprendido, anota Sarkozy. Un noviazgo mediático con una mujer joven y bella, un viaje romántico visto mil veces, un pronunciamiento público sobre la relación, una boda, es la más deslumbrante sucesión de hazañas que un príncipe puede hoy ofrecer a su pueblo para que hable de él y no del país. Es la sabiduría de Maquiavelo pasada por el tamiz del 68. De los medios, prosigue, no hay que preocuparse; luchan por la audiencia, igual que el príncipe. Atraparán al vuelo la épica amorosa, como el perro emboca un mendrugo de pan lanzado al aire. P La ya desposada Carla Bruni llega en su coche oficial a la residencia de La Lanterne anexa al palacio de Versalles ENFOQUE Ya son marido y mujer Desmintiendo todos los anuncios apresurados, Nicolas Sarkozy y Carla Bruni contrajeron matrimonio civil ayer en El Elíseo. La ceremonia la presidió el alcalde del distrito VIII, que es el del palacio presidencial POR JUAN PEDRO QUIÑONERO egún los testigos, el alcalde que ofició la ceremonia, François Lebel, estaba mucho más emocionado que los contrayentes, ya que se sabía protagonista de un acontecimiento sin duda muy singular: era la primera vez en la historia que un presidente divorciado volvía a contraer matrimonio, por tercera vez, durante el ejercicio de su mandato. Pero es que, además, desposaba a una mujer célebre, extranjera, divorciada y con una vida muy independiente, hasta hoy. Raymond Poincaré también se casó con una italiana. Pero Madame Poincaré no arrastraba la leyenda de Carla Bruni, ni era millonaria en euros, como Madame Sarkozy. Carla Bruni vestía un traje blanco, sencillo. El presidente, de gris oscuro. La ceremonia se celebró en el primer piso del palacio de El Elíseo, entre el despacho presidencial y los aposentos privados del jefe del Estado. Las madres de Carla Bruni y Sarkozy se abrazaron y desearon buena suerte, emocionadas, entre una veintena de íntimos. Sarkozy tuvo como testigo a Nicolas Bazire, alto responsable del grupo LVMH. Marine Delterme y Matilde Agostinelli, responsable de la comunicación de Prada, fueron las testigos de Carla Bruni. Tras una fiesta íntima, la pareja presidencial pasó su noche de bodas en el palacete- pabellón de La Lanterne, una propiedad estatal anexa al palacio de Versalles, antigua propiedad del príncipe de Poix, capitán de cazas reales y gobernador de Versalles. Por decisión personal del general De Gaulle, el palacete de La Lanterne estaba reservado para el uso de los primeros ministros de la V República, con la rara excepción de André Malraux, ministro de Cultura y otros cultos del general, que dio recepciones que son leyenda de la historia política nacional. Gran conocedor de los palacios del Estado, Nicolas Sarkozy decidió ofrecer a su primer ministro, François Fillon, un palacete menos suntuoso, reservándose para su uso personal un pabellón en el que se han celebrado durante siglos fiestas íntimas de gran aparato, desde Luis XIV Carla Bruni y Sarkozy han decidido utilizar indistintamente varias residencias privadas: El Elíseo, la casa personal de la familia Bruni- Tedeschi, en París, y La Lanterne, muy adecuada para el ocio deportivo o lujurioso de los fines de semana. Luc Ferry, el filósofo liberal- conservador más popular de Francia, ha comentado: Sarkozy es un hijo evidente de mayo del 68. Parece haber hecho suya aquella máxima de gozar sin trabas ni tabúes S