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ABC DOMINGO 3- -2- -2008 Cuento inédito de Murakami, parte de un libro que se publica la próxima semana 85 La familia Marichalar, que donó los terrenos del sitio arqueológico, denuncia las graves irregularidades del proyecto No hay informe de sostenibilidad y no se ha revisado el Plan de Ordenación Urbana viembre por el que se solicita de ese Ayuntamiento que dicho paraje de El Cabezo siga conservando el carácter rústico que le daba el PGOU de Soria antes de su modificación. La Asociación Hispania Nostra también se pronunciaba en concordancia y le hacia saber al Consistorio soriano el 5 de diciembre último que en caso de no seguirse la autorizada opinión de esas Reales Academias (Historia y BB. AA. Hispania Nostra estima que la intervención urbanística propuesta en ese lugar supondría un considerable impacto paisajístico y una pérdida de Patrimonio cultural y natural en una zona con numerosos puntos de gran interés histórico y arqueológico Por último, el pasado lunes 28 de enero la UNED hizo público un comunicado en el que manifestaba su enorme preocupación por la degradación y destrucción que pueden acarrear los proyectos del polígono industrial Soria II y el de Garrejo; el de la Ciudad de Medio Ambiente de Garray; y el del cementerio del Monte de las Ánimas, por lo que solicitó al Ayuntamiento que valore la posibilidad de situarlos en otros lugares Más información sobre P. I. Soria II en: http: www. polisoria. com Numancia y Cerco de Escipión Campamento de Peña Redonda Campamento de la Rasa Polígono Industrial Soria 2 Río Duero Hispania Nostra y UNED mo son los que jalonan el Duero en este entorno hasta la propia Numancia Por su parte, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando remitió el 5 de diciembre de 2007 una carta al alcalde soriano, Carlos Martínez Mínguez, en la que transmitía su inquietud al conocer el proyecto para construir un polígono industrial en el paraje conocido como El Cabezo, que afectaría negativamente y de un modo irreversible a unos de los paisajes históricos de esta provincia, que visual y físicamente lindan con lugares como Numancia, Ermita del Mirón y San Juan de Duero Por último, le notifica el acuerdo aprobado el 19 de no- San Juan de Duero y Monte de las Ánimas Real Academia de Bellas Artes SORIA ABC ñaría un considerable impacto paisajístico y rompería la armonía. Ese detrimento vendría incrementado por el hecho de tratarse de una zona de gran interés cultural con toda la secuencia de puntos de interés histórico y arqueológico co- El cerco de Escipión Numancia no se rindió a Roma, antes se inmoló: sus habitantes, tras el último y largo asedio de quince meses, al verse perdidos, la incendiaron y se suicidaron. Apenas 50 numantinos pudo uncir Publio Cornelio Escipión- -al que llamaban el Africano por haber destruido Cartago- -a su carro triunfal cuando celebró en Roma su victoria. A partir de entonces, prefirió llamarse el Numantino Numancia había infligido 18 años de humillaciones al Imperio sin que las legiones hubieran logrado conquistarla. Tan furioso estaba el Senado tras el fracaso del Cayo Hostilio Mencino- -a quien se abandonó desnudo ante la muralla, para que los numantinos hicieran con él lo que quisieran- que encargó su conquista al mejor de sus generales: Escipión. En la mejor tradición romana, por la que sus soldados temían más a sus mandos que al enemigo, Escipión puso en orden a unas tropas desmoralizadas que se habían acomodado a la situación y vivían en la molicie. Desechó la idea de asaltar la ciudad y decidió que la mejor manera de someterla era el asedio, cortando las comunicaciones con los pueblos vecinos para que no la aprovisionaran, hasta que el hambre y la sed la rindieran. Para ello levantó siete campamentos, cuyo conjunto recibe hoy el nombre de Cerco de Roma o Cerco de Escipión que los amantes de la naturaleza y el senderismo frecuentan por su belleza y atractivo arqueológico. El general romano dirigió el sitio desde Castillejo, en la margen izquierda del río Tera, algunos de cuyos restos se pueden reconocer. También se conservan vestigios de los cuarteles del campamento de Travesadas. El tercero se encontraba en dos castillos que Escipión levantó para cortar el curso del Duero. Sólo se conservan restos de uno, el castillo molino de Valdevortón. Más se conserva del campamento de Peñarredonda, enclavado entre las lomas que se deslizan hacia el río Merdancho y las ruinas numantinas. Esta atalaya era estratégicamente muy importante, por lo que fue muy atacada por los numantinos, y estaba defendida por una gruesa muralla de cuatro metros de espesor, y aún se pueden identificar las vías praetoria, principalis y decumana que conducían a esas puertas. También sobreviven restos del campamento de La Rasa, que defendía las alturas entre el río Duero y Peñarredonda; y del de Alto Real, meseta próxima a la muralla de Numancia que está bañada por el Duero. Por último, apenas quedan vestigios (algo de muralla y el vaciado de la puerta decumana) del mayor de todos, el de Dehesillas. San Juan de Duero y el Monte de las Ánimas Gustavo Adolfo Bécquer se inspiró en este bellísimo paraje hoy amenazado con la construcción de un cementerio privado para escribir una de sus más célebres leyendas. La iglesia y el claustro de San Juan de Duero se encuentran a las afueras de Soria y son las restos de un monasterio de la Orden de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, que fue erigido en la primera mitad del siglo XII en la falda del Monte de las Ánimas. La iglesia es muy sencilla, de una sola nave con presbiterio y ábside. No tendría nada de llamativo si no fuese por los dos templetes a cada lado del presbiterio. Aún más original resulta el claustro, construido en el siglo XIII, pues forma un cuadrilátero irregular cuyos cuatro ángulos, esto es, la propia esquina achaflanada y los semilados que en ella concurren, son diferentes entre sí.