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ABC SÁBADO 2- -2- -2008 TVyCOMUNICACIÓN PEIPERVIÚ 93 www. abc. es comunicacion Cuatro gatos y un funeral El programa Aquí hay tomate se despidió de Telecinco en su más puro estilo ROSA BELMONTE MADRID. Programa 1.234. Bonito número. Jorge Javier Vázquez, de negro CQC. Carmen Alcayde, de luto y con mantilla (que luego se quitó) Y el plató lleno de gente. Como en esas películas de los grandes estudios de Hollywood que reunían a las estrellas de la casa en una grada o en una gran mesa. En lugar de Judy Garland, Greer Garson o Mirna Loy, Jordi González, Jimmy Giménez- Arnau o Lydia Lozano Lydia, tenemos a Ylenia aquí le dijo Jorge Javier) Luego había estrellas que aparecían vía telefónica, casos de Ana Rosa Quintana o de Mercedes Milá ¿Pero qué le ha pasado a Telecinco de repente También estaban los que recibían en casa. Así, la duquesa de Alba abrió las puertas del Palacio de Dueñas al Tomate. Y allí que se fue la siempre memorable Eva Mesa (no Tomatito Miquel Serra, el favorito de la Duquesa, al que el cierre del negocio ha pillado de vacaciones) Sobre el fin de AHT: Lo he sentido mucho porque era muy divertido Y le pregunta Eva Mesa si alguna cosa del programa le había resultado cruel: Sí, pero no me acuerdo contesta generosa. Aprovechando la ocasión, la reportera que se queda sin trabajo suelta a doña Cayetana: A ver si usted que tiene contactos me apaña algo Había, asimismo, quien no recibía en casa. Todos los reporteros se fueron a la puerta de Isabel Pantoja. Llamaron al telefonillo y no contestó. Le llevaron un coro rociero que cantó la Salve y no salió. Al final le pegaron fuego a una traca y brindaron en la puerta de la cantante. Que ni salió ni se la esperaba. Más cosas. Al tomate de la pantalla le pusieron un crespón negro. Jorge Javier se fue a la casa de una admiradora de 100 años (la audiencia había envejecido) Volvieron a poner el No nos moverán (del barco de Chanquete) Escenificaron un pésame en el plató. Eligieron (antes de Miss España) a Miss Fea, honor que cayó en Miss Castellón, de poderosa mandíbula. Enseñaron a todo Federico Marín Bellón MALO ESTABA Y SE MURIÓ ientras era rentable, quienes consentían todas las salpicaduras sabían que las querellas las pagaba la cuota de audiencia y la publicidad que venía detrás. A medida que se acercaba su fecha de caducidad (que no había forma de borrar de la lata) a algunos cada vez les apretaba más el nudo de la corbata, sobre todo cuando podían leer por ahí- -merece la pena recalcar lo de por ahí- -que más de un famoso había conseguido a su costa indemnizaciones con las que todavía es posible pagarse un piso en Madrid. Cada vez se hacía más incómodo abrazar a los niños y firmar convenios por la tarde para desayunarse las cifras del declive a la mañana siguiente. En el mejor de los casos, la mezcla era indigesta. Ignoro qué gañán consiguió extender la moda de juzgarlo todo por el éxito. Los programas de televisión, las películas, las tertulias radiofónicas, los editoriales de los periódicos, todos son culpables de sacar pecho en cuanto consiguen un lector, un oyente o un espectador más, aunque éste sea de los que disfrutan indignándose, placer que imagino comparable al de llorar o pasar miedo en el cine. Cuando los números abocan al cierre, lo que te permite un adiós digno no es convocar en tu entierro a una docena de amigos o a un millón. Aunque ya no esté de moda ni probablemente sirva para mucho, lo que ennoblece en esos casos es algo que se llama buena conciencia. El fracaso del tomate no es de público. Peor es conocer el alivio que tienen que sentir quienes se lo han quitado de encima. La carga de resentimiento hacia la propia cadena que pudo observarse durante el carnavalesco entierro de esta sardina rabiosa no era casual. Hace tres años y medio escribí aquí mismo una Loa al tomate en la que reconocía su alarde técnico y una capacidad insólita para matar la tarde con noticia y media (y perdón por la autocita) No es contradictorio admitir que su lado bueno marcó una época. La pena es que se lo recordará, sí, pero como a las mamachicho. M Partidarios del programa protestan por su retirada a las puertas de la cadena ÁNGEL DE ANTONIO Una concentración made in Spain Al final, de fundido en blanco a las cuatro de la tarde, nada de nada. Pese a que Carmen Alcayde lo había anunciado en el penúltimo programa (ése en el que sacaron a pasear a muchos de sus fantamas y en el que Aramís Fuster agradeció los servicios prestados por el Tomate en nombre de su madre, de su gato y de ella misma) Los fundidos en blanco son propios de A dos metros bajo tierra Cosas de difuntos. Los fundidos en negro lo son de Los Soprano al menos de su último episodio, Made in America Pero Aquí Admiradora de 100 años hay tomate es made in Spain y eso se nota mucho. El fundido, a tomar aire fresco. Y de las concentraciones de protesta por el fin del Tomate casi ni nos enteramos. El Gobierno de España y el de Madrid habrían coincidido por una vez en el número de manifestantes. Con saber contar hasta diez... Los quitan por decir las verdades gritaba una de las señoras asistentes. También estaba, cómo no, Mocito feliz, ese tipo calvo, con barba y un periódico en el pecho cuya más relevante ocupación es la de chupa cámara. Dando caché. Quizá había más gente de la que se esperaba. Pero menudos admiradores. Ahí en la calle y perdiéndose la despedida tomatera. el equipo con el Over the rainbow de Iz Kamakawiwo ole. Recordaron el Andrea cómete el pollo Metieron un rejón a ABC (un honor formar parte del material VIP del último programa) Y sacaron a Arias Navarro: Españoles, Aquí hay tomate ha muerto Parece. Todos los reporteros se fueron a la puerta de Isabel Pantoja. Llamaron a su casa, pero no contestó La despedida fue un montaje con Arias Navarro: Españoles, Aquí hay tomate ha muerto