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6 OPINIÓN SÁBADO 2 s 2 s 2008 ABC AD LIBITUM LA ROSA EN FIN Y LA MITRA A guitarra es un pozo con viento en vez de agua Lo dijo Gerardo Diego y es, más que una verdad poética, la alegoría de la vaciedad que nos circunda según nos alejamos de los cimientos culturales que nos dan razón de ser, los principios éticos que organizan la convivencia, la tradición que nos nutre, los supuestos de la Historia, la demanda real de la sociedad y la partitura constitucional que, se supone, marca el compás y acota el campo de nuestra ambicionada certeza jurídica. Los tiempos que vivimos tienden a sustituir la sutileza inteligente de las seis cuerdas de la guitarra nacional por M. MARTÍN el ruido ensordecedor de FERRAND un bombo, como el del subvencionado forofo Manolo; pero, aun así, no conviene perder las referencias de la razón y dejarse llevar por los impulsos que provocan, con más saña que talento, quienes no parecen ambicionar otra cosa que la conquista del poder. ¿Por qué lo perseguirán con tanta ansia si, cuando lo alcanzan, hacen de él un uso tan pobre y mezquino? En la sospechosa cadencia con que nos van presentando, unos y otros, los hechos y sus hipótesis generadoras toca ahora una dosis de enfrentamiento entre el PSOE y la Conferencia Episcopal. Algo de imposible inteligencia porque, a poco exigente que se sea en el análisis, entran en el juego, de manera más o menos declarada, más de un PSOE y varias Conferencias. Ni Pablo Iglesias aceptaría compartir con José Luis Rodríguez Zapatero unos tintos con tapa de bacalao rebozado, como los que acostumbraba en Labra en la calle Tetuán de Madrid, ni, sospecho, Juan María Uriarte y Luis Rodríguez Sistach degustarían complacidos con Antonio Cañizares y Agustín García Gasco una cajita de las deliciosas Yemas de San Leandro que con tanto amor elaboran las agustinas en su clausura sevillana. El choque entre la rosa y la mitra, de menos enjundia de lo que parece, descoloca a muchas personas y de eso es, precisamente, de lo que se trata. Ignoro quién, y de qué manera, consigue llenar el debate nacional con planteamientos distantes de los que afligen e inquietan a la mayoría; pero eso es, en beneficio de la confusión, lo que nos ocurre. Un altísimo número de ciudadanos, por ejemplo, vive angustiado y temeroso ante el crecimiento de la delincuencia común. Alunizajes, allanamientos, tirones, atracos, intimidaciones... son cosa frecuente en las grandes ciudades; pero alguien ha visto a algún candidato inquieto por el asunto y con propuestas serias para atajar el mal? Ese doble plano de percepción al que nos fuerza, como fruto de la partitocracia, la realidad presente- -la no concordancia entre lo que pasa y lo que se dice- -marca la ruptura entre los representantes y sus representados. Añádase la concupiscencia entre los tres grandes poderes del Estado y contemplaremos el principio del fin de una etapa. ¿Seguiremos concentrándonos en lo accesorio, en el pozo lleno de viento? ES LA POLÍTICA, ESTÚPIDOS y Bill cargan ahora a cuestas con el sambenito de la vieODA oposición tiene la mayoría que se merece. El ja política (los sondeos siguen apostando en su favor, viejo Popper tenía razón hace ya más de sesenta pero los estudios de opinión, lo sabemos desde Iowa, los años (La sociedad abierta y sus enemigos) y la tencarga el diablo) mientras que la familia que compendia dría hoy en estas vísperas electorales españolas en las algunos de los ángulos más rancios de la democracia que su aforismo se convierte en diagnóstico del presenamericana, los Kennedy, se cree en el derecho de traspate y, al mismo tiempo, en pronóstico de futuro. Porque, a sar al candidato Obama la antorcha del cambio que medida que se cacarean propuestas y contraórdagos paenarboló JFK hace medio siglo. ra rebañar sufragios al precio del olvido de los princiLos candidatos americanos esconden en sus pios y de la ausencia de escrúpulos, o se lanzan cuerpos costurones de todas las medidas, adquivideos y blogs en la red con el sólo propósito de riridos en las mil batallas que han debido librar diculizar o demonizar al contrario, con el resuldesde los escalones más bajos (condados, alcaltado de que los propios autores son quienes incudías, legislaturas de los Estados, Cámaras del rren muchas veces en el esperpento, los perfiles Congreso) hasta convertirse, después de innuse difuminan para quienes, sin camiseta de merables esfuerzos, en una opción a la presidenhoolingan que ponerse, querrían fiar su eleccia del país. Están forjados en el tesón y el espírición a los méritos propios de los candidatos. Para estos electores desvalidos el resultado EDUARDO SAN tu de lucha, y ven en el contrario, salvo excepciones, un reflejo de su propia imagen de fajador adya casi da lo mismo, porque comienzan a sospeMARTÍN mirable. Como dos púgiles veteranos, los candichar que, pase lo que pase el 9 de marzo, nada va datos americanos se respetan y se temen, y cualquier a cambiar sustancialmente respecto del infierno (o del descuido en ese aspecto puede costarles el combate. desierto) del que venimos. Y se resignarán a elegir, no En España, muchos de nuestros candidatos han incuuna opción que colme sus preferencias aunque sea sólo bado sus ambiciones en las mesas de despacho de una seen parte, sino el menor de los males: triste consuelo; o, de partidaria, o en una concejalía o escaño autonómico simplemente, se quedarán en sus casas. Para estos ciurecibido graciosamente por un mandamás del partido, dadanos, cualquiera que venga ser mayoría u oposidel que se convierten en clientes (en el sentido romano ción, unos se habrán merecido sobradamente a los del término) Allí, agazapados y sumisos, esperan una otros. Y el pueblo español, piensan, a ninguno de ellos. oportunidad para dar el próximo salto. Y los partidos, Las comparaciones son siempre arriesgadas (nunca para evitar tentaciones, ofrecen a sus electores un meodiosas) pero resulta casi inevitable echar una mirada nú cerrado del que no se puede cambiar ni el café. La fraa lo que está ocurriendo al otro lado del Atlántico para gilidad del sistema representativo español quedó al desno sucumbir, en este orilla, al descreimiento en la políticubierto cuando el partido (PSOE) que intentó un remeca. Allí también brillan las navajas y menudean las pudo de lo que en Estados Unidos es moneda común (el sisyas envenenadas contra los oponentes, pero hay dematema de primarias) casi revienta por las costuras. No siada gente que no se regocija con la sangre ni ríe según puede decirse que, en España, la indeferencia o el tedio qué gracias. En Carolina del Sur, los Clinton probaron sean vicios de ciudadanos perezosos. No elegimos canla medicina que muchos electores americanos suelen redidatos; nos los eligen. En Estados Unidos, los aspiranservar a quienes, por un puñado de votos, no dudan en tes se curten en la política; aquí, en la obediencia. Y, a peensanchar las fracturas raciales o en menospreciar las sar de todo, los ciudadanos siguen acudiendo a las urcualidades del contrario. El resultado es que, en la asnas. Merecerían más consideración. censión hacia el supermartes del próximo día 5, Hillary L T