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Viernes 1 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.649. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno MIS KIKUYUS o tenía en la imaginación una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. Y tengo aquí delante la fotografía de la casa de piedra gris de Karen Blixen en Kenia, con su planta en cruz y la teja roja, y ese porche a ras de la hierba cortada, con un muro bajo para sentarse. También tienen poca altura las estanterías de madera que hay por dentro de la casa, para no jugarse la vida por las alturas buscando un libro como el de A. E. Housman, A un joven atleta muerto cuyos versos se leen en la película sobre la tumba de Denys Finch- Hatton... Y pronto pensaste que el laurel crece y se marchita más rápido que la rosa Aunque el poema que se inscribe en el obelisco de su tumba, según el libro, es otro. También en la novela salen más los kikuyus que en la película, donde la baronesa Blixen les llama mis kikuyus y todo un capítulo para él sólo tiene el gran jefe Kinanjui, con su perfil de moneda pues, según escribe Isak Dinesen, el perfil es el verdadero rostro de un Rey Yo a los kikuyus los imaginaba trabajando los arbustos del cafeto, con sus aromáticas flores blancas y ese brillo en las hojas igual que el de las camelias, que parece que alguien pasó la noche limpiándolas para que brillen a la luz del sol. Por el cielo, nos están llegando ahora del Este de África esas abubillas que tienen en las plumas el colorido de las cebras, y que cantan como el cuco pero, en vez de dos, con tres notas. Por la televisión nos llegan mañana y tarde las imágenes del horror en Kenia. El horror, el horror. De la noche a la mañana, en nuestra imaginación, Memorias de África se ha convertido en Hotel Ruanda www. monicafernandez- aceytuno. com Y Fernando Aguirre, el hijo de Bin Laden, patrulla uno de los barrios más peligrosos de Bogotá REUTERS Bin Laden en Macondo Fernando Aguirre es colombiano y asegura que es hijo de Osama bin Laden. De momento, mientras llegan las pruebas de ADN, se gana la vida apatrullando las calles de un barrio marginal bogotano MANUEL DE LA FUENTE no, ingenuamente creía que en cuanto a la Alianza de Civilizaciones ya lo había visto y revisto todo con las imágenes del mulá huyendo en la vespino por las serranías de Afganistán, como un Curro Jiménez venido a menos y sin sierra morena (ni rubia) que desfalcar a golpe de trabuco y albaceteña. Pero no, no hay forma de acostarse sin aprender algo nuevo, sin saber una cosa más. Cada día tiene su afán, decía Santa Teresa, que además de fogones sabía lo suyo de las civilizaciones del cielo y de las tropas de arcángeles. Y es que algunos, puestos a tener un afán, parece que prefieren tenerlo no ya de superación, sino sencilla y llanamente, de notoriedad. Eso, o que la vida está muy achuchada, y no digamos en un barrio marginal, sea de Bogotá, como es el caso, o de nuestras mismísimas Barranquillas. Pero estaba cantado que tarde o temprano, más allá de Macondo también iba a acabar apareciendo un talibán, aunque éste se llame Fernando Aguirre, no sea vendedor ambulante de burkas y se dedique a hacer el bien, o el menos mal. Porque Gabo está mayor, que si lo pilla, lo pone frente al pelotón de fusilamiento y acordándose secula seculorum del hielo. En cualquier caso, Aguirre, que asegura que es hijo de Osama bin Laden, no se dedica a ver llover en Macondo, sino a apatrullar las calles de un barrio duro de la capital colombiana. El hombre se gana unas perras protegiendo a comerciantes y transeúntes de los criminales y delincuentes, armado con un AK- 47 de asalto, pero más falso que Judas, por seguir con lo de las civilizaciones. Resumiendo, Aguirre o la cólera de Alá, aunque parece que el vecindario se muestra encantado con sus servicios y él, naturalmente, está encantado de haberse conocido, aunque se barrunta que tiene la azotea con un barullo de padre (todopoderoso) y muy señor mío, que lo mismo cualquier día de estos, entre cumbia y vallenato, se nos echa al coleto un pelotazo de ADN. No sé nada sobre mi papá porque nos dejó cuando tenía ocho meses de edad, y no sé nada sobre él, por eso creo que Osama bin Laden debe ser mi papi ha dicho el buen hombre. Y Osama ¿que estás en los cielos? flipando (que para eso de flipar Afganistán es el paraíso, tierra para flipar en colores, con tanta amapola suelta) por los riscos, de paquete y sin casco en la vespino del mulá. Ya saben amigos, cuando las barbas de Osama (o del colombiano Fernando Aguirre) vean pelar, pongan las suyas a remojar. Siempre será mejor que pertenecer a una estirpe condenada a cien años de soledad y sin una segunda oportunidad sobre la Tierra. U