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ABC VIERNES 1- -2- -2008 VIERNES deESTRENO 89 La escafandra y la mariposa Francia 2007 112 minutos Género- -Drama Director- -Julian Schnabel Actores- -Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner, Marie- Josée Croze, Anne Consigny Hollywood, en busca de Bobby Fischer El director de El último rey de Escocia llevará al cine la vida del mítico ajedrecista ABC LOS ÁNGELES. Apenas dos semanas después de la muerte del ex campeón mundial de ajedrez Robert James Fischer, la fábrica de Hollywood, siempre en busca de materia prima, ha adivinado que su vida sería un excelente argumento para una película. El filme se centrará, según informa la revista Variety en el célebre enfrentamiento que sostuvo el norteamericano contra el soviético Boris Spassky, duelo que detuvo el mundo durante algunas semanas del verano de 1972. La cinta se titulará Bobby Fischer Goes to War Bobby Fischer va a la guerra al igual que la documentadísima novela que escribieron David Edmonds y John Eidinow sobre el match del siglo editada en España por Debate. Los estudios involucrados en el proyecto, Universal y Working Title, aseguran que la película ya estaba en marcha antes de la muerte del ajedrecista, que se produjo el pasado 17 de enero, a la simbólica edad de 64 años. Shawn Slovo Atrapa el fuego La mandolina del capitán Corelli es el autor del guión, que recoge las luchas políticas y hasta de espionaje que convirtieron aquel duelo en un capítulo fundamental de la guerra fría, con Kissinger, la CIA y el KGB moviendo peones entre bambalinas. El director elegido es Kevin MacDonald, quien ya demostrara su oficio en otro drama biográfico, El último rey de Escocia que contaba los desatinos del dictador y genocida Idi Amin. Falta por saber qué actor dará vida al protagonista, tan genial sobre el tablero como desafortunado en su vida privada, sobre todo después de proclamarse campeón mundial. Algunas imágenes documentales del jugador ya aparecían en En busca de Bobby Fischer memorable película de Steven Zaillian, pero aquel título contaba en realidad la vida de otra joven promesa del tablero, el también estadounidense Josh Waitzkin, a partir del libro que escribió su padre. Toda la vida en un solo ojo E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Hay películas que te llevan al África, o a Marte, o a la Edad Media, pero ésta de Julian Schnabel, pintor y cineasta neoyorquino, le propone al espectador justo lo contrario: un ligero movimiento mínimo hacia el interior, y de ahí arranca La escafandra y la mariposa de dentro de su protagonista, Jean Dominique Bauby, un hombre colapsado por completo, en estado vegetativo, que no habla, ni se mueve, pero que oye y ve... y se comunica mediante lo único que le funciona, un ojo: un guiño es sí y dos guiños es no. La historia que cuenta Schnabel es tan real como que está basado en el libro que este hombre escribió mediante ese método de guiñar. Impresionante. Impresionante el caso, e impresionante el confinamiento al que Schnabel somete a su protagonista (esforzadísimo Mathieu Amalric) y al espectador, que, metido allí dentro, comprende a la perfección el movimiento del título entre la escafandra y la mariposa. No mantiene con rigor extremo ese punto de vista, entre otras cosas, es de suponer, para que el espectador respire. Pero gran parte de la película transcurre allí, dentro del personaje, entre sus pensamientos, sus altibajos, sus golpes de ira o de humor, sus pulsos poéticos y sus impulsos absurdos. Un admirable ejercicio del director y de sus actores y actrices, en especial Marie Josée Croze, la enfermera que recorre como un loro el alfabeto para que él le vaya guiñando las palabras, algo que une mucho más que, digamos, un revolcón. Es tan sutil y lírico el modo en el que Schnabel puntúa las relaciones del personaje (su esposa es la también magnífica Emmanuelle Seigner) como por ejemplo en una reluciente escena con su padre, nada menos que Max Von Sydow. En fin, el habitualmente gélido Schnabel consigue darle temperatura a esta terrible historia, y sin requemarla ni requemarnos, pues mantiene un tono limpio, positivo, equilibrado dentro de lo posible en lo que tiene de drama y de tragedia, sin perder ni la línea ni el punto, sin asfixiar con la escafandra ni ruborizar con la mariposa. Y no era fácil. Anne Consigny y Mathieu Amalric en La escafandra y la mariposa ABC Juno EE. UU. Canadá, Hungría 2007 96 minutos Género- -Comedia Director- -Jason Reitman Actores- -Ellen Page, Michael Cera, Jennifer Garner, Allison Janney, Jason Bateman, J. K. Simmons, Olivia Thirlby Lío embarazoso ANTONIO WEINRICHTER Uno salió de ver esta película en Gijón pensando que era de lo mejor americano del año, pero eso sería injusto con Juno no ha sido un buen año. Baste decir que cada escena tiene un detalle de observación, una frase, gesto o giro inesperado que sería inútil buscar en ruidosas sagas del estilo de American gangster Claro, se trata de una producción indie más aún: es el tipo de película que devuelve su buen nombre al cine independiente, como Junebug la todavía inédita Margot en la boda o incluso Little Miss Sunshine Y, como éstas, nos recuerda la escasez de buenas heroínas en un cine dominado por angustias y fantasías masculinas. En efecto, la Juno que encarna una casi desconocida Ellen Page pasará por derecho a la galería de mujeres indie una chica de dieciséis años que de- cide probar eso del sexo con un colega (más bien reticente ante la idea: véase un ejemplo de detalle fresco se queda embarazada y, contra algunos consejos que recibe, decide tener el bebé aun a costa de buscarle unos padres adoptivos. Elementos para hacer una comedia de enredo gamberro, al estilo de Lío embarazoso que plantea un problema similar; pero el humor de Juno es más sutil y cálido. Basta ver las escenas con los padres de Juno o con los padres elegidos para el bebé de Juno: adultos que por una vez no se reducen a caricaturas sobre las que proyectar la angustia adolescente. Los diálogos superan la indefinición de la nueva moda indie (apodada mumblecore en honor a los balbuceos de Brando) de vocalización y expresividad incierta, y brillan, pulidos y certeros, como los de una comedia clásica. El tono de la película se completa con las deliciosas canciones de Kymya Dawson que la van puntuando; como el superlativo trabajo de la Page, y como la película misma, marcan- -y no es éste el menor de sus méritos- -un delicado equilibrio entre lo mono y lo auténtico y profundo: la definición misma de la buena música pop. Déjate caer España 2008 106 minutos Género- -Comedia Director- -Jesús Ponce Actores- -Iván Massagué, Darío Paso, Juanfra Juárez, Mercedes Hoyos La jeta de los avestruces J. M. CUÉLLAR Jesús Ponce ya puso su sello en 15 días contigo película que dejó buen sabor de boca. Luego dio un ligero traspiés Skizo y ahora nos deja este Déjate caer que es una especie de narración de una leyenda urbana con muy poco de leyenda y mucho de urbana. En pocas líneas se trata de la historia de tres treintañeros sin oficio ni beneficio. Tres vagos de tomo y lomo que se sientan todos los días, hora tras hora, en un banco de la plaza de un pueblo, villa o ciudad, a ver pasar el tiempo. No tienen trabajo, ni ganas de tenerlo ni horizonte claro, oscuro o negro. Malviven con una botellón y una palmera sacado del monedero de sus madres y filosofan sobre la vida, como si estuvieran fuera de ella, con unos diálogos muy de la calle, muy de ahora y muy nuestros. La película de Ponce, sin ser la remonda, tiene gracia, golpes naturales del colega de al lado y con una proximidad que da que pensar. Porque hay mucho de esto en cada pueblo español, muchos que han pasado la raya de la esperanza, que no aspiran a nada y que no quieren ver más allá del minuto siguiente. En realidad es la historia de la gran cantidad de avestruces que pueblan nuestra juventud de hoy en día. Que sea tratado con tales dosis de humor y la edad de los personajes es lo que la aleja definitivamente de Los lunes al sol otra reflexión sobre los parados tocada en otra nota. El trabajo de Ponce, sin apenas presupuesto, casi una comedia menor, tiene su columna central en los diálogos, que están repletos de frescura y ciertas dosis de talento. El retrato de estas peculiares tribus urbanas que pasan desapercibidas, olvidadas por todos, está lleno de cierta amargura y desolación que, sin embargo, Ponce ha sabido tratar con la suficiente dosis de humor como para hacer la denuncia sin que esta se nos atragante en la garganta y, sobre todo, en el corazón.