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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos VIERNES 1- -2- -2008 ABC Modigliani se mide con sus amigos y maestros El Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid reúnen, desde el martes día 5 y hasta el 18 de mayo, 126 obras que giran en torno al pintor italiano y su tiempo. Años de excesos y de explosión creativa, que vivió con pasión entre Montmartre y Montparnasse NATIVIDAD PULIDO MADRID. Madrid emprenderá la próxima semana un viaje al pasado, y se detendrá en la bohemia parisina de principios del siglo XX, una época mágica, gloriosa- -tal vez mitificada en exceso- en la que los pintores bebían absenta, frecuentaban los cabarets nocturnos, se codeaban con prostitutas... y creaban obras maravillosas. Picasso pintaba en el Bateau Lavoir de Montmartre, donde dio vida a Las señoritas de Aviñón Uno de los jóvenes artistas que recaló en ese barrio parisino fue el italiano Amedeo Modigliani, quien pudo ver en el estudio de Picasso aquel célebre retrato de cinco prostitutas pintadas de rosa con el que arrancó la modernidad. Ambos artistas se reencuentran ahora en Madrid. Si el martes los Príncipes de Asturias inaugurarán en el Reina Sofía una amplísima exposición con 400 obras del Museo Picasso de París, incluidas todas las joyas de la Corona gala, un día antes será Modigliani el protagonista de una exposición con dos sedes: el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid. Modigliani no estará solo. Todo lo contrario: acude muy bien acompañado tanto por sus maestros modernos como por sus amigos de Montparnasse. Son 126 obras, entre pinturas, dibujos, esculturas y fotografías, repartidas en ambas instituciones. Al igual que ocurrió en la muestra dedicada a los últimos días de Van Gogh (uno de los hitos expositivos del Museo Thyssen) Modigliani y su tiempo arranca con un espacio didáctico, que ayuda al visitante a contextualizar lo que va a disfrutar a continuación. Que no es poco. A Modigliani se le han dedicado muchas exposiciones por todo el mundo. En Madrid, La Caixa organizó en 1983 una gran retrospectiva del artista y el Reina Sofía reunió en 1995 los dibujos de la colección Paul Alexandre. Pero nunca se le había confrontado con maestros y amigos. El comisario de la muestra, Francisco Calvo Serraller, ha querido comenzar el recorrido en el Thyssen con una sala en la que Modigliani se ve las caras con maestros que tanto admiraba como Gauguin, Toulouse- Lautrec y, muy especialmente, Cézanne. El espléndido Violonchelista de Modigliani, de la colección Abelló (cuyos verdes y azules son una clara herencia cézanniana y en cuyo reverso aparece un retrato de Brancusi) cuelga junto a Muchacho del chaleco rojo de Cézanne. Este importantísimo préstamo de la National Gallery de Washington lo es por doble motivo. Además de ser una obra maestra, era un icono, un fetiche para Modigliani, como nos cuenta Guillermo Solana, conservador jefe del Thyssen. Siempre llevaba una reproducción del cuadro en el bolsillo. Una de las facetas más llamativas de la exposición es la escultórica, a la que se dedicó de forma casi exclusiva durante cinco años. Modigliani tuvo desde muy joven una clara vocación de escultor, influido de manera muy fuerte por el arte negro que vio en el Trocadero. Pasión por Cézanne