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14 ESPAÑA Precampaña electoral s El viaje de Rajoy a París VIERNES 1 s 2 s 2008 ABC Despega como puedas El avión en que volaba Rajoy desde París se salió de pista en la maniobra de rodadura antes de despegar s No hubo heridos ni pánico s El líder del PP se dedicó a hacerse fotos con simpatizantes y a firmar autógrafos hasta que habilitaron otro aparato TEXTO: CRISTINA DE LA HOZ FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Vuelo de Iberia 3411. trayecto: París- Madrid. 20,30 horas del miércoles 30 de enero. A bordo va, entre otros ciento cincuenta pasajeros, el candidato del PP a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado por su secretario de Relaciones Internacionales, Jorge Moragas, y por la directora de Comunicación del PP, Carmen Martínez Castro. Ocupan las primeras butacas de la clase bussines Rajoy suele ir en asiento de pasillo porque le resulta mucho más cómodo dada su envergadura. Además, puesto que tampoco es un fan de los aviones, prefiere obviar el paisaje que se desarrolla más allá de la ventanilla. Está contento, de muy buen humor. Ha llegado al aeropuerto desde el Palacio del Elíseo, donde se ha entrevistado con Nicolás Sarkozy. Horas antes se ha hecho la foto que compensa todo el viaje: está junto al presidente de la República francesa y la canciller alemana, Angela Merkel, en una pose que evoca aquello de la obra de Dumas de Los tres mosqueteros uno para todos y todos para uno Las manos unidas y ellos sonrientes. Rajoy y su equipo saben que esas imágenes ya están en las redacciones de los periódicos y de las cadenas de televisión. Ha llegado el momento de relajarse. Moragas, sentado al lado de su jefe de filas incluso sestea un poco tras soltar toda la tensión acumulada por la preparación del viaje. En esto que el avión inicia la rodadura hacia la pista de despegue, hace un pequeño giro y... una de las ruedas del tren de aterrizaje se sale del asfalto y queda profundamente hundida en el barro, porque resulta que en París, además de hacer un frio que pela, está lloviendo estos días. ¿Ya hemos llegado? suelta el secretario de Relaciones Internacionales, confundiendo su brevísimo sueño con una siesta de dos horas y el parón del avión con la maniobra de aterrizaje. Pero no, no habían llegado a Madrid. Todavía estaban en el aeropuerto de Orly con el avión embarrancado y todo el pasaje a bordo esperando saber si alguien los iba a rescatar de ahí. El aeropuerto de Orly activó el sistema de emergencias habitual en estos casos con coches de bomberos y ambulancias, pero parece que no hizo falta hacer uso de sus servicios. De hecho, la situación resultó tan serena que ni siquiera se desplegaron las rampas hinchables de evacuación por las que hay que quitarse los zapatos y deslizarse como un chiquillo, que era lo que le hubiera faltado a Rajoy. Se limitaron a llevar unas escalerillas, hicieron salir a los pasajeros de forma organizada, los devolvieron a la terminal y buscaron otro avión en el que despegaron tres horas y media después. ¿Y a qué se dedicó Rajoy en ese tiempo? Pues a ganar votos dice Moragas. Rajoy había cogido tal gustillo a las fotos que posó, esta vez con ciudadanos anónimos que quisieron inmortalizarle amén de firmar autógrafos para sus simpatizantes. Pero la verdad, es que la aeronaútica y el líder del PP comienzan a ser términos antitéticos a tenor de los incidentes de recorrido que padece de vez en cuando el líder popular, afortunadamente sin más consecuencias que el susto o la anécdota, salvo un dedo lesionado que nunca ha terminado de recuperar por completo su movilidad. Puntual a la cita Él, de hecho, es consciente del extraño maridaje que tiene con los aviones. Si nunca le ha gustado volar, el accidente de helicóptero en Móstoles afianzó sus temores, aunque la ley de probabilidades le exonera de experimentar de nuevo algo parecido, con lo que, en el fondo, puede haberse convertido en un seguro para sus compañeros de viaje. Lo del miércoles es un incidente que le puede ocurrir a quien coge mucho el avión alegan en le cuartel general de los populares sin querer darle más importancia. Pero el candidato popular adelantó su vuelo a París para estar puntual en el acto de la UMP junto a Sarkozy y Merkel. Iba a salir a primera hora de la mañana del miércoles, con tiempo de sobra para pronunciar su discurso, pero decidió adelantar el vuelo a la tarde del martes para evitar sorpresas de última hora. También, en su visita a Montevideo del pasado mes de diciembre hubo de cambiar la agenda de la jornada después de verse atrapado en el aeropuerto de Ezeiza de Buenos Aires por una huelga de maleteros que le hizo llegar dos horas tarde a su cita con los inmigrantes españoles. Y Mariano Rajoy ha decidido que ya no quiere llegar tarde a ninguna cita más. Momento de relax Momento en que Rajoy es ayudado a salir del helicóptero en que se estrelló el 1 de diciembre de 2005 junto a Esperanza Aguirre Del Te lo dije en Móstoles, a aquel accidente de tráfico en el pueblo de José Blanco Te lo dije Esto fue lo primero que Mariano Rajoy le soltó a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cuando juntos se estrellaron en un helicóptero en la plaza de toros de Móstoles (Madrid) el 1 de diciembre de 2005. Rajoy ha contado muchas veces que nada más entrar en aquel pequeño aparato se le encendieron todas las luces de alarma. Es decir, que intuyó que algo no iba bien y esta percepción se acrecentó nada más despegar y así se lo tranmitió a la presidenta regional. Lo demás forma parte de la historia y es de todos conocido. Podría haber sido una tragedia para las cinco personas que iban en el aparato (el alcalde de Móstoles, un cámara de televisión y el piloto completan el pasaje) pero salieron todos por su propio pie; eso sí, Rajoy con un dedo roto y Esperanza Aguirre con un tacón de medio lado. Fue la única que no se dejó ingresar en el hospital de la localidad y se puso muy lejos del alcance de los médicos. Se trataba de la segunda ocasión en que corrió peligro la vida de Rajoy. Peor parado salió del accidente de automóvil que sufrió en 1979, con 24 años y recién aprobadas sus oposiciones a registrador de la propiedad. Esta vez no hubo aparato volador por medio. Se salió de la carretera que atraviesa la localidad lucense de Palas de Rei (localidad natal del socialista José Blanco) cuando volvía de celebrar sus conquistadas oposiciones y dio varias vueltas de campana. Golpes, cortes y el susto en el cuerpo. También la barba. Desde entonces sólo se ha afeitado una vez porque cuando se vio sin ella le costó reconocerse ante el espejo.