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36 INTERNACIONAL JUEVES 31 s 1 s 2008 ABC Alfonso Rojo Por favor, no nos mates Cuando las dos hijas de la canaria Marlene Martín Brito, de 6 y 9 años de edad, fueron descubiertas por el atracador que las tenía secuestradas, las niñas le rogaron que no las matara POR LUDMILA VINOGRADOFF CORRESPONSAL CARACAS. Cuatro delincuentes habían entrado en el Banco Provincial, sucursal del BBVA en el Estado Guárico, centro de Venezuela, y tomado como rehenes a 49 personas. El ruego infantil conmovió a Jorge, el atracador, pues abrazó a las niñas para tranquilizarlas mientras entregaba su granada a otro miembro de la banda. Su madre, Marlene Martín Brito, se refugió en el baño de la sucursal desde el mismo momento en que los cuatro atracadores declararon el secuestro. Trepó sobre el retrete con sus hijas. Desde allí escuchó los gritos de los rehenes y el disparo de José, otro de los ladrones, contra uno de los que se fugaron, el vigilante de seguridad. Mala suerte; en ese mismo baño también estaba escondido Lorenzo Rodríguez, empleado de limpieza, cuyos ruidos llamaron la atención de los atracadores que descubrieron a dos niñas aterrorizadas pidiéndoles que no las matasen. Por la noche Marlene y sus hijas no resistieron el cansancio y se acostaron en un rincón que cubrieron con cartones para tratar de dormir. Uno de los secuestradores se encariñó de las niñas y se sentó con ellas pa- LA PENA EL PESO DE e me pasó. Hace seis años, cuando lo asesinaron en el fondo de un desfiladero infernal, me propuse que todos los aniversarios de su muerte le dedicaría unas líneas. No se en que tendría la cabeza el pasado 19 de noviembre, pero no me acordé de Julio Fuentes. Y es algo que confieso avergonzado, porque nunca creí que pudiera caer en ese pecado tan mortal, tan común y tan periodístico que es el olvido. Julio era un tipo estupendo, un personaje singular, sordo como una tapia y propenso a la melancolía, que vivía esta profesión sin respiro, consumido por ella. No es justo que apenas se le recuerde. Quizá exista algún premio o alguna beca en algún lugar que lleve su nombre, pero tengo la impresión de que ni las asociaciones de periodistas, ni el periódico por el que tantas veces se jugó la piel, han hecho gran cosa para preservar su memoria. Decía Julio que lo más complicado en la labor del reportero era transmitir. En los dos sentidos. Físicamente, porque él se fogueó en una época en la que no había teléfonos móviles ni Internet, y espiritualmente, porque es muy complicado hacer llegar lo que es el horror de la guerra a una gente para la que toda la experiencia del hambre es un aleteo en el estómago justo antes de aperitivo. Hace ahora algo más de tres meses, justo once días antes del aniversario de la muerte de Julio, ejecutaron en Kabul al jefe de sus asesinos, un sujeto patibulario llamado Reza Khan. Lo fusilaron las autoridades afganas, desoyendo la solicitud de clemencia que les hizo llegar el Gobierno Zapatero, que recogía los deseos de la viuda de Julio y del diario para el que trabajó. En mi descargo y aunque suene feroz, quiero subrayar que no me sumé a la petición y que me alegré bastante de que apiolasen al facineroso. Aunque se confíe en la justicia divina, tranquiliza comprobar que de mucho en mucho también hay justicia terrenal y que los malos, antes de irse al infierno y achicharrarse en las calderas de Pedro Botero, pagan parte sus culpas en este mundo. S Marlene Martín y sus dos hijas en un hospital venezolano después de que concluyera el atraco AFP ra hablarlas mientras jugaba con su pistola. El resto de los rehenes no pudieron pegar ojo en toda la noche a pesar de que los atracadores les dijeron que podían dormir si querían. Días de tensión En sus declaraciones a la prensa, Marlene recuerda que el primer día del secuestro los asaltantes dejaron salir a cinco personas, dos de ellas eran las cajeras Waibelis Rangel y Karen Bandrés. El lunes por la tarde los atracadores intentaron disparar contra el vigilante, Manuel Rojas que, en un descuido se escapó y aunque uno de los delincuentes le disparó no le dio El ministro de Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, aseguró que los asaltantes consumieron alcohol y drogas pero los rehenes nunca les vieron hacerlo. Para pasar el susto del secuestro Marlene quiere viajar con sus hijas a Las Palmas, don- El secuestrador se encariñó con las niñas y charló un rato con ellas mientras jugueteaba con su pistola de viven sus padres. Esto no se lo deseo a nadie. Me veía muerta con mis hijas. Les pedí perdón a ellas porque creí que nos iban a matar De los 49 rehenes 25 fueron ingresados en centros hospitalarios en buenas condiciones de salud aunque deshidratados y con crisis de ansiedad. Afortunadamente no hubo heridos. Los atracadores fueron capturados en la ambulancia que se les facilitó junto con los cinco rehenes que se prestaron voluntariamente a acompañarles. La Policía interceptó el vehículo tres horas después de su fuga el martes cerca de Caracas. Chávez ordena exhumar a Bolívar para ver si murió envenenado L. VINOGRADOFF CARACAS. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quiere desenterrar a Simón Bolívar para ver si murió envenenado por el imperio de los Estados Unidos a través de un sumiso cachorro colombiano o simplemente de muerte natural. Chávez emitió ayer un decreto con la creación de una comisión integrada por el vicepresidente y diez ministros de su Gabinete para que realicen una investigación científica e histórica sobre las causas de la muerte del libertador. El vicepresidente, Ramón Carrizales, la dirigirá e incluye a los titulares de Interior y Justicia, Relaciones Exteriores, Finanzas, Defensa, Educación Superior, Educación, Salud, Ciencia y Tecnología, y Cultura. En diciembre pasado el mandatario venezolano leyó varias cartas que escribió durante su agonía en Cartagena, Colombia, el caraqueño Bolívar, que llevó la independencia a cinco países iberoamericanos, antes de morir el 17 de diciembre de 1830. En su opinión el fallecimiento del libertador no se produjo por muerte natural sino por envenenamiento y acusa directamente al general colombiano Francisco de Paula Santander de haberlo mandado a matar y luego pisotear su tumba bajo las órdenes del imperio norteamericano El héroe de Colombia murió a su vez en 1840. Chávez también ha señalado que es hora de abrir el sarcófago de Bolívar al poner en duda que los restos que se en- cuentran en el Panteón Nacional correspondan a las verdaderas cenizas del libertador que en su día envió el gobierno de Bogotá a Caracas. Lo que critican los opositores es que Chávez desempolve la cuestión de Bolívar durante la grave crisis diplomática con Colombia. El partido socialdemócrata Acción Democrática lo ha demandado en la Fiscalía General por insania mental debido a su intención de ocuparse de cosas que ocurrieron hace doscientos años y no actuales. Lo de Bolívar es una locura más del presidente que nos costará mucho dinero y tiempo malgastado dice Henry Ramos Allup, secretario general de AD.