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ABC JUEVES 31 s 1 s 2008 Crisis política en Italia INTERNACIONAL 33 Napolitano pide a Marini que forme un Gobierno interino El nuevo jefe del Ejecutivo italiano tendrá que cambiar la ley electoral, algo muy difícil por la frontal oposición de Berlusconi VERÓNICA BECERRIL S. ESPECIAL ROMA. Al presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, le bastaron menos de 24 horas para decidir qué hacer con el Gobierno del país. A primera hora de la tarde de ayer llamó al presidente del Senado, Franco Marini, a su despacho, para anunciarle la decisión que después proclamó ante la prensa. Napolitano entrega a Marini temporalmente el Gobierno, durante un breve periodo, con la única finalidad de sondear las posibilidades de consenso entre los partidos para llevar a cabo los cambios en la ley electoral, que tantos quebraderos de cabeza está dando. Se trata de un incarico finalizzato es decir, un Gobierno interino con una función determinada; cuando la cumpla, presentará la dimisión. En las prometidas explicaciones de su decisión, Napolitano subrayó dos puntos: la necesidad de resolver en breve tiempo la situación, llegando a acuerdos entre los distintos partidos, y conseguir la reforma de la ley electoral. Por este motivo he pedido al presidente del Senado, haciendo un llamamiento a su sentido de responsabilidad, que verifique la posibilidad de consenso en relación a un proyecto preciso de reforma de la ley electoral, y que dé apoyo a un Gobierno funcional que apruebe ese proyecto y asuma las decisiones más urgentes en algunos campos sentenció Napolitano. El presidente tomó la decisión tras cuatro días de reuniones con los líderes de todos los partidos, escuchando, valorando y finalmente decantándose por la opción de Marini. Ahora tendrá que ser el propio Marini el que inicie de nuevo las consultas, quien escuche, valore y lleve a cabo la ley electoral, que de seguir como está- -a pesar de que los partidos de centroderecha insisten en lo contrario- -volvería a provocar una crisis de gobierno como la que Italia está viviendo desde mediados de mes. Marini se presentó ante los medios acompañando a Napolitano, y con ese aire de seguridad que siempre tiene, agradeció al presidente de la República la confianza, no sin antes poner de relieve que se da cuenta de la gravedad del encargo. Mi trabajo se desarrollará en el tiempo más breve posible- -afirmó el hasta ahora presidente del Senado- -aunque hay que hacerlo de forma seria, por mi parte pondré toda mi determinación, porque sé que nuestros ciudadanos esperan esta reforma de la ley electoral Ahora Marini tendrá que ir contrarreloj para sondear opiniones, y convencer a los retractores de la nueva ley electoral, de la necesidad de ésta. Tarea difícil porque tendrá delante a un Silvio Berlusconi que, tras el nombramiento, señaló que escuchará lo que le tengan que decir, pero que no cambiará de idea ante la reforma, porque no sirve La confianza en Marini quedó demostrada ayer, ya que tras las declaraciones de cada uno, el sindicalista se reunió con el presidente de la Cámara, Fausto Bertinoti, amigo de los años de lucha proletaria. UN SINDICALISTA CON FAMA DE DURO Franco Marini cumple 75 años en abril, y más de la mitad los ha pasado en política. Es un hombre que reclama coraje; sus compañeros lo llaman Lobo POR V. BECERRIL ROMA. Franco Marini tiene fama de duro. Con carácter decidido, que le lleva a tomar decisiones con determinación en breve tiempo- -faceta que el presidente de la República italiana habrá apreciado- este sindicalista, natural de la región de Abruzzo (centro de Italia) cumplirá el próximo 9 de abril los 75 años, más de la mitad de los cuales los ha pasado en el mundo de la política. Licenciado en Derecho, aunque nunca ejerció la abogacía, inició su carrera política en el Partido Socialista Democrático italiano, con el que fue nombrado diputado europeo en 1979. Este mandato lo abandonó más tarde para unirse a la Democracia Cristiana. Durante ese tiempo fue militante sindical en la Confederación italiana de sindicatos de trabajadores (Cisl) llegando a convertirse en el secretario general de este sindicato en 1985, cargo en el que permaneció hasta 1991, cuando el entonces presidente del Consejo y hoy senador vitalicio, Giulio Andreotti, lo llamó al ministerio de Trabajo, dándole esta cartera. En los gobiernos sucesivos Marini desempeñó funciones en la Comisión de Asuntos Exteriores y de Seguridad entre otras. Pero el papel político más reconocido a Marini es su participación en la formación del Partido Popular Italiano, del cual fue secretario entre 1997 y 1999. En 2001 se cumplió uno de sus sueños, y fue nombrado presidente de ese mismo partido que llevó de la mano hacia una alianza electoral en el centroizquierda con la Margherita naciendo de este modo un partido único con el nombre de esa flor. Casado y con un hijo, Marini no oculta su deseo de ser abuelo. Católico y reservado siempre con lo que respecta a la familia, ha permanecido siempre alejado de los focos de los medios de comunicación. Desde hace varios años vive en Roma, donde desarrolló su amplia experiencia como sindicalista que le dará ahora la capacidad de lidiar con todos los partidos en este difícil encargo de Gobierno. Esta característica la puso de relieve él mismo al ser elegido presidente del Senado en 2006, con el gobierno de Romano Prodi, que el jueves pasado vivió su crisis más profunda perdiendo la votación de confianza precisamente en la Cámara alta. En la vida, como en la política- -señaló Marini en una entrevista tras su nombramiento hace dos años- -es necesario coraje, se lo digo siempre a los jóvenes Éste es precisamente el carácter que ha demostrado siempre Marini, seguro y determinado, que le ha llevado a tener el apelativo de Lobo entre sus compañeros de partido y los propios medios. Pero Franco Marini no es sólo política y sindicatos, también tiene sus vicios confesables, como todo el mundo. Le encantan las pipas, de hecho afirma que posee más de cien modelos diferentes, y los libros de aventuras, pasión que conserva desde que era niño cuando quería ser el Corsario Negro, aunque ahora se decante más, como él mismo señaló en una ocasión, por los caballeros medievales. Las consultas Mensaje a los jóvenes Franco Marini (a la izquierda) el designado primer ministro de Italia, mira al presidente del país, Giorgio Napolitano, ayer en Roma REUTERS