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16 ESPAÑA La ofensiva etarra s Diez años del asesinato de los Jiménez- Becerril JUEVES 31 s 1 s 2008 ABC A veces piensas que quien nos gobierna no ve la maldad en los terroristas Teresa Jiménez- Becerril s Hermana del concejal del PP asesinado en Sevilla Hermana de Alberto, cuñada de Ascensión. Víctima, en definitiva. Diez años después, Teresa rememora los hechos de aquel funesto 30 de enero y critica las medias tintas en la política antiterrorista POR EDUARDO BARBA FOTO ROCÍO RUZ SEVILLA. La memoria es demasiadas veces dolorosa. A Teresa Jiménez- Becerril y su familia les toca ahora, diez años después, salir de nuevo al balcón, para que Sevilla les vea, les acompañe, les seque las lágrimas y les ofrezca su hombro, dándole la mano a un dolor con el que llevan conviviendo desde que aquel 30 de enero de 1998 la serpiente etarra matara por la espalda a Alberto Jiménez- Becerril y a su mujer, Ascensión García. Sus hijos, Ascen, con casi 9 años, Alberto, con 7, y Clara, 4, se quedaron esperando. Para ellos, para Teresa, para toda la ciudad, hacer memoria es reivindicar, honrar a quienes se fueron y también un duro ejercicio de reactivación del dolor, pero éste no puede ser más que la dignidad de la desgracia. todo, ausentes. Teníamos unos niños que se habían quedado sin padres y nos daban igual las víctimas, las asociaciones, los periódicos... Borramos la memoria. Por no acordarnos, no nos acordábamos ni de que había terrorismo. Sólo teníamos en la cabeza tres chiquillos a los que había que querer muchísimo para que no sufrieran. Con el tiempo, ese problema no se ha resuelto, pero sí se ha mejorado, y es a partir de entonces cuando decido ocuparme de la memoria de Alberto y Ascen. Empiezo a salir, a hablar... Es también una válvula de escape. Hace daño porque tienes que estar recordando, pero compensa. -Diez años, ¿pasan muy rápidos o muy lentos? -Muy rápidos, muy rápidos. El otro día mi sobrino Alberto trajo a casa un boletín del colegio con fotos de cuando empezó y era un auténtico niño, parece imposible que ahora esté así... También vimos hace poco una foto de Clara de aquel mes de enero del 98. Estábamos Alberto, Ascen, la niña y yo viendo al Heraldo de los Reyes Magos. Fue sólo unos días antes de que los mataran. Ves a Clara y es una auténtica niña... En ese sentido, como a todo el mundo, el tiempo nos pasa muy rápido. Pero para otras cosas muy lento, sobre todo al principio. De todos modos, creo que es bueno ese paso del tiempo... -Gracias a Dios, ayuda. Yo se lo digo siempre a las familias de las víctimas. El tiempo es lo único que nos puede ayudar. Si no fuera por eso, nos volveríamos locos. Pero te acuerdas de todo perfectamente, no se te olvida un solo detalle de lo que ocurrió aunque pasen años. -Al principio, por motivos prácticos, estuvimos fuera de -Dicen que lo cura todo... ¿Cuánto se tarda en poder hablar de aquello? -Con horror. Yo ya vivía en Italia. La noticia nos la dieron de madrugada y por teléfono, el maldito teléfono. Desde aquel día, no puedo escuchar un teléfono. Los odio, no quiero que me llamen. En la familia, de hecho, tenemos la costumbre de llamarnos diciendo antes que nada, que no pasa nada, que no pasa nada para que nadie se ponga nervioso, porque todos tenemos la sensación de que nos van a dar una mala noticia. Han pasado diez años y seguimos haciéndolo. Después de enterarnos, era todo el tiempo repitiéndonos no es posible, no es posible... No te lo creías. Pero mientras nos repetíamos que era mentira, que no era posible que hubieran matado a mi hermano, nos contaron que la cosa no había acabado ahí y que habían asesinado también a su mujer. Era para volverse loco, sólo si se vive se puede entender (Teresa hace una pausa y respira profundamente. Su vidriosa mirada lo dice todo) Además, mi tía, la pobre, vino al funeral de mi hermano y se mató con el coche a la vuelta. Es algo de lo que nunca hablamos, pero yo considero que mi tía también fue víctima del terrorismo. -En mi casa se pasó un período que se resume con una palabra: nada. No había televisión, ¿Cómo recuerda hoy aquel día fatídico? Teresa Jiménez- Becerril, sentada con la Torre del Oro al fondo ni radio, nada, sólo dibujos animados para los tres niños. Muchos periodistas, mucha gente, mucha curiosidad... pero hubo que cortar con todo, porque era la única manera de salvaguardar la intimidad de los niños. -Bueno, bien. Muchas veces me pregunta la gente si ellos hacen, si no hacen, si dicen... Yo sé que hablan alguna vez de este tema, que ya no es tabú, pero cuando alguien sufre una tragedia de esta envergadura siendo niño, crece protegido e imagino que no les ha gustado en todo este tiempo tratar el asunto ni hacer declaraciones. tros los hemos protegido, pero ellos nos han protegido también a nosotros no tratando el tema, no hablando de ello. También sabían que nosotros sufríamos mucho. Imagine que a mi madre la ETA le mató a su hijo, que eso también duele. Todos sufríamos y por eso no se hablaba del tema. Pero desde que yo ya sí me ocupo de la memoria de mi hermano y su mujer, pues igual sí han tenido que escuchar o leer. Imagino que a estas alturas ya hablarán de esto con sus amigos, con la gente... porque saben perfectamente lo que pasó. Han tenido que apartarse y callar, porque es la única forma de seguir después de esa barbaridad tan grande, de que de la noche a la mañana sus padres salgan a tomarse una cerveza mientras ellos dormían, estén a unos metros de casa... y no vuelvan, y no los veas más... Es una atrocidad y al que le pasa sólo puede cortar por lo sano para poder seguir adelante. -Primero lo agarraría con fuerza, con rabia, no sé... Y le preguntaría cómo se permitió matar a un muchacho lleno de vida, con 37 años y tres chiquillos que estaban esperándole en casa. Le preguntaría cómo se puede ser tan cruel para hacer una cosa así. Y sobre todo, en nombre de qué. Y le recordaría que no existe legitimidad ni heroicidad en lo que hizo. No está salvando a ningún pueblo ni luchando por nada, que no se equivoque. Darle un tiro a alguien en la nuca es de cobardes, no de héroes ni de patriotas ni de nada. -Es difícil, pero si los españoles, de forma decidida, se unieran para acabar con ETA con la ayuda de las leyes, de la Policía y de un Gobierno con voluntad política real, sí se podría solucionar. Es que a veces piensas que quien nos gobierna no ve la maldad en los terroristas, da la sensación de que tienen todavía esa idea romántica de hace tantos años, como creo que le pasa a Zapatero. ¿Cómo están ellos? -Instinto de supervivencia, ¿no? ¿Tiene esto solución? -Durante mucho tiempo, noso- -Durísimo. Nos hemos sentido traicionados al ver que el Estado no hace su trabajo, y eso genera ganas de vengarse -Si tuviera la ocasión de hablarle a la cara, ¿qué le diría al que disparó?