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36 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 30 s 1 s 2008 ABC Cuando Hitler timó a la democracia El 30 de enero de 1933, el dictador entró en cancillería a caballo de un rumor de sables que él patrocinaba RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. No es una fecha recordada, no se oyó un tiro y apenas pasó nada puertas a fuera: esa noche había habido el Baile de la Prensa en Berlín y ni se notó que faltaran el recién dimitido canciller von Schleicher, ni el jefe de la oficina presidencial Meissner, ni von Papen, ni la plana mayor del Ejército. Pero el Berlín político estuvo en vela toda la noche: por un lado el círculo de Hitler, con Göring, Goebbels, el magnate periodístico Hugenberg y el intrigante hijo del presidente, Oskar von Hindenburg; por otro, el ex canciller católico Brüning y el estado mayor del general von Hammerstein; y aún Hindenburg en su palacio presidencial con el fiel Schleicher. El lugar común dice que Hitler llegó democráticamente, aunque sólo obtuvo un 33 de los votos, su caballo de Troya. Para ser investido por Hindenburg él mismo propagó un rumor de golpe, pero cuyo origen exacto es desconocido. El timo sólo demostró que la democracia de Weimar había fracasado ya. Llamar a Hitler fue echar aceite hirviendo al fuego; de no haber sido así, dice el autor de El largo camino al oeste, el historiador Heinrich A. Winkler, habríamos conocido un mundo distinto Se olvida que era un tiempo en que la democracia no tenía el prestigio de hoy y repúblicas como la de Weimar caían por sí mismas, o casi: el fracaso de Weimar y el auge del nacionalsocialismo parecen las dos caras de la moneda alemana de 1933, pero los historiadores se han esforzado en describir la multiplicidad de factores que confluyeron en ambas y no una mera relación causa- efecto. La llamada república de Weimar, creada por los católicos del partido del Centro, intentó un experimento democrático en el peor de los escenarios: con una constitución débil y poco apoyo popular, resultando ilusa y elitista. Y también caótica, por su bombas legislativas retardadas como el artículo 48, y por su arriesgado desafío cultural a las tradiciones, ya malparadas por la desestructuración de la guerra, la abdicación y la sustitución de las viejas lealtades locales y feudales por partidos. Falta cultura política y los veteranos del frente regresan a un país postrado; buscan culpables entre quienes no pisaron el frente: políticos, intelectua- Hitler saluda a sus partidarios desde la ventana de la cancillería, tras su toma de posesión el 30 de enero de 1933 les, comerciantes, judíos. Apenas la economía remonta, 10 años después, los años dorados de Gustav Stresseman, golpea al mundo la gran depresión, hiperinflacción se suma al paro brutal por la ocupación francesa de la cuenca del Ruhr, y la oportunidad política es artera e irresponsablemente empleada por nazis y comunistas. dos veteranos (Stahlhelm) y el fatídico vicecanciller von Papen se combinan en su favor. Tras las intrigas de la noche del Baile, cuando los militares han sopesado llamar a la guarnición de Potsdam y detener a Hitler y los suyos, y estos planean como contramedida ocupar la Wilhelmstrasse, cancillería y ministerios, por fin el presidente Hindenburg cede a su intención de no convocar al cabo austríaco Hitler es nombrado canciller el 30 en una ceremonia de 15 minutos. Goebbels, el jefe nazi en Berlín e iluminado propagandista, puede anotar en su diario: La Wilhelmstrasse ya es nuestra, Hitler es canciller, es como en un cuento Alemania ha soltado amarras hacia el desastre. ABC Combinan una mayoría negativa en el Parlamento y lo bloquean todo, Brüning y Schleicher han dimitido de seguido. Centristas y socialdemócratas se desacreditan mutuamente, pero la izquierda está dividida a muerte, con lo que vergonzosamente- -como anota Alan Bullock en Hitler: A Study in Tyranny- -para los 6 millones de parados son menos ejemplo que el resurgimiento que Hitler promete; y va a cumplir. Éste campa además sobre el pánico general entonces al comunismo, desde la prensa de Hugenberg, así como el de la burguesía urbana a una guerra civil entre izquierdas y derechas. Hugenberg, los frustra- La izquierda, dividida Un año antes de la Gran Depresión, Hitler tenía 12 escaños; cinco años después iba a dominar Alemania Empezó como era de optimismo y progreso; terminó en la mayor guerra de la historia El historiador Andreas Wirsching lamenta la infravaloración de Hitler por los políticos y la fallida creencia en que podrían usarlo en beneficio Al día siguiente, 1 de febrero, Hitler anuncia por radio un alzamiento nacional el 3 comunica al generalato, como prioridades, la erradicación del cáncer democrático la exterminación del marxismo y la conquista de espacio vital y su tajante germanización El día 4 decreta una limitación de prensa y ante las elecciones; el 17, la, policía recibe permiso de tirar a matar, y el 22 llama Göring a 50.000 paramilitares del partido (SA y SS) como ayuda policial El 27, el incendio del Reichstag le permite declarar un estado general de excepción y perseguir a socialdemócratas y comunistas. Ha pasado sólo un mes y, en las elecciones del 5 de marzo, pese Infravalorado a controlarlo todo, el NSDAP de Hitler no alcanza más que el 44 Pero 15 días después logra que el parlamento se auto- desposea. Hitler es el único poder. El partido Nacional- Socialista de los Obreros Alemanes ha triunfado con la innovativa combinación de los conceptos que lo enuncian: agitación, patriotismo, progreso, comunidad, hombrenuevo. Capacidad organizativa y de adaptación a las circunstancias, además del culto a lapersonalidad de Hitler, se rodea de una moderna aura cientifista y evolutiva, lo que entonces explicaba racionalmente el racismo. ¿Cómo la inmensa mayoría y en especial las clases formadas pudieron dejarse seducir? No sólo porque fueran alemanes, pues austríacos, italianos, húngaros, noruegos, eslovacos, croatas, rumanos o lituanos, entre otros, le creyeron. El biógrafo de Hitler, Ian Kershaw, ve hoy en los alemanes un sentido inigualado de la responsabilidad nacional por lo que sucedió y Winkler cree que la lección resultó decisiva para comprender lo que significa jugar a rechazar la democracia occidental