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ABC MIÉRCOLES 30- -1- -2008 Abdelaziz Buteflika, presidente Una mujer protagoniza por vez primera un atentado suicida en Argelia, con tres muertos 31 La madre de todos los IVA El republicano Mike Huckabee promete abolir la temible Hacienda de EE. UU. y la declaración de la renta a cambio de implantar un IVA nacional del 23 POR P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Si el calendario marca campaña electoral, ya se sabe que es época de prometer recortes de impuestos. Pero Mike Huckabee- -el ex gobernador de Arkansas impulsado a primera fila del pulso presidencial en EE. UU. por su inicial victoria en Iowa- -ha ido un poco más allá a la hora de embelesar a sus votantes por la vía fiscal. El republicano promete abolir tanto la temible agencia tributaria federal (el Internal Revenue Service) como la declaración de la renta. Todo a cambio de implantar un IVA nacional del 23 Con esta idea radical, que él no ha inventado pero ha sabido capitalizar políticamente, Huckabee ha logrado conectar con ese filón individualista americano que tolera muy mal el pago de impuestos y cuya tradición se remonta casi hasta la misma guerra de independencia, bajo el agravio de no taxation without representation (no imposición de tributos sin representación popular) De hecho, el ex gobernador de Arkansas es el único de los candidatos republicanos de este año a favor del llamado impuesto justo que aspira a simplificar al máximo el sistema impositivo aplicando la madre de todos los IVA. Con vehemencia, Huckabee argumenta que para un país tan endeudado como EE. UU. este sistema multiplicará los incentivos para ahorrar al gravar precisamente el gasto de dinero en lugar del dinero ganado por cada contribuyente. Además de suponer una liberación con respecto al multimillonario laberinto de deducciones, trámites y asesores fiscales. Ante los reproches de que Bush guiña a la audiencia antes de iniciar su intervención en el Capitolio AFP El último discurso del Estado de la Unión, sin pena ni gloria esta revolución fiscal resulta claramente regresiva para las rentas más bajas, el plan de impuesto justo contempla el envío mensual de un cheque a las familias como compensación por sus gastos de IVA hasta llegar a un aceptable listón de ingresos mínimos. Lo que supondría una burocracia adicional y un desembolso de 600.000 millones de dólares anuales, según los cálculos de un panel de especialistas convocado por la Casa Blanca. Análisis independientes coinciden también en que los números no cuadran, ya que un tipo del 23 -que en realidad sería más bien de un 30 -es insuficiente para mantener los actuales niveles de ingresos de las arcas federales, especialmente si sobreviven deducciones tan populares como los incentivos para la compra de una primera vivienda. Sin que falten advertencias sobre el riesgo de un masivo ejercicio de fraude fiscal y un estímulo para la economía sumergida. Para la campaña populista de Huckabee, estas cuestiones son casi irrelevantes. En su opinión, el impuesto justo tiene un potencial tan espectacular como positivo, al permitir a los contribuyentes decidir qué impuestos quieren pagar pero sin dejar de obligar a que todo el mundo cumpla, incluidos traficantes de drogas, prostitutas, proxenetas y otros no republicanos Ambiente de indiferencia en el Congreso de EE. UU. durante los mensajes de un presidente eclipsado por las primarias ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Más retórica vacía que el país no necesita según Barack Obama. Más de lo mismo, más frustrante que nunca según Hillary Clinton. El resto de corredores en el coliseo presidencial ya ni se molestaron en comentar el discurso sobre el Estado de la Unión de George W. Bush, cuya única virtud, parecen pensar todos, es que es el último. Hillary Clinton insistió mucho en esto unas horas antes de que el discurso fuera pronunciado. La ex primera dama se enfrentó con el presidente saliente mucho más que con su máximo rival por la nominación demócrata: si Obama pretende encarnar el cambio, Bush lo ha logrado sin ni siquiera proponérselo. Entre todos le han entronizado como el mayor trasto viejo de América, como lo primero que hay que tirar a la basura para empezar una vida nueva. Un vistazo a la prensa americana de ayer confirmaba que el aún presidente no logró arañar ni una pulgada de protagonismo a los candidatos a sucederle. The New York Times y The Washington Post encabezaban una cruda serie de autopsias del discurso presidencial y del presidente, tratado siempre como un cadáver político. Los avances en Irak saben a poco con el miedo a la recesión, un asunto en el que muchos creen que Bush se pasa de tibio. También sonaron a huecas sus llamadas a la contención de las propuestas de gasto de las Cámaras- -ahora que están dominadas por los demócratas- -y su machacona defensa de los recortes fiscales para las empresas. Tampoco parecieron interesar ni convencer a nadie sus reflexiones sobre Oriente Próximo. La conmiseración era general. Algunos hasta se quejaban del contraste entre este discurso y otros de Bush que ellos mis- Liberación regresiva Diga lo que diga Las propuestas de Bush sobre recortes fiscales y sus reflexiones sobre Oriente Próximo no encontraron eco mos criticaron, léase la audaz definición del Eje del Mal o la no menos osada analogía entre las guerras de Vietnam y de Irak. Hasta los enemigos de Bush parecen padecer un cierto mono de sus alocuciones más fuertes y controvertidas. El caso es que en el balance de su discurso aparecen al trasluz las no pocas contradicciones con que América afronta este recambio político: se acusa a Bush de ejercer unas políticas nefastas, y se le pide que las suavice invocando el grado de rechazo popular en las encuestas. Pero se le critica cuando opta por un perfil más bajo o más prudente. Se cuestiona su legado y a la vez se le afea si lo exhibe. Se le hace único responsable del bloqueo sistemático de las Cámaras y de la exasperante lentitud con que prospera todo, incluido el anhelado paquete de estímulos económicos. En una palabra, se le pide a la vez que agarre la sartén por el mango y que se quite de en medio. Lo cierto es que, con más o menos acierto por parte de Bush, y gane quien gane las nominaciones demócrata y republicana, al actual presidente le queda todavía un año entero, nada menos, al frente de la Casa Blanca. ABC. es Vídeo de Bush reconociendo la crisis económica en EE. UU. en abc. es internacional