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28 ESPAÑA MARTES 29 s 1 s 2008 ABC En barco por la ruta de las pateras El Assalama une Fuerteventura y Tarfaya, en la costa marroquí, en unas cuatro horas; cientos y cientos de pateras han recorrido esa distancia desde que en 1994 dos saharauis se aventuraran por primera vez a emprender ese viaje TEXTO Y FOTO: ERENA CALVO TARFAYA. Desde la cubierta del barco se divisa, a lo lejos, un pequeño punto en movimiento en medio del Atlántico. Estamos llegando a Tarfaya. De los altavoces del Assalama -en árabe, buen viaje -sale una voz que anuncia nuestra llegada a esta localidad en la frontera entre Marruecos y el Sahara. Cada vez estamos más cerca. El punto toma forma de patera, con pescadores. Nos saludan con curiosidad. A las seis de la tarde entra en Tarfaya el barco de la Naviera Armas- -que une Fuerteventura y la costa africana desde el pasado mes de diciembre- En la localidad marroquí esperan decenas y decenas de personas ávidas por ver descender a los pasajeros del Assalama Tres mujeres nos dan la bienvenida con flores, mientras unos niños agitan la mano en señal de saludo. Desde que España abandonó el Sahara ningún barco con pasajeros había unido Canarias con estas costas. El Assalama recorrerá a partir de ahora esta distancia, la que fuera la primera ruta de las pateras. Las salidas a Tarfaya serán los lunes, jueves y sábados; y las llegadas a Fuerteventura, domingos, miércoles y viernes, de forma que no coincidan en un mismo día ida y vuelta. La línea empezó con esta periodicidad, pero tuvo que cambiarla a la primera semana por los problemas que se originaron en Puerto del Rosario con los controles de las Fuerzas y Seguridad del Estado. Tuvimos que suspender el segundo viaje porque no dio tiempo de salir; los medios dispuestos por la Delegación del Gobierno no fueron suficientes, y ahora esperamos que todo se arregle explicaba la compañía el día que se quedaban sin viaje cien pasajeros. En el otro lado, en Tarfaya, para los miembros de la comitiva que esperaban en el puerto- -que gestionará los próximos 25 años la empresa hispano marroquí Tarima Marok- -era toda una novedad ver desembarcar en sus costas a tanta gente, casi doscientas personas, procedentes de Canarias. Sin las comodidades del Assalama al descubierto, pasando frío, miedo y hambre, enfrentándose a miles de vicisitudes, en las Islas sí que los hemos visto desembarcar a ellos cientos de veces. El sentido del viaje se invierte, y los que llegan a Tarfaya ahora lo hacen con sus papeles bajo el brazo; para volver a casa de visita, para hacer turismo o para buscar nichos de mercado en los que invertir. No en vano, son muchos los empresarios que se han interesado por adquirir terrenos en esta localidad de seis mil habitantes; el cuarenta por ciento de ellos vive bajo el umbral de la pobreza. Entre los proyectos, destaca el de Tarima Marok que espera construir en los próximos años un complejo turístico de diez mil camas. La primera patera que llegó a Canarias, a Fuerteventura, lo hizo en 1994; a bordo de la precaria embarcación viajaban dos saharauis. Salió de Tarfaya. Mohamed empezó a vivir aquí justo después de la Marcha Verde, que partió de las calles por las que ahora paseamos. Conoce bien la historia de Villa Bens, ligada entre otras muchas cosas a la inmigración clandestina que deja cientos, miles de africanos en las costas españolas cada año. Conozco a los dos chicos que desembarcaron por primera vez en Canarias en una patera, eran dos saharauis y cuando entraron en las Islas lo hicieron enarbolando la bandera de la República Árabe Saharaui Democrática, luego fueron expulsados de España y ahora vi- La primera de todas En cubierta, a sólo unos minutos de que el Assalama alcance su destino, un pasajero divisa Tarfaya ven en El Aaiun Era la primera de miles de barquillas. Tarfaya es uno de los puntos de las costas africanas que más pateras ha visto partir. Muchos han muerto. Otros consiguieron llegar pero fueron expulsados. Y otros tantos trabajan ahora en España, algunos con papeles, otros de forma irregular, para mandar dinero a su casa El sueño europeo está a sólo unas siete horas en zodiac, algo más en patera. Fuerteventura y Tarfaya son los puntos más cercanos entre Canarias y el continente africano. De Fuerteventura a Berbería se va y se viene en un día dicen los mayores en las Islas. Ali lo sabe muy bien. Por tres veces desembarcó en Lanzarote a bordo de tres pateras. Pasó dos años en la cárcel. Primero en la isla, luego en Vigo. Se le acusó de ser el patrón de la embarcación. Hay muchos otros chicos de Tarfaya en su situación. Uno que nos acompaña conoce bien la cárcel de Salto del Negro. El mismo tiempo que ellos necesitaron para llegar a Canarias, es el que tarda el Assalama en cubrir ida y vuelta. Cinco menos de las que necesitaban los barcos que transportaban pasajeros hace tres décadas desde Canarias al Sahara. Aunque ya no son muchas las barquillas que parten de esta zona, no sería extraño que el Assalama encontrara alguna por el camino. No en vano, recorre cada día la ruta de las pateras, la primera, una de las más utilizadas, y viva, aunque menos. Cada 500 metros hay un puesto de la Gendarmería, controlan para que no salgan pateras; cada vez es más difícil, por eso se desplazan las mafias hacia el sur, hasta Gambia y Bissau incluso dice Ali. Mohamed introduce otro elemento a la conversación: la droga. Las mafias han hecho de esta zona uno de los puntos de partida del hachís que llega a Canarias, sobre todo a Lanzarote, a Fuerteventura, o Gran Canaria Preguntados al respecto, ambos dudan que alguien utilice el Asalama para emigrar o para este tipo de negocios. Demasiado arriesgado Sin embargo, tres polizones de origen magrebí ya han utilizado el Assalama para desembarcar en Canarias, y dos de ellos lo hicieron con éxito. Consiguieron huir. En casa, con sus familias, seguimos hablando del barco. Todos están contentos. Más gente, más dinero y más trabajo Se prevé que se generen unos 2.400 empleos directos y 6.576 indirectos, y un movimiento anual de unos 216.000 pasajeros. Ahora, sobre todo los jóvenes, esperan que pronto comiencen las inversiones, y que nos hagan partícipes de ellas Le dan la bienvenida al barco, que además hace que los nuestros, los que pueden vivir en Canarias, estén ahora un poco más cerca de casa Aunque ya no son muchas las barquillas que parten de esta zona, no sería extraño que el Assalama encontrara alguna por el camino En Tarfaya, los jóvenes ahora esperan que pronto comiencen las inversiones, y que los empresarios que vengan aquí nos hagan partícipes de ellas A siete horas en zodiac