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18 ESPAÑA MARTES 29 s 1 s 2008 ABC Gracián Colectivo que reúne a 60 intelectuales y profesores de reconocido prestigio REFLEXIONES DE FIN DE LEGISLATURA I ESDE la instauración de la democracia, los acontecimientos, aunque diferentes, que mayor impacto supusieron en el orden nacional fueron: El golpe de Estado del 23 de febrero 1981, del que, por conocido, sobra su narración; simplemente recordemos: la clase dirigente se fundió en un abrazo de pactos mínimos y de futuro, apartando de la lucha electoral a la Institución Militar, sin detrimento de la misma. Recluidos los políticos en el Congreso, la administración pública presidida por don Francisco Laina dio respuesta excelente a la crítica situación, al igual que la totalidad de los medios de comunicación. El presidente, don Adolfo Suárez, realzada su persona por su dignidad política durante los sucesos, rechazó la propuesta de retomar el liderazgo con la retirada del candidato y la disolución del Congreso para que el pueblo, con su afluencia electoral, explicitara su rechazo al golpe de Estado, lo que hubiera supuesto más que la mayoría absoluta a favor de UCD. La oposición no se alineó en bloque contra el Gobierno de la nación, sino que en parte reforzó la confianza a la minoría mayoritaria (168 escaños) obteniendo el candidato de UCD 186 votos afirmativos. Y los acuerdos alcanzados hicieron posible muchas cosas positivas. Por ello, lo recordamos, como lección aprendida. El segundo acontecimiento se produjo 22 años más tarde, con los sucesos del 11 de marzo de 2004, con igual repercusión política en la vida nacional. a entonces se había detectado un paulatino descenso de afluencia electoral, y la opinión publica se iba distanciando de la sociedad dirigente hasta llegar a la percepción de que nunca como ahora la sociedad civil está tan distante de su sociedad dirigente Aquella ve y siente a esta última con la misma resignación con que paga sus impuestos. Ciñéndonos a los sucesos de marzo, y según la sentencia, un miembro de la cédula jihadista, Basel Ghayoun, afirmaba: Hay que derribar los gobiernos que van contra Dios dejando claro que el propósito de la acción era derribar un Gobierno no creyente, que en essos momentos era el PP. Pro- El Estado español, en un mundo globalizado, necesita ser fuerte y cohesionado. El mundo moderno no es de los débiles. Dejemos de politizar y radicalizar el cien por cien de la vida nacional, miremos hacia adelante, sintámonos orgullosos de lo que hemos sido en la historia y hagamos posible una sociedad civil ilusionada con sus dirigentes y con el pago de sus impuestos D gramas, dando paso al todo vale para seguir en el poder o desbancar al que lo tiene ¿Y la sociedad civil? Hastiada del espectáculo, distanciándose de su clase dirigente por un sistema desvirtuado El mal está en su adulteración, en su materialismo y en la ausencia ideológica, y no en la sociedad civil, que ve lamentablemente el espectáculo. ¿Pudo evitarse? Claramente, sí. Hubiera bastado con que ambos partidos anunciaran un pacto o acuerdo preelectoral, dada la magnitud de la masacre, para otorgar la presidencia de Gobierno de la Nación a la mayoría minoritaria; con ello no se hubieran radicalizado las campañas, y en sus cuatro años siguientes no habría existido mercadeo parlamentario. Los partidos nacionalistas no habrían sido magnificados y la idea del Estado, de la nación y de su Jefatura no estaría deteriorada. a iniciativa le correspondía a quien entonces ostentaba el Gobierno de la Nación, es decir, al Partido Popular. Aún estamos a tiempo. Ahora se debería hacer lo que antes no se quiso o no se pudo. Los parámetros continúan siendo los mismos, como si el destino diera una segunda oportunidad. Producida la sentencia del atentado, y aunque debe investigarse quién proyectó y organizó la matanza, los políticos de este país no pueden estar otros cuatro años debatiendo lo mismo. Tengamos sosiego y mesura en vísperas de un proceso electoral. La sociedad civil anhela que sirva de algo la lección sufrida, rechazando lo negativo y recogiendo lo positivo de esta amarga experiencia. Tenemos la oportunidad. Los dos partidos nacionales deben anunciar un mínimo acuerdo preelectoral, de dar la presidencia de Gobierno a la mayoría minoritaria, fuera cual fuera, incluyendo también un apoyo parlamentario para gobernar de manera pactada la esencia del Estado, propiciando partidos fuertes y paliando los excesos del nacionalismo. La iniciativa sigue correspondiendo a quien ostenta el Gobierno de la nación, es decir, hoy, al PSOE. El Estado español, en un mundo globalizado, necesita ser fuerte y cohesionado. El mundo moderno no es de los débiles. Dejemos de politizar y radicalizar el cien por cien de la vida nacional, miremos hacia adelante, sintámonos orgullosos de lo que hemos sido en la historia y hagamos posible una sociedad civil ilusionada con sus dirigentes y con el pago de sus impuestos. L CARLOS KILLIAN Y ducido el atentado, la sociedad civil reaccionó entre el dolor y el temor. ¿Cómo reaccionó la sociedad dirigente? La reacción del PP en cuanto a los autores fue lógica, pero no desinteresada; parece razonable, por los antecedentes policiales existentes, la idea de que ETA era la causante, pero no es menos cierto que el PP consideró que el atentado beneficiaría sus posibilidades electorales, y este horizonte electoral arrinconó el sentido de Estado que esta masacre exigía en vísperas electorales. E l Partido Socialista intuyó que el azar y el tan monstruoso atentado influirían muy negativamente en su caladero electoral, y que la distancia que ya marcaban los sondeos se alargaría abrumadoramente. Ante ello, el PSOE se lanzó a una acción cainita y desorbitada de ataque, no sólo mediático, sino llegando a utilizar en algunos lugares la algarada callejera. Las consecuencias fueron: vuelco electoral, apertura de heridas políticas, desaparición de la serenidad y mesura en la contienda política, agravado por el hecho de que este pésimo estilo se ha prorrogado en los cuatro años siguientes: necesidad de buscar apoyos parlamentarios, mercadeo de escaños, sobredimensionamiento de partidos nacionalistas, detrimento del Estado y de la nación, radicalización de la vida política, abandonadas ideologías y pro-