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4 OPINIÓN MARTES 29 s 1 s 2008 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO UNA SERIA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro ADVERTENCIA PARA MERKEL OS resultados de las elecciones regionales en el land alemán de Hesse constituyen el primer tropiezo de envergadura en los tres años de gestión de la canciller democristiana, Ángela Merkel. La victoria por la mínima- -tanto que no permite a la Unión Cristiano Demócrata formar gobierno, ni siquiera en coalición con los liberales, a pesar de haber gozado hasta ahora de una mayoría absoluta en la región- -representa una severa derrota y un evidente toque de atención para Merkel, obligada a emprender cuanto antes una reacción política adecuada que cierre esta herida. En realidad, las elecciones regionales celebradas este pasado fin de semana se pueden considerar como el primer paso hacia las generales previstas para el otoño de 2009. Queda todavía año y medio, pero la advertencia de los votantes de Hesse- -la victoria democristiana en Baja Sajonia se daba por descontada en todos los campos- -constituye un toque de atención a la canciller, que hace tres años que lidera una exitosa grossen coalition con los socialdemócratas, fórmula que sirve para disimular las tensiones partidistas en el pragmatismo del día a día y cuyos grandes beneficios políticos ha sabido capitalizar Ángela Merkel como cabeza visible del Gobierno, mientras que los socialistas se desangraban en rencillas internas, pasándose cuentas unos a otros por la derrota de Gerhard Schroeder. En Hesse, sin embargo, los democristianos acaban de descubrir que no todo es tan simple, y que el Partido Socialdemócrata (SPD) sigue teniendo una fuerza formidable con capacidad de proyección federal, y que también es capaz de sacar beneficios de su gestión en el Gobierno. Merkel tendrá que llegar a considerar que, a partir de ahora, ha empezado la campaña electoral o, al menos, que no tiene otro remedio que orientar su gestión hacia las próximas elecciones para no sufrir un efecto Hesse a escala federal. La primera canciller de la historia ha demostrado ser una corredora de fondo más que de velocidad, pero Alemania no es un país que pueda permitirse desperdiciar más de un año en rencillas electoralistas. Tampoco puede Ángela Merkel confiar en la inercia, porque podría volverle a pasar como en las anteriores elecciones, cuando, confiada en los optimistas pronósticos de las encuestas, permitió que los socialdemócratas, que ya estaban deshauciados, se rehicieran hasta convertirse en imprescindibles. De hecho, no se puede descartar que en Hesse se tenga que acudir a la misma fórmula de gran coalición -aunque en este caso los socialdemócratas reclamen la dirección del gobierno regional- lo que serviría a unos y otros para proclamar por ahora tablas en la partida de la legislatura, una situación que no refleja en absoluto lo que han sido estos tres años de estabilidad, reformas, crecimiento económico y liderazgo europeo, resultado, sobre todo, de la acertada gestión de la canciller Merkel. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera L CACIQUISMO Y POPULISMO ODRÍGUEZ Zapatero ha traspasado los límites de la ética política al prometer una paga de 400 euros para todos los contribuyentes si gana las próximas elecciones. No todo vale en democracia, y el presidente del Gobierno- -que suele usar el concepto de sociedad decente para justificar algunas decisiones- -debería reflexionar seriamente sobre el exceso en que ha incurrido. Las reacciones ante el anuncio son muy significativas. Duran i Lleida habla literalmente de inmoralidad y el propio Gaspar Llamazares afirma sin rodeos que la compra de votos no es democrática Los socialistas tampoco están convencidos: el comisario europeo Joaquín Almunia dice- -con razón- -que los partidos deben calcular el coste económico de sus ofertas y un sector del PSOE cuestiona la medida por su falta de progresividad. En efecto, resulta extraña esta tendencia de la izquierda a la cuantía fija e igual para todos, que ya se manifiesta en la absurda doctrina de la renta básica de ciudadanía que defiende- -entre otros- -ERC, socio radical del Gobierno. Es lógico que los socialistas más coherentes muestren su extrañeza ante una ocurrencia tan peculiar, cuyo antecedente teórico se encuentre quizá en los llamados libertarios en Estados Unidos, es decir, los ultracapitalistas que exigen la devolución de impuestos en caso de superávit. Lo curioso es que una doctrina académica minoritaria se convierta en oferta electoral de un partido europeo que se considera progresista y avanzado. En realidad, lo que Zapatero propone es una medida al más viejo estilo de los tiempos de la oligarquía y el caciquismo. Se trata ahora de generalizar, bajo la forma de paga extra para todos los votantes, lo que ya venía siendo una inaceptable búsqueda de apoyos a cuenta del dinero público: desde el cheque bebé de los 2.500 euros a las dádivas en materia de alquileres, pasando por ciertos aspectos de la ley de Dependencia, el Ejecutivo sigue empeñado en R sumar adeptos a su proyecto a base de medidas improvisadas y sin sentido. El gran perjudicado de este enfoque populista es el vicepresidente y ahora candidato Pedro Solbes. Su imagen de hombre cabal que garantiza la solidez económica en tiempos de crisis sale mal parada, porque una y otra vez tiene que doblegarse ante los intereses partidistas. Está claro que la economía jugará un papel determinante el 9- M: si los ciudadanos comparan las ofertas del PP, basadas en planteamientos estructurales y en políticas a medio plazo, con las ocurrencias del PSOE es probable que Zapatero tenga que arrepentirse de esta peculiar huida hacia adelante. Conviene insistir en la perspectiva ética. El PSOE habla mucho de democracia participativa y de republicanismo cívico. Pretende fomentar la idea de un ciudadano virtuoso y tolerante, dispuesto a la búsqueda de una sociedad justa. En la práctica, hace todo lo contrario para conservar el poder. En efecto, pretende ganarse los apoyos apelando al egoísmo particularista de los votantes, es decir, a sus intereses y no a sus convicciones. La subasta de beneficios a cuenta del erario público que Zapatero practica desde hace meses es la culminación en el terreno moral de su conducta irresponsable en ámbitos tan delicados como la negociación con ETA o el modelo territorial. Todo vale, en efecto, sin atender a las consecuencias ni pensar en el futuro y en los intereses permanentes de España como nación y como Estado. Sin embargo, se equivoca si piensa que los votos se compran con regalos como si fueran ofertas publicitarias para colocar un producto en el mercado. Millones de ciudadanos votan en función de principios arraigados, de uno o de otro signo, y otros muchos analizan caso por caso la confianza que les merecen los candidatos. Por eso, Zapatero sale muy perjudicado por estas improvisaciones absurdas, inaceptables por completo en el máximo responsable de una de las economías más sólidas de Europa y del mundo. RESIDUOS SANITARIOS L Gobierno parece dispuesto a echar una mano al negocio de las clínicas abortistas no sólo planteándose la posibilidad de eliminar las escasas limitaciones de la legislación actual, sino también ahorrándoles buena parte de los costes económicos que conlleva la aplicación de la normativa que obliga a tratar dignamente los restos de los fetos abortados. Según el anteproyecto de reforma de la normativa que regula la sanidad mortuoria- -del que ayer informaba ampliamente ABC- sólo tendrán consideración de restos humanos aquellos que provengan de fetos con una gestación superior a veintiocho semanas. Por debajo de este plazo, se calificarán como residuos sanitarios La diferencia es relevante para la actividad económica de las clínicas abortistas, porque como restos humanos deben ser enterrados o incinerados en centros habilitados para servicios funerarios y como residuos sanitarios simplemente acabarán en contenedores. Menos trámites para los centros abortistas y más barato, aunque la medicina neonatal esté haciendo viables fetos de veintidós semanas. Por lo visto, todo lo que tenga que ver con el aborto no está dirigido a combatir la ilegalidad, ni a defender la vida del no nacido, ni a proteger a la mujer embarazada de presiones y engaños. Lo principal para el Gobierno es evitar problemas a los centros abortistas. Si se asustan cuando un juez investiga si cumple la ley, esta se cambia para hacer impunes las ilegalidades que han motivado las investi- E gaciones judiciales en Madrid y Barcelona. Si voluntarios provida hallan fetos humanos en cubos de basura- -arrojados ahí por los centros abortistas- se cambia el reglamento para que queden asimilados a los demás residuos sanitarios- -gasas, tiritas- -y así el negocio, además de ganarse una nueva patente de corso, se hace más rentable. El Ministerio de Sanidad afirma que las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular habrían dado su visto bueno a esta modificación del Reglamento de Política Sanitaria Mortuoria. Si es así, el PP se equivoca, sea por negligencia, por cobardía o por compartir la indignidad de la medida. Entre no modificar la situación legal vigente, por aquello del mal menor -sobre todo, electoral- y dar cobertura a una reforma que busca culminar la deshumanización del feto hay una diferencia sustancial que un partido como el PP no debe ignorar. La izquierda sabe intimidar a la derecha en cuestiones que, como el aborto o la eutanasia, tienen tanto de legalidad como de ética. Pero hay que saber poner límites a este acomplejamiento, porque la consecuencia es la ausencia de un debate político serio y necesario sobre el papel del Estado en la defensa de la vida humana. Por lo pronto, al PSOE no le basta con amparar un aborto libérrimo como el que se practica en España. Ahora quiere degradar el lenguaje para que a un feto abortado no se le reconozca como ser humano siquiera para ser enterrado con un mínimo de dignidad.