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Lunes 28 de Enero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.645. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. EN EL AIRE Mónica FernándezAceytuno VIDA ARTIFICIAL o contentos con destrozar la hermosura de la costa, o la otrora limpia línea del horizonte, vamos a dejar ahora nuestra huella humana en ese hasta ahora hermoso mundo de lo minúsculo. Igual que hay noches en las que me pregunto si ese brillo del cielo será el de algún tornillo perdido en el espacio, así al mirar por el microscopio empezaremos a dudar si se trata de una bacteria original, o la que lleva la sonrisa de Mona Lisa de la cara de Craig Venter, con su código de barras. Hay algo en la mirada de este hombre que se queda a medio camino de la inteligencia, pues le asoman a los ojos la ambición de hacer industria, y no el afán de comprender la vida que alienta a los sabios. Y otra vez nos encontramos aquí con los derechos de autor, ¿será Venter creador de la nueva bacteria cuando se ha limitado, y no resto por ello méritos a la proeza, a sintetizar el genoma completo de una bacteria que no ha creado de la nada sino a partir de la original? Es curiosa, nuestra especie. Allí donde va, modifica las cosas. Todas las especies lo hacen, pues vivir es cambiar la vida, pero si tenemos en cuenta que Lewontin afirma que el 99,999 por ciento de las especies que han vivido sobre la Tierra se han extinguido ya, pocos rastros nos han dejado comparados con la estela que dejará nuestra especie; y así como hay un principio y un final para cada uno de nosotros, a poco observadores que seamos nos daremos cuenta de que lo que sucederá si desaparecemos, es que la vida colonizará el barco hundido, la casa en ruinas, o la chatarra que dejamos allí donde fuimos. La vida que creó Dios, y nosotros sólo modificamos. www. monicafernandez- aceytuno. com N En primer plano, Nguyet Anh Duong, científica asesora del Centro de Operaciones Navales, en Washington ABC La señora de la bomba Nguyet Anh Duong, una refugiada de Vietnam que llegó con 15 años a EE. UU. es reconocida ahora como una de las grandes especialistas en sofisticadas municiones y explosivos para el Pentágono POR PEDRO RODRÍGUEZ ice que le hubiera gustado mucho estudiar Medicina. Pero la sangre le daba miedo. Y es que en la vida de Nguyet Anh Duoung no faltan las paradojas. De niña en Saigón, durante las noches tropicales era casi un placer escuchar a los grillos. Pero el recuerdo más habitual de su infancia fueron los ataques del Vietcong, entre dudas de si el siguiente cohete caería sobre su casa. Cuando finalmente triunfaron los comunistas, su familia se embarcó en un forzado éxodo que, tras pasar por las Filipinas, terminó en Estados Unidos. Con la oportunidad de comenzar una nueva vida en 1975. La joven vietnamita a sus 15 años aprovechó el tiempo. Aprendió inglés, hizo un brillante bachillerato, y cursó dos licenciaturas cum laude en ingeniería química e informática. Además de una carrera profesional en la que durante dos décadas ha dirigido el diseño de diez explosivos diferentes y casi una veintena de misiles, bombas de aviación, torpedos y diversos proyectiles. Toda una plusmarca en su especialidad. Hasta el punto de haber sido condecorada el año pasado dentro de una sucesión de múltiples homenajes y reconocimientos. Esta mujer diminuta de 47 años- -casada y con cuatro hijos que tienen prohibido los juguetes bélicos- -es conocida con el sobrenombre de bomb lady (la señora de la bomba) Y es que entre el 11- S y la invasión de Afganistán, un equipo de científicos, ingenieros y técnicos bajo sus órdenes recibió el urgente encargo de producir una bomba realmente efectiva contra las cavernas utilizadas por Al Qaida. El resultado de este esfuerzo fue un pionero modelo de bomba termobárica, muchísimo más destructivo que otras municiones convencionales. Nguyet Anh Duoung no tiene problemas para conciliar la tragedia de Vietnam con su trabajo. Y afirma: Estoy aquí porque en mi país nos quedamos sin balas. Y no quiero verme nunca en esa situación otra vez Con la justificación de que se siente en deuda con Estados Unidos y que su trabajo aspira a la disuasión: Si tu tienes una pistola, yo tengo un bazoka, si tu tienes una granada, ¿adivina? yo tengo una bomba Ahora el ingenio de Duoung se concentra en desarrollar una máquina miniaturizada para análisis biométricos que permitan distinguir sobre la marcha entre civiles e insurgentes en lugares como Irak. Por experiencia propia, la señora de la bomba considera que la mayor dificultad en la guerra contra el terror, tal y como pasó en Vietnam, es saber exactamente quiénes son los malos, ya que sin un objetivo claro, el mejor misil no vale nada D