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ABC LUNES 28 s 1 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 73 TEATRO Descalzos por el parque Autor: Neil Simon. Adaptación y dirección: Pep Antón Gómez. Escenografía: Jorba- Miró. Vestuario: Anna Güell e Irantzu Ortiz. Intérpretes: Jorge Sanz, Rosa Boladeras, Magüi Mira, Álvaro Roig y Fermí Herrero. Lugar: Teatro Lara. Madrid La rutina del amor JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN La habilidad para la comedia de Neil Simon es proverbial. Este neoyoquino nacido en el Bronx en 1927- -premio Pulitzer por Perdidos en Yonkers y con setenta candidaturas a los Tony, que ganó en tres ocasiones- -estrenó Descalzos por el parque en 1963, manteniéndola tres años y medio en cartel; en 1967 fue llevada al cine por Gene Sacks. La sencilla y bien equilibrada carpintería de Simon, apoyada en un brillante andamiaje de diálogos, hace de esta pieza un plato relativamente frecuente en los escenarios; si la memoria no me falla, figuró en el menú de hace ocho o nueve temporadas. El argumento desarrolla las peripecias domésticas de unos recién casados en su primer apartamento, un minúsculo y gélido cubil situado en la cumbre de un edificio neoyorquino. Él es un abogado principiante, y ella una joven repleta de vital optimismo ante las puñeterías cotidianas que les cercan. La pequeña rutina del amor desencadena alguna tormenta y el pulso entre el sosegado carácter de él y el desenfado de ella es el nudo de un conflicto en el que cada uno habrá de ponerse en el lugar del otro: si él comprueba lo beneficiosos que pueden resultar unos gramos de locura, ella convendrá en que tampoco es malo poner los pies en la tierra de vez en cuando. La madre de ella, una señora de mediana edad elegantemente extravagante y a la que su hija está empeñada en encontrar marido; un vecino maduro, gorrón, conquistador y experto en cocinas exóticas, y un perplejo y sentencioso instalador de teléfonos completan y sazonan el cuadro de personajes. Pep Antón Gómez ha adaptado la obra con solvencia y la dirige a buen ritmo, con la colaboración del buen trabajo de los actores, entre los que merece ser subrayada la estupenda composición de Jorge Sanz que, en el papel de un joven abogado en la línea de los galanes atribulados de las screwball comedies, supera con sobresaliente los titubeos de anteriores comparecencias escénicas. Magüi Mira se divierte y nos divierte como la disparatada madre, y el resto del reparto completa un agradable espectáculo. CLÁSICA Marc Minkowski Obras de F. J. Haydn. Intérpretes: Les musiciens du Louvre- Grenoble. Dirección musical: Mark Minkowski. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Haydn de hielo ANDRÉS IBÁÑEZ Sinfonías números 101, 103 y 104 de Haydn. Los músicos del Louvre ¡qué arte tienen los franceses para poner los nombres! no parecen, después de todo, una orquesta tan asombrosa. No tienen un sonido fascinante, ni son tan precisos como era de esperar. Esta noche, por ejemplo, las trompetas tenían una curiosa tendencia a ir por delante o por detrás, y en los momentos de tensión la orquesta se descompensaba y perdía nitidez. Minkowski parece decidido a hacerlo todo al revés. Ejecuta los tiempos lentos de una forma saltarina y juguetona, creando así un Haydn rococó de figuritas de porcelana y duquesitas y pañuelitos (la 101) y los minuetos de forma pesante y enfática (como el de la sinfonía 103) o a velocidad de vértigo (como el de la 105) Y es que hay una diferencia entre ejecutar una pieza a un tempo rápido y hacerlo de forma apresurada. Minkowski se apresura. En todo caso, falta lirismo por todas partes. Falta profundidad. Falta magia. El solo de violín del movimiento lento de la sinfonía 103 parecía haber sido sometido a una intervención quirúrgica para extraerle toda la poesía. Minkowski interpreta la música como una sucesión de situaciones verticales, como una sucesión de instantes, pero no sabe (no nos creemos que no quiera crear una narración musical. El flujo de la música no lleva hacia delante. En sus manos la introducción de la sinfonía 103, por ejemplo, no prepara el clima para lo que vendrá después, sino que es un largo instante helado e inmóvil. Es evidente que el director ha preparado su Haydn con esmero, y que ha trabajado estas obras hasta en sus menores detalles. Su amor por los instrumentos de madera es evidente en la preeminencia que da a sus solistas, cuyos instrumentos originales tienen un sonido cautivador y dulcísimo. La planificación rigurosa es evidente en la presentación de movimientos enteros, como el Andante de la 103, construido casi como una sinfonía en miniatura, en una exhibición perfectamente graduada de dinámicas, texturas y colores, pero los resultados tienden más al efecto que a la poesía. Quentin Tarantino, durante la entrega de premios AP CLÁSICA Obras de Saariaho, Stockhausen y G. Jiménez (estreno) Intérpretes: Ensemble Residencias y G. Jiménez, electrónica Lugar: Auditorio 400, Madrid CDMC Simbiosis ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE En el matraz del Auditorio 400 del Reina Sofía y bajo el efecto aglutinante del CDMC se ha producido el nacimiento de una nueva sustancia musical con mucho porvenir. Se presentó el Ensemble Residencias, un grupo que reúne al Trío Arbós y al Grupo Neopercusión. Desde hace dos años colaboraban en la realización de un ciclo auspiciado por el CDMC y gracias a ellos son ya muchas las obras que se han dado a conocer en Madrid y varios los compositores que han tenido la oportunidad de estrenar. En este primer concierto de Residencias hubo lugar para todo aquello que ha definido al grupo. Por supuesto, la música nueva con el estreno de Fragmentos de Gregorio Jiménez para dos tríos y percusión, fomentando la impresión entre lo real y lo irreal, tratando de encontrar el eco de la electrónica en los instrumentos y concediendo protagonismo al gesto como elemento creativo. El propio Jiménez controló el aspecto técnico y desde los sensores puso el remate. Tuvo a su favor muchas cosas, ante todo el aplauso general y la dedicación de unos intérpretes de tanta seriedad como el violonchelista José Miguel Gómez. Nada más sutil que verle describir el paisaje profundo, llano y exquisito de Petals de Saariaho, con el que se abrió el concierto. Porque no hay duda de que en la calidad está el sentido final de Residencias. El percusionista Juanjo Guillém, el pianista Juan Carlos Garbayo, con Jiménez cuidando la electrónica, conmovieron al público de la mano de la histórica Kontakte de Stockhausen. Verla, oírla, podría haber quedado en un simple paseo por el museo de una historia con medio siglo. Pero la cuestión era estar ahí, contemplando el escenario coloreado y a los intérpretes volcados ante un catálogo instrumental apabullante. La mejor forma de sufrir la catarsis de algo turbador, racial y contundente. Hacerlo posible ha sido el primer gran triunfo de Residencias. Un drama sobre inmigración ilegal triunfa en el festival de Sundance Frozen River de Courtney Hunt, logró el premio a la mejor película dramática AFP SUNDANCE (EE. UU. Un drama sobre la inmigración ilegal en Estados Unidos y un documental sobre los efectos duraderos del huracán Katrina ganaron los premios mayores del Festival de Cine de Sundance, mientras que la mexicana Párpados azules consiguió un premio especial del jurado. El jurado del festival designó mejor filme dramático a Frozen River de Courtney Hunt, que trata de una esforzada madre soltera y una inteligente india de la etnia mohawk que se unen para filtrar inmigrantes hacia Estados Unidos. Hunt tardó cuatro años en rodar la película, su ópera prima, y en ella actúan Melissa Leo, Misty Upham, Charlie McDermott, Michael O Keefe y Mark Boone Jr. El premio al mejor documental fue para Trouble the Water de Tia Lessin y Carl Deal. Es una historia de supervivencia y esperanza dijo Lessin al recibir el premio. Se trata de un relato autobiográfico sobre los efectos de Katrina entre la gente de la capital de Luisiana, un huracán que hizo que muchos ciudadanos se transformaran en refugiados dentro de su propio país. El cine iberoamericano tuvo también protagonismo en esta edición de Sundance. Párpados azules ópera prima del mexicano Ernesto Contreras, obtuvo un premio especial del jurado. La película sigue la historia de Marina, que gana un viaje a la playa para dos personas, y su desesperada búsqueda de alguien que la acompañe. Otros filmes reconocidos por el jurado fueron Man on Wire de James Marsh, y King of Ping Pong del sueco Jens Johsson. Más información sobre el certamen: http: www. sundance. org festival