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ABC LUNES 28 s 1 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 55 Joaquín Albaicín Escritor EXORCISTAS DE CINE Y DE A PIE EVISIONANDO El bosque de Shyamalam y Sleepy Hollow de Tim Burton, he vuelto a meditar sobre el mucho juego que Nueva Inglaterra ha dado de cara a la cristalización del marco estético asumido como propio de la novela gótica y del cine de terror por el inconsciente colectivo occidental. En efecto, si atravesar a pie en plena noche un pueblo abandonado de la montaña soriana no nos pone los pelos de punta es por la competencia que ha hecho al Puerto de Piqueras ese paisaje de caserones de madera, cementerios indios y cuevas y troncos de árbol huecos que sirven de morada a una bruja céltico- calvinista sin edad, ese microclima en que se crió Lovecraft y que ha engendrado todo el atrezzo imprescindible del terror moderno en esas películas que despliegan ante nuestros ojos un mundo de grimorios, latín con acento americano, vidrieras elaboradas en Boston, muslos torneados por tenso liguero acariciados bajo el temblor del anuncio luminoso de un motel, tiendas neoyorquinas de vudú, estaciones de servicio solitarias, crucifijos que vuelan buscando la yugular del sacerdote y plagado de escaleras con moqueta. No sé si habrá que atribuir al fanatismo sectario de los primeros emigrantes europeos a Norteamérica la razón de que una nación sin raíces tardara tan poco en elaborar y sedimentar tan abundante núcleo de tradiciones de brujería, historias rurales de fantasmas y leyendas urbanas, en virtud de las cuales son varios los condados de Pennsylvania en cuyas librerías no falta la pertinente guía de casas encantadas de los contornos. En mi segunda o tercera visita a Boston- -después de que, sólo en el nevado campus del Muhlenberg College de Allentown, me fueran referidas por testigos presenciales múltiples historias de fantasmas- -ya llamó mi atención que ante uno de los principales edificios públicos se alzara la estatua de la primera mujer condenada allí a muerte por goecia. Sin eso, sin el fantasma del indio ahorcado, sin el edificio Dako- R David Berkowitz, famoso asesino en serie, pidió ser visitado en su celda por Martin, a quien reveló los pormenores del culto satánico en que había sido iniciado años atrás. El propio Martin- -inspirador a William Peter Blatty de su novela El exorcista -murió asesinado en más que extrañas circunstancias... ta, sin el conjuro lanzado contra Jane Mansfield la víspera de su mortal accidente, no se entiende la iglesia católica americana. Me gusta, sí, la iglesia americana. Cree en la existencia y el peligro de las fuerzas del mal. La mitad de sus curas puede- -a la luz de los recientes escándalos y procesos- -servir al demonio, pero la otra mitad le presenta batalla en bloque con una convicción aquí sólo mostrada por llaneros solitarios como el padre Fortea o el padre Ricardo Ruiz. Unos años antes de su muerte, mantuve breve intercambio epistolar sobre estas cuestiones con Rama P. Coomaraswamy, nacido en el seno de la tradición hindú, pero convertido en su juventud al catolicismo y, luego, ordenado sacerdote. Fue médico de Teresa de Calcuta y polemista furibundo con las autoridades vaticanas. A contactar con él- -por entonces, sedevacantista convencido- -me condujo mi admiración desde antiguo por la obra de su progenitor, Ananda K. Coomaraswamy, que fuera conservador de la sección de arte oriental del Museo de Bellas Artes de Boston y corresponsal de René Guénon. A Rama le había ungido con los óleos de sacerdote Malachi Martin, en su día pieza clave de los servicios secretos vaticanos y estrecho colaborador de Pablo VI y Juan XXIII, y cuyos primeros contactos con el mundo del exorcismo habían tenido lugar durante unas excavaciones arqueológicas en Oriente Medio. David Berkowitz, famoso asesino en serie, pidió ser visitado en su celda por Martin, a quien reveló los pormenores del culto satánico en que había sido iniciado años atrás. El propio Martin- -inspirador a William Peter Blatty de su novela El exorcista- -murió asesinado en más que extrañas circunstancias, como pocos años antes uno de sus colaboradores, el padre Alfred Kunz, que atribuía la plaga de casos de pederastia en la iglesia a la infiltración de una poderosa agrupación satánica en la curia y fue brutalmente degollado en su parroquia mientras investigaba la supuesta trama. No creo que pueda discutírse- me la razón de ser y estar de los exorcistas de cine y de a pie. Los primeros, los exige el guión. En cuanto a los segundos... Existen estudios serios que relacionan la hipoglucemia (bajos niveles de azúcar en la sangre debido a la mala alimentación) con la conducta delictiva. El hipoglucémico se torna irritable, violento, aventador de reacciones irracionales... Cuando en 1981 se analizó la comida de cien delincuentes antes de ser detenidos, pudo constatarse que todos ellos comían junk food y eran hipoglucémicos, así como que, tras un cambio en su dieta, el noventa por ciento se convirtió en gente apacible. Si, como se me enseñó en un sueño, son las cosas que uno ama las que configuran su alma, no es aventurado concluir que la sociedad occidental moderna está hipoglucémica perdida por ingestión continuada y sin control de filosofía satánica y demás pensamiento basura, servido sin medida en los menús televisivos y periodísticos. Los programas de cocina quizá sean los únicos que aún se pueda ver con ciertas garantías. De ahí que sin duda sea la que inspira la lucha de sus escuadrillas de exorcistas- -y no la basada en los misiles- -la única doctrina de seguridad que los Estados Unidos estén realmente preparados para ofrecer al resto del orbe. incuestionable es que en el mundo católico americano se dan un marco estético y un talante humano muy distintos del- -diríamos que más prosaico- -de la iglesia europea, por no hablar de la ortodoxa, casi inexistente aquí: en los Estados Unidos escribió y editó el monje Seraphim Rose su obra sobre el juicio del alma por los demonios y el carácter sospechosamente amable de la inmensa mayoría de las experiencias cercanas a la muerte recopiladas por los investigadores de la New Age. En ese libro, que tan intensa polémica desatara en su momento entre sacerdotes ortodoxos americanos, se basó Charles Upton para sus escritos sobre las raíces demoníacas del fenómeno OVNI. Pero hablábamos de cine. La hija de Drácula la vi de pequeño en la tele y me dejó impresionado. A lo mejor no debía haber sido así, puesto que la vi en la tele de Franco, pero eso es algo que ya no puedo modificar. No había vuelto a verla hasta ahora, tras comprarla en DVD. ¡Impagable, la escena de la cremación de Drácula en el bosque, con la Condesa Zaleska echando sal en su pira funeraria e invocando a Adonai y Azrael! Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que imagina su querida ciencia dice... En su casa, claro, no se ve un espejo, sin que nadie nos aclare cómo se acicala esta bella y seductora dama de la noche. Tanto en esta película como en las dos de Tod Browning se aprecia que, si visitas a los Drácula en su castillo, parece que estén tiesos. En cambio, cuando se trasladan a Londres, a la abadía de Carfax o a un apartamento en Chelsea, se hace evidente que manejan posibles para montar una casa de arriba abajo con art decó al último grito. Lo mite verificar cómo el marco estético europeo en su día canonizado por Stoker y Shelley ha sido a estas alturas completamente desplazado por ese otro definido en base a iconos americanos. No queda en el terror fílmico de hoy nada de la atmósfera autro- húngara que rodeaba a la Condesa Zaleska. Por estas cosas del vampirismo, a su madre no la conocimos hasta 1985, ya establecida en la ciudad de Los Ángeles. Vanessa, que así se llama en la película de Christopher Coppola La viuda de Drácula, parece- -con su traje de chaqueta- -más bien una estanquera que una vampira. Hace tiempo que no ve a su marido, y sólo cuando un nieto de Van Helsing le confirma que hace quinientos años que su abuelo le clavó una estaca en el corazón asume su viudedad. Todo transcurre en el Museo de Cera, lo cual me recuerda que hace tiempo que tengo pendiente una visita en el de Madrid a Gonzalo Presa. Ya les contaré. Elcasoesquelarevisiónper- Santiago Tena Escritor TODA MI VIDA ENGO también que decir que hace un rato estuve pensando en el amor que mutuamente se dan quienes no saben que lo están dando. Quizá ese amor es fe, quizá el amor nos habla en todo, quizá la televisión que nos absorbe lo hace porque nos está hablando de nosotros mismos, y quizá toda la vida me está diciendo lo que soy. Yo soy el que soy. Las palabras que escribo no puedo decir que T sean o no mías, pues a fin de cuentas ya nada lo considero mío. Cuando se me presenta un pensamiento o una frase en la cabeza, no creo que sea mío, si una frase contundente y esperanzadora me dice algo en mi pensamiento, callo, porque no soy yo el que hablo. Yo soy lo que he de ser, y a menudo no sé si hago el bien o el mal, pero sí que la vida me lleva por el camino que ella quiere, y que en confiar en la vida a ciegas está todo. Mi amiga Juncal fue la primera que me habló de la entropía. Creo que nunca he entendido bien el concepto, pero hay algo de orden y armonía ocultos en el aparente desorden del universo, de fuerza positiva disfrazada a primera vista de fuerza negativa. Yo lo único que sé es que he de seguir escribiendo, y ni aun eso lo sé: soy el que soy a pesar de todo, aun a pesar de lo que escribo o no escribo, y siempre voy a ser, contra todo y contra todos, contra viento y marea, contra la realidad y contra el poder de la fe: yo siempre soy el que soy. imagen de uno mismo: yo he hecho mi realidad a base de fe y de lágrimas, y la sigo haciendo, y hay palabras que no han de escribirse, y no sé lo que hago ni por qué lo hago, pero sí que soy lo que soy, a pesar de todo y de todos. Dicenquelarealidadesuna