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ABC LUNES 28 s 1 s 2008 MADRID 49 Historias madrileñas DIMES Y DIRETES Antonio Sáenz de Miera Presidente de Amigos del Guadarrama ESTILO DE VIDA on muy pocos los españoles que piensan que el medio ambiente sea uno de los problemas principales del país. Según el último Barómetro del CIS no llegan al 1,5 %lo s que sitúan ese problema en un lugar preferente. Puede parecer lógico que el paro o el terrorismo sean consideradas como cuestiones prioritarias, pero cuesta trabajo entender, tal como están las cosas en nuestras costas y, por aquí, en nuestra Sierra, esa aparente despreocupación por el deterioro medioambiental del país. Aunque la verdad es que en esto de las encuestas todo es muy relativo. Resulta que según el mismo Barómetro casi un 80 prestan mucho o bastante interés a las noticias medioambientales, y eso es ya más esperanzador. Pero lo que nos puede hacer pensar que la situación está cambiando a mejor, y quizás el efecto Al Gore algo tenga que ver en ello, es que casi un 90 declaren estar dispuestos a modificar sus hábitos de consumo y su estilo de vida para hacer frente al proceso de calentamiento global a causa del cambio climático. Habrá quien pueda pensar que son sólo buenas intenciones, pero todo cambio requiere un comienzo. Las encuestas se hacen cada vez mejor, con más criterio y profesionalidad. Siempre dicen cosas de lo que somos y de lo que queremos; son un fiel reflejo de nuestras propias contradicciones. No hay que tomar al pie de la letra los resultados ni todo lo contrario. Siempre hay una distancia entre la realidad y el deseo. Es un dato importante ese 90 que manifiesta un alto nivel de concienciación y sensibilización ante este problema medioambiental. Pero parece lógico, conociendo la vida que todos llevamos, que nos entren dudas sobre las posibilidades de que esa buena disposición social se conviertan en hechos ciertos y verificables. Cambiar a bombillas de bajo consumo, algo que no está mal y que, según los resultados del Barómetro, hace ya casi el 50 de la población, es más sencillo que cambiar de estilo de vida. Eso lo sabemos todos. No debemos subestimar los resultados de esta encuesta. Con la intención ya hemos dado un paso importante. Pero, en cualquier caso, no dudemos de nosotros mismos que ya somos bastante mayorcitos. S Jesús Jiménez, con sus muñecos de goma pegados al casco y al maletero de la moto. Ha coleccionado más de 1.600 Soy el vaquero del Rastro Tiene pinta de friki pero nada es lo que parece. Jesús Jiménez sabe que todos se fijan en él por su ropa y sus cachibaches. Me gusta provocar una sonrisa y que la gente sea feliz dice este cowboy que vive de comprar, vender y cambiar cuentos en el Rastro POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO DE SAN BERNARDO MADRID. Es imposible no fijarse en él. Da lo mismo que vaya andando o a lomos de alguna de sus motos, la Vespa o la Honda. Cuando este cowboy se mueve por la ciudad nunca pasa desapercibido. Yo soy el vaquero del Rastro nos dice orgulloso mientras descabalga lentamente de su caballo mecánico y muestra esas botas con unas espuelas que brillan como el sol, ese cincho y esa estrella de marshall medio escondida en la solapa. Todo, al más puro estilo far West Es Jesús Jiménez Martínez, 49 años recién cumplidos, manchego de nacimiento y madrileño de adopción, que vive de su profesión de mensajero y, lo más importante para él, de la compra, venta o cambio de tebeos, novelas y álbumes en el Rastro, donde tiene su residencia y su puesto fijo todos los domingos y festivos. Sabe perfectamente que su indumentaria llama la atención. No le importa. Le gusta que sea así. Que le conozcan no sólo en el Rastro, sino en medio Madrid. Su lema es simple: Me gusta que me miren y provocar una sonrisa. Es agradable ver feliz a la gente Quedamos con él en plena calle. Con mucha tranquilidad, apaga el motor de la moto y se quita el casco repleto de muñecos de goma que ha pegado con un material especial. Los colecciona. Asegura tener más de 1.600. Sin mediar palabra, deja el casco a un lado y saca del pequeño maletero de su vehículo un sombrero tejano negro. Se lo pone. Me tenéis a vuestra disposición asegura. Cuando dice que vive del cuento y de las novelas es tan cierto como que hay día y noche. Es un apasionado de cambiar, comprar y vender tebeos y novelas. Y lo hace en la plaza del Campillo Nuevo. Para eso es el vaquero del Rastro Jesús no finge. Lo suyo no es una pose. Es así. Viste y piensa como un auténtico cowboy de esos de las películas que acuden al rescate de la gente. En parte, es su filosofía de vida. Su infancia fue grata pero dura. En Valdepeñas, me llamaban el tonto de los cuentos porque nevando, lloviendo o con un sol de justicia me recorría todo el pueblo para cambiar cuentos y tebeos. Yo era pobre y no podía comprármelos. Como mi padre tenía una huerta, por la tarde, cuando acababa el colegio, le cogía un melón o unos pimientos y los cambiaba por los cuentos, sobre todo los de pistoleros y de historias del Oeste En el año 1975 Jesús se viene a Madrid. Recaló en el Rastro. Sabía- -nos dice- -que ahí iba a estar muy a gusto. Sólo tenía que hacerme con un sitio para mi pequeño negocio y que no me lo quitaran. Con años, logré un permiso municipal. Hay que pagar pero es un puesto de trabajo Conmigo, en el Rastro, están varios chavalillos. Me ayudan. Si yo gano, ellos ganan. Eso es lo que tenían que hacer todos los empresarios y los ricos. Casi no pasa. Si te portas bien con la gente, la gente no te falla. Lo he comprobado personalmente dice. Hablamos de muchas cosas pero descubrimos que hay una que le trae por la calle de la amargura. Es el terrorismo. Jesús ha estado en muchas manifestaciones de la ATV (Asociación de Víctimas del Terrorismo) No se explica que los políticos se anden con palabrerías en algo que preocupa tanto a los españoles. Aquí, en Madrid, tuvimos el 11- M con una respuesta ciudadana de las de quitarse el sombrero. ¡Ojalá los políticos tuvieran esa generosidad a la hora de ponerse de acuerdo entre ellos! ¿No le han tentado para hacer cine o televisión? preguntamos a Jesús. En serio, no responde medio muerto de la risa. Al tiempo. Terrorismo Por melones y pimientos Si te portas bien con la gente y eres legal, la gente no te falla. Lo he comprobado personalmente El terrorismo le preocupa mucho. Los políticos tenían que ser más generosos y luchar juntos