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34 INTERNACIONAL LUNES 28 s 1 s 2008 ABC EL EX DICTADOR ES UN ASESINO Entre 500.000 y un millón de muertos costó la represión de Suharto en 1966. La invasión de Timor Oriental se saldó con otros 200.000 torial una mera connotación de actividad transitoria. Suharto fue un asesino. ¿O deberíamos decir un ex asesino? ya que él no mató directamente- -fue sólo el autor intelectual- -y en todo caso hacía años que ya no lo practicaba. Las diferencia- -para algunos- -es que mientras al asesinato le dan una impronta moral o ética- -es decir, que imprime carácter- -a la dictadura la contemplan como una ocupación pasajera. Así, el que ha asesinado será asesino toda su vida, pero el dictador sólo lo es mientras está dictando Hasta ayer, Suharto encabezada varias listas de mandatarios más corruptos del mundo, como la de Transparency International (www. transparency. org) En mayo de 1999 sus abogados demandaron a Time por libelo. El semanario norteamericano se había atrevido a publicar que el ex presidente, ex dictador, ex asesino se había enriquecido ilícitamente durante su mandato. Time decía haber localizado 15.000 millones de dólares a su nombre en bancos de Suiza y Austria. En septiembre de 2007 el Tribunal Supremo de Indonesia condenó a la revista a pagar al ex 106 millones de dólares. Otras sentencias, sin embargo, no han sido tan favorables a su familia. Su hijo Tommy el menor de seis; el que guardaba en su casa todo un arsenal, bombas incluidas, fue condenado por corrupción. Poco después, el juez que firmó la sentencia murió asesinado y Tommy fué condenado por ese crimen. Quien a su padre parece... ¿O será su ex padre? Fernando Pastrano n 1965 Indonesia brujuleaba entre el tercermundismo de los no alineados y la represión a diestro y siniestro de Sukarno, el primer presidente tras la independencia. En EE. UU. Robert S. McNamara, secretario de Defensa de Johnson, vio en el general Suharto- -del que acabó siendo íntimo amigo- -un aliado perfecto contra la marea roja que venía del norte, y no cejó hasta verlo aupado en el poder en 1966. Lo primero que hizo el nuevo presidente fue ilegalizar el Partido Comunista y lanzar una represión que se cobró la vida de entre 300.000 y un millón de personas. El 7 de diciembre de 1975, una semana después de que las tropas portuguesas abandonaran su colonia de Timor Oriental, Suharto dio la orden de invadir esa pequeña isla del Mar de la Sonda. En sólo un año de ocupación se contabilizaron 60.000 muertos. En 1979 la cifra ascendía a 200.000, casi la tercera parte de la población. Los historiadores lo han comparado con el holocausto nazi o las matanzas de Pol Pot. Suharto acaba de morir en la cama después de 32 años de dictadura y 20 de dorado retiro en su lujosa mansión de la calle Cendana, en Yakarta. Las agencias de prensa y los noticiarios dicen que ha muerto un ex dictador Siempre pasa. Suharto, acorralado por las protestas internas y abandonado por las potencias occidentales- -ya no les servía- dimitió en 1998. Su influencia en las cuestiones políticas de su país ha sido notable hasta hoy. El 64 por ciento de los indonesios manifestaban hace dos años que dirigió bien el país al que sacó en gran medida de la pobreza, y ayer mismo el ex presidente Wahid dijo que El país ha perdido a un gran hijo Sin embargo parece que dejó de ser dictador en el mismo momento que abandonó el cargo. La dictadura sería así una profesión, y dictador sólo lo sería el que la está ejerciendo. Como un médico o un sexador de pollos. Los que así piensan, dan al hecho dicta- E El presidente de Indonesia presenta sus respetos ante el cadáver de Suharto, ayer en Yakarta EPA Muere sin ser juzgado Suharto, el tirano de Indonesia El militar, nacido hace 86 años en una familia campesina, dirigió el archipiélago con mano de hierro durante 32 años PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Otro tirano ha muerto sin responder ante la Justicia. En esta ocasión, ha sido el ex dictador de Indonesia, Suharto, quien ya se libró en mayo de 2006 de sentarse en el banquillo de los acusados por su deteriorada salud. A los 86 años, falleció ayer en un hospital de Yakarta el hombre que dirigió este archipiélago de 17.500 islas con puño de hierro durante tres décadas, desde que en 1966 aprovechó un oscuro levantamiento militar para apartar del poder al padre de la patria el presidente Sukarno, hasta que en 1998 cayó por una revuelta popular protagonizada por la misma clase media urbana que había contribuido a formar. Y es que en esos 32 años Indonesia alcanzó un notable progreso y, gracias al petróleo y al apoyo de Estados Unidos, se convirtió en una de las más prósperas naciones en vías de desarrollo. Pero, al mismo tiempo, Suharto impuso un régimen de terror. De hecho, se calcula que entre 1966 y 1970, el Ejército exterminó a entre 500.000 y un millón de comunistas, sindicalistas y opositores. Una cifra que revela la crueldad de este dictador, pero que se vio incrementada con la ocupación en 1969 de Papua Occidental y la violenta invasión en 1975 de Timor Oriental. Además, Suharto combatió desde 1976 a la guerrilla musulmana que lucha por la independencia de Aceh, al norte de la isla de Sumatra. Pero sus desmanes no se quedaron ahí, ya que el tirano, nacido el 8 de junio de 1921 en una humilde familia de campesinos de Java, amasó una astronómica fortuna al instaurar un sistema de latrocinio del que se lucraron sus familiares. Desde entonces, Indonesia ha venido ocupando los primeros puestos de los Estados más corruptos, hasta el punto de que el Banco Mundial estima que entre el 20 y el 30 por ciento del presupuesto nacional acabó en poder de los Suharto. La revista Time publicó un reportaje en el que aseguraba que el dictador y su familia habían expoliado una fortuna cifrada en 49.697 millones de euros, de los que en 1999 aún conservaban 10.211 millones tras haber perdido el resto por la crisis financiera que sacudió a Asia en 1997. Dicha crisis fue, precisamente, la que movilizó a la clase media urbana y a los estudiantes a levantarse contra Suharto, quien dimitió el 21 de mayo de 1998 en medio de graves disturbios en Yakarta. Apartado del poder, hubo varios intentos por llevarlo a los tribunales, por lo que dos años después fue acusado de haberse apropiado durante su mandato de 408 millones de euros pertenecientes a varias fundaciones benéficas. El Gobierno retiró los cargos por sus problemas de salud y, en su última batalla, Suharto ganó una querella por difamación contra Time que debía indemnizarle con 72 millones de euros pero ha recurrido la sentencia. Su muerte ha dividido al país y, mientras líderes asiáticos recuerdan su figura y el Gobierno prepara un funeral de Estado en su panteón familiar de la ciudad de Solo, muchos indonesios no perdonarán jamás el terror impuesto por él. Crueldad ABC. es Vídeo titulado Suharto muere a los 86 años en abc. es internacional