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ABC LUNES 28- -1- -2008 Merkel vence por la mínima en Hesse y logra mantener el poder en Baja Sajonia 29 RADIOGRAFÍA DEL VOTO DEMÓCRATA EN CAROLINA DEL SUR CAROLINA DEL SUR Columbia Barack Obama ¿Está el país preparado para elegir un presidente negro? 77 63 48 22 23 Alberto Sotillo 55 Hillary Clinton 27 LAS BOLSAS, EL Composición por sexo Mujeres 61 Hombres 39 %61 Votos Votos 21 EURO Y EL DÓLAR i el dólar hubiese cotizado a 1,45 euros durante varios meses consecutivos con el petróleo a sus actuales precios y ominosos horizontes de inestabilidad, el euro ya hace tiempo que habría desaparecido de nuestras vidas. A nadie le habría consolado el argumento de que su baja cotización facilitaría las exportaciones. Ya estaríamos entonando el gorigori de la unión monetaria, y flagelándonos por la interminable caída del imperio romano a la que los decadentes europeos estaríamos predestinados por los siglos de los siglos. En realidad, es el euro el que cotiza a 1,45 decadentes dólares, y la economía norteamericana la que amenaza con frenarensecoladelrestodelmundo. Pero allíno tienentanarraigadoelcomplejodeculpacomoaquí. Nos quejamos de una crisis que nosabemossiacabarállegando. Pero en la de los primeros años noventa, los tipos de interés estaban en el 15 la inflación en el 6 y el paro, desbocado. Nos mesamos los cabellos porque el BCE no quiere recortar los tipos por debajo del 4 pero yo nunca olvidaré cómo en aquellos felices años de juventud los tipos de interés de la hipoteca de mi piso pasaron del 8 al 18 por ciento ¡Quién me mandaría a mí sentar cabeza y aspirar a comprar un piso! desesperaba. Las turbulencias monetarias de aquellos años le costó a Europa varios años de estancamiento, pero ahí nació la conciencia de la fragilidad de las divisas nacionales y la determinación de crear una unión monetaria que impidiera que aquel humillante manteo se repitiese en el futuro. El euro hoy cotiza muypor encima del dólar, lo que tiene sus inconvenientes. Pero, enbuena parte, debe su valor a la ultraortodoxia con la que se preserva el equilibrio presupuestario y se admoniza contra la alegría en el gasto yla inflación. Son ventajas intangibles, no siempre fácilesde explicar. Nunca se podría escribir un himno a Europa que cantase los valores de la estabilidad económica y monetaria y cuyo estribillo subrayase la lucha sin cuartel contra el déficit y otros vicios. Pero son esos valores los que nos definen. Los que hacen que Europa sea un buen negocio; y el euro, un refugio para tiempos de crisis. 39 30 Total 23 Obama Clinton S ¿Está el país preparado para elegir una mujer presidente? 75 50 33 23 67 ABC Fuente: The New York Times Mujeres Hombres Mujeres Hombres Composición por raza Negros 55 Blancos 43 Votos 78 Votos 24 %O tros 2 36 %19 Negros Blancos Total Sí Obama No 8 Clinton Negros Blancos Datos en La Prensa también vota Con más impacto en las primarias que en las generales, los diarios de EE. UU. cumplen la tradición de dar sus apoyos políticos. Lo ha hecho el New York Times y se espera a otros como Los Angeles Times POR P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. ¿Obama, Hillary o Edwards? ¿McCain, Romney o Huckabee? Los periódicos de EE. UU. -con pocas pero destacadas excepciones como el USA Today o el Wall Street Journal -vuelven durante este ciclo electoral a practicar su tradición de utilizar editoriales para hacer llegar a sus lectores detalladas recomendaciones de voto. A veces con argumentos que abarcan tanto el bando demócrata como el republicano. A veces con diatribas sobre quién no se merece ganar. Aunque existe un gran debate sobre la efectividad de estos respaldos editoriales, el consenso de especialistas en opinión pública y mecánica electoral coincide en que su impacto tiende a ser mayor durante las primarias y en pequeños pero decisivos Estados situados al comienzo del proceso de selección. De ahí la importancia que las campañas suelen otorgar a lograr el respaldo de, por ejemplo, el Des Moines Register en Iowa o del Union Leader en New Hampshire. XVIII, ya no lo son sobre todo porque el puñado de gente que lee las páginas editoriales, no precisamente la parte más leída de un periódico, ya sabe perfectamente a quién va a votar. Gail Collins, hasta el año pasado la primera mujer encargada de la página editorial del New York Times comparte el limitado efecto de estos respaldos: No creo que nadieen un trabajo como el que yo tenía se engañe a sí mismo pensando que mucha gente cambia su opinión sobre a quién votar para presidente después de leer un editorial Juicio compartido por Richard Doak, ex responsable editorial del Des Moines Register para el que estos tradicionales ejercicios periodísticos no tienen por objetivo tanto la persuasión como estimular una discusión y ser un vehículo de expresión de los valores de cada periódico La tabulación realizada durante las presidenciales del 2004 por la revista Editor Publisher refuerza estas opiniones, ya que el candidato que reunió mayor número de respaldos editoriales no fue el que finalmente ganó. El senador John Kerry fue respaldado por 208 diarios (con una circulación conjunta de 20,7 millones de ejemplares) frente a las 189 cabeceras (con 14,4 millones de ejemplares) a favor de la reelección del presidente Bush. Para Kathleen Hall Jamieson, del Centro Annenberg de la Universidad de Pensilvania, el efecto directo de este tipo de editoriales no parece ser suficiente significativo como para ser detectado sobre todo cuanto más grande es la competencia electoral. Lo cual no significa que no exista alguna repercusión, ya que, según ha explicado Jamieson en la revista American Journalism Review el efecto de los apoyos de periódicos es creado en su mayor parte a través de publicidad posterior pagada por el candidato de turno Para Larry Sabato, distinguido profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Virginia, los respaldos editoriales son dinosaurios que, aunque pudieran ser útiles en el siglo Poco significativo Números engañosos El Centro Pew, especializado en estudios de medios de comunicación, en sus análisis sobre la influencia de periódicos sobre votantes ha llegado incluso a la conclusión de que las páginas editoriales disuaden al igual que persuaden Un ejemplo claro sería el pronunciamiento la semana pasada del New York Times cuya página editorial no es precisamente conservadora, a favor del senador republicano John McCain. Tras el pronunciamiento del New York Times que también respaldaba como opción de los demócratas a Hillary Clinton y denostaba al ex alcalde Giuliani, McCain ha tenido casi que disculparse y explicar que este problemático apoyo no significa necesariamente que yo comparta los puntos de vista de ese periódico Con todo, hay diarios que se han mantenido al margen de estas prácticas pero que en estas elecciones han decidido implicarse. Éste es el caso del Los Angeles Times que ha anunciado su intención de empezar a respaldar candidatos, algo que el gran diario de California ha evitado hacer desde Richard Nixon en 1972. Disuaden y persuaden