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ABC DOMINGO 27- -1- -2008 Las páginas wiki se apropian de las bondades de las redes sociales en internet 99 Los niños parecen presentar un mayor índice específico de absorción de energía Son radiaciones con longitudes de onda comprendidas entre los 3 Hz y los 300 MHz Venter reabre el debate sobre biología sintética y su propiedad intelectual Sus éxitos en la síntesis del genoma podrían impulsar un monopolio sin fronteras JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El monstruo de Frankenstein, o Blade Runner o las incontables historias sobre muertos vivientes muestran el ansia del ser humano por crear vida a partir de materia inerte. Ahora bien, como apuntan estos ejemplos, los resultados no siempre son los esperados y terminan creando aberraciones contra la Madre Naturaleza. En medio de este debate, que dura ya años, el científico J. Craig Venter ha soltado una bomba que no dejará indiferente a nadie creando el primer genoma sintético de una bacteria, etapa considerada crucial para obtener un organismo vivo completamente artificial. Una vez abierta la puerta al mundo de la biología sintética, como si de una fábrica de vida se tratase, este sector utiliza retazos de ADN sintético, creados artificialmente en el laboratorio, como si de bloques de Lego se tratasen con el objetivo de crear formas de vida. Estas prácticas han hecho sonar las sirenas éticas sobre el control de la creación de vida humana o el desarrollo de aniquiladoras armas biológicas. Pero dejando a un lado estas amenazas, cuyo impacto en la sociedad llevaría décadas, muchos creen que el problema más inmediato reside en los derechos de autor del descubrimiento. Algunas organizaciones han manifestado que el Instituto Venter, una entidad sin ánimo de lucro, ha realizado un número tan elevado de patentes sobre su genoma sintético que, de llegar a aprobarse, podrían crear un monopolio sobre todas la formas de vida sintética. El vacío legal que existe al respecto ha puesto contra la espada y la pared a la Oficina de Patentes de EE. UU. Esta agencia, que concedió su primera patente sobre un organismo vivo a Louis Pasteur en 1873, ha rechazado sistemáticamente buena parte de estas peticiones al considerar que los productos de la naturaleza no son patentables. Sin embargo, en 1980, el caso de Diamond con- cuencia absorbida por el organismo) que los adultos. Los niños empiezan a usar el teléfono móvil a edades cada vez más tempranas, por lo que su tiempo de exposición será mucho más elevado que el de quienes son adultos en la actualidad. El informe del NRC pone especial énfasis en las antenas emisoras y en los receptores. Se han realizado múltiples estudios sobre los efectos derivados del uso del móvil sobre el cerebro, pero se recomienda analizar también sus efectos sobre otras partes del cuerpo. Las radiofrecuencias, también denominadas espectro de radiofrecuencia o RF, son el segmento menos energético del espectro de las ondas electromagnéticas, es decir, las radiaciones con longitudes de onda comprendidas entre 3 Hz (herzios) y 300 MHz (megaherzios) Estas radiaciones existen en la naturaleza, se desplazan a la velocidad de la luz, no necesitan un medio material para su transmisión y recorren el Universo desde su origen, pero durante las últimas décadas su uso se ha generalizado en multitud de instrumentos. Para generarlas, basta con aplicar corriente alterna a un emisor. Se emplean desde su descubrimiento para la comunicación y la transmisión de datos. En los últimos años, la rápida penetración de la telefonía móvil ha generalizado entre la población la necesidad de conocer con detalle los posibles efectos de las radiofrecuencias sobre la salud. Entre la multitud de informes realizados, destaca el elaborado en 2007 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuya casi única conclusión fue que elevan la temperatura corporal de las personas expuestas. Demasiado poco. Y la Administración de los Estados Unidos ha decidido entrar a fondo en su análisis. Uso generalizado Más allá de la ética El investigador Craig Venter, durante su visita a Madrid en octubre de 2005 tra Chakrabarty, cambió el panorama sobre los derechos de autor sobre organismos genéticamente modificados. A día de hoy, para poder registrar cualquier tipo de biología sintética con esta oficina es esencial fundamentar dos puntos. El primero es probar que el organismo en cuestión no puede desarrollarse de forma natural. El segundo debe demostrar que la secuencia genética no trabajará en contra de la naturaleza humana sino que actuará a favor del interés tecnológico del ser humano. El grupo canadiense ETC, encargado de velar por el buen funcionamiento de este campo, afirmó tras el anuncio de Venter que mientras la biología sintética está dando pasos agigantados en los laboratorios y en el mercado, no ha habido una discusión efectiva sobre cómo gobernar estos avances de forma segura Esto ha fomentado que muchos laboratorios estén creando bloques de vida artificial para su propio beneficio El Instituto Venter se ha posicionado en el ojo del huracán tras apostar por un monopolio sin fronteras asegura la ETC. La política de estos laboratorios dista de la de otros pioneros de la vida sintética como el Instituto Tecnológico de Massachusetts, que ha impulsado esta nueva ciencia como IGNACIO GIL una tecnología abierta ofrece su código genético de forma gratuita on line Para el doctor J. Craig Venter, estas acusaciones no tienen sentido y ha defendido sus peticiones de patentes alegando que la propiedad intelectual es la savia de cualquier industria, al tiempo que prometió que su grupo de investigación está deseoso de ofrecer licencias sobre estas nuevas tecnologías. Venter reconoció que su nuevo logro cimenta el camino para nuevos y excitantes pasos en el futuro Texto completo del informe: http: www. nap. edu catalog. php? re cord id 12036 Web del Instituto J. Craig Venter: http: www. jcvi. org