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94 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 27 s 1 s 2008 ABC Una contemplativa en acción De este modo califica Bárbara Mujica a Santa Teresa de Jesús en su obra Sister Teresa (Hermana Teresa) Publicada recientemente en Estados Unidos, sus páginas pretenden abordar las complejidades del carácter y el alma de la Doctora de la Iglesia TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO MADRID. Casi cinco siglos las separan. No importa. El tiempo del espíritu no se ajusta al ritmo del calendario. Bárbara Mujica ha querido ligar para siempre su nombre al de Santa Teresa de Jesús. Nacida en Los Ángeles, profesora de Literatura española en la Universidad de Georgetown (Washington) descubrió sin esperarlo- era completamente atea informa- -su propia espiritualidad gracias a otra mujer: Teresa de Ahumada, nacida en Ávila en 1515. La presencia de la autora de Las Moradas en la vida de Mujica se produjo a través de un retiro ignaciano al que acudió en un momento de crisis personal. Fue determinante: Me puse a leer su obra. Hablé con expertos y con gente sin preparación académica, pero todos tenían algo en común: Teresa de Ávila les había dejado una huella imborrable. Cursos a mis estudiantes me hablaron del tremendo poder de la espiritualidad teresiana En el deseo de llegar al mayor número posible de personas nació Sister Teresa (The Overlook Press. Woodstock New York) La admiración por la fundadora de las Carmelitas Descalzas la impulsó a escribir, aunque, como ante todo se siente novelista, se decantó por una ficción que se engancha a la realidad. A fin de cuentas ya había demostrado en su novela sobre Frida Kahlo (traducida a 17 idiomas y publicada en España) que era capaz de indagar en la psicología de la célebre pintora. Al explorar las complejidades del temperamento de Santa Teresa he querido penetrar en su alma Y añade: Vargas Llosa escribió en La verdad de las mentiras que la ficción nos brinda la oportunidad de captar verdades insondables que un libro de historia lleno de hechos y fechas no alcanza No obstante, no hace- eso queda para las hagiografías de lo sobrenatural el centro de su obra, sino que da cabida en ella, por supuesto, a las verdades insondables, sin olvidar a la mujer que a su grandeza de espíritu añadía fuerza de carácter, perseverancia e inteligencia en un mundo dominado por el aliento masculino. Una atmósfera propicia para la represión, contra la que Teresa luchó sin darse nunca por vencida. Si ella creía que Dios andaba entre los pucheros, los hombres que se pensaban con derecho a avalar o no sus decisiones, opinaban que ella sacaba los pies del plato destinado a las féminas. Sin embargo, Teresa de Jesús defendía con denuedo la importancia de la espiritualidad femenina frente a los que en su día dudaban entre si la mujer poseía o no alma. Ella creía en la oración como una forma de activismo, digamos que era una contemplativa en acción A la santa no le faltaron conflictos a los que hacer frente. La reforma del Carmelo, con el fin de hacerlo más auténtico, provocó guerras internas, a pesar de que llegó a sus manos la bula del Papa Pío IV que permi, tía la construcción del convento de San José, en Ávila. Mujica aclara que en su novela hay antagonistas terribles y, claro, sexo y violencia Sin embargo, apunta algo esencial: Teresa fue llevada por su padre a un convento por las habladurías sobre su relación con un primo, ella misma lo menciona, pero si hubo relaciones sexuales o no, no podemos saberlo, así que no entro en eso. Con respecto a la posibilidad de que en el éxtasis participara el sexo, escribió a su hermano Lorenzo que nunca sintió deseos sexuales asociados con el éxtasis espiritual, aunque el tema parece asustarla Mujica insiste en que la Doctora de la Iglesia, en su opinión, fue antes que santa, una mujer cuya forma de ser la sedujo. Sus cartas revelan que era astuta, graciosa, cálida, sincera, honesta y, a veces, egoísta y aun manipuladora, a pesar de que en oca- Sentimientos humanos Retrato de Teresa de Jesús siones resultaba fácil engañarla. Cuando se enojaba era feroz, pero también era una empresaria excelente y como política, perspicaz declara. Dice convencida que no pasó su vida en éxtasis, sino que vivió la realidad. He querido demostrar que se puede ser intensamente espiritual y tener los pies en la tierra Bárbara piensa que su obra se diferencia de otras en el sentido de que las biografías y los libros de histo- ABC Sus cartas revelan que era astuta, graciosa, cálida, sincera, honesta y, a veces, egoísta y manipuladora. Era una empresaria excelente y como política, perspicaz comenta Bárbara Mujica Feminista a su manera Cuenta Bárbara Mujica que en Estados Unidos se publican actualmente varios libros sobre la gran mística española. Unos estudian su valía personal y literaria; otros, su feminismo. Ella misma, concretamente en 2006, publicó Espiritualidad y feminismo: Santa Teresa de Jesús (Ediciones del Orto. Universidad de Minnesota) La impresión que la carmelita descalza había dejado en la profesora universitaria estaba trazada con una huella tan precisa que aún hoy existe. No cesa en sus estudios y cavilaciones sobre alguien que vivió en un ambiente de terror y represión ¿Fue feminista? No, en el sentido moderno, pero todas nos hemos beneficiado de su trabajo, de su fe en el valor espiritual e intelectual de la mujer. En los 17 conventos que fundó, las monjas aprendían a leer y desempeñaban oficios que en otros estaban prohibidos, lo que no impedía que pudieran dedicarse completamente a Dios. En La Encarnación, donde profesó, no se practicaba la oración mental. Trató con hombres poderosos y defendió sus ideas ante ellos, aunque no faltaron denuncias ante la Inquisición Su avasalladora personalidad despertaba sentimientos dispares. ria aportan datos, pero no penetran en la personalidad de la santa que es lo que ella ha pretendido. Ha querido, también, hacer sentir al lector el ambiente terrible en el que Teresa se desenvolvió. Que nadie crea que ha escrito la palabra fin en su vinculación con la santa. Sister Teresa ha dado paso a Lettered women dos volúmenes, uno de próxima aparición en Estados Unidos, en los que recoge cartas de la fundadora del Carmelo y de sus seguidoras. Para ello logró becas que le permitieron investigar en el convento de las Carmelitas Descalzas de Valladolid- -aún recuerda el trato exquisito- en otro de Madrid, en la Biblioteca Nacional y en la llamada La Carmelitana en un monasterio de Washington, en el que, dice, existe la segunda colección en importancia de cartas teresianas. Sí, efectivamente, Bárbara Mujica se ha entregado a fondo a la mujer que se empeñó en abrir un gran espacio para Dios.