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74 MADRID Música a pie de calle s Y rock en Princesa DOMINGO 27 s 1 s 2008 ABC ROCK Elliot Murphy Lugar: Clamores. Crítica del concierto La fuerza tranquila LUIS MARTÍN MADRID. Se cumplen ahora treinta y cinco años desde la publicación de Aquashow el primer disco de Elliott Murphy, y el reloj creativo de este hombre, lejos de detenerse, no ceja en su afán de sorprender en cada nueva visita que hace. La obra de Murphy vive en un estado de gracia permanente, ofreciendo siempre la posibilidad de rastrear el inmarcesible lirismo que implantaron diferentes estrellas del rock con denominación de origen. Su estilo no mimetiza, simplemente los acoge a todos. Elliott Murphy ha vuelto a la cálida atmósfera del club, y lo ha hecho compareciendo con el guitarrista con el que mejor se entiende de diez años acá, Olivier Durand. Este hombre puede emplearse en el trabajo de texturas, para, poco después, transitar por el territorio de las exhuberancias melódicas. En solitario, o en el mini set a dúo que ambos proponen, un primor de creatividad electroacústica que provoca la entrega incondicional del más reticente. Y estalla 40 days and 40 nights y la audiencia se queda boquiabierta. Murphy conoce a la perfección los mecanismos emocionales que hacen ascender la temperatura escénica, es un actor imponente, un vocalista impredecible. No viene para dar cualquier cosa, viene para dar lo mejor de sí mismo. Green river Pneumonia Alley You ll never know what you re in for Lástima que el público, vocinglero, me impidiese volver a escuchar su relato acerca de la muerte de su padre, producida el mismo día que Elvis cumplía años. Eso es maestría pura. Sin coloraturas ni conservantes. Para comérselo a besos. La estructura del concierto sigue en líneas generales el modelo antologizante. Poco a poco, van llegando las perlas que atesora una discografía que acumula tres decenas de álbumes, aunque se aprecie como es lógico- especial querencia por el temario de Coming home again su más reciente trabajo. En uno de los cosmos más ruidosos del planeta, el rock, donde son legión los músicos con poderío aleonado y energía atómica, Elliott Murphy es la fuerza tranquila. Un momento de la actuación de Mägo de Oz ayer en la sala Heineken DE SAN BERNARDO ¡Rock, puro rock! El grito de guerra de la revista HeavyRock sonó más fuerte que nunca en la fiesta- concierto por su veinticinco aniversario. Con Mägo de Oz como principal reclamo, el evento también sirvió como gala de entrega de los premios Rockferéndum 2006 IGNACIO SERRANO MADRID. Decibelios de tres cifras, cabezas greñudas meneándose, manos arriba enarbolando el saludo rockero, orgullo jevata a más no poder. Con Mägo de Oz como principal reclamo, la revista HeavyRock convocó ayer a la chavalería de Madrid (el 83 por ciento de su público tiene menos de 25 años) para celebrar su cuarto de siglo en los kioskos. La cita, codirigida por Mariscal Romero y Willy Toledo, también sirvió como gala de entrega de los premios Rockferéndum 2006, fallados por los lectores. Las seis de la tarde suele ser demasiado temprano para un rockero, pero a esa hora los sorprendidos caminantes ya pasaban revista a la fila de más de cien metros de melenudos que ocupaban la acera de la calle Princesa a la espera de la apertura de la sala Heineken, que se llenó hasta la bandera. Romero, director de la publicación, fue el primero en salir a escena. ¡Sois cojonudos, y pensar que casi ninguno de vosotros había nacido cuando empezamos esta aventura! Acto seguido se lió a tirar camisetas, CDs y otros regalos. Habrá muchos más durante la noche prometió. Después de marcarse un air guitar con el Thunderstruck de AC DC y desparramar un poco con la audiencia, presentó a su colega Mariano García, mítico presentador de programas de radio como Disco Cross que recibió su premio acompañado de un cálido homenaje de sus compañeros de profesión. La principal protagonista, la música, al fin tomaba las riendas del asunto de la mano de Mägo de Oz, que fueron recibidos con el griterío de costumbre. Las jubilosas armonías de la flauta travesera de Fernando Ponce, los inspirados punteos de Carlitos y los vivarachos ritmos del carismático Txus di Fellatio fueron el mejor arranque posible para una fiesta como ésta. La cachondísima letra de T esnucaré contra l bidé los guitarrazos pesados de Akelarre los aullidos de Deja de llorar todo fue coreado por un público que adora a este grupo madrileño. Antes de terminar, sorprendieron a sus seguidores con un triste anuncio: Sergio Cisneros Kiskilla (teclista) estaba dando su último concierto con los Mägo, para dedicarse a su hijo recién nacido. Tras una Estímulo y aliento para rockeros que empiezan Roberto Iniesta pidió mil pelas en sus páginas a cambio de un cupón canjeable por su primer disco, que consiguió grabar en parte gracias a las donaciones de los lectores. Veinte años después, su carrera con Extremoduro le ha convertido en un ídolo para miles de jóvenes. Este es sólo un ejemplo de por qué esta revista ha llegado a rozar el cuarto de millón de tirada mensual. Sus líneas han dado oxígeno a muchos rockeros para seguir adelante, y les han motivado para emular a sus protagonistas. Recuerdo la primera vez que Platero y Tú venía a Madrid cuenta Mariskal. Contábamos cómo Fito- -que ahora arrasa con sus Fitipaldis- -se empeñó en comprar décimos de la Lotería de Navidad en Sol, como cualquier provinciano en su primera visita a la capital. Fue graciosísimo, porque les veíamos como a unos temibles rockeros del norte, y ya ves El actor Willy Toledo ejerció de presentador de los premios Rockferéndum 2006, fallados por los lectores ovación al miembro saliente, Molinos de viento terminó de tirar abajo la Heineken. Finalizada la descarga de Mägo de Oz, Willy Toledo subió a las tablas hoy no me puedo tirar al público, me duele la espalda bramó entre risas) para entregar el siguiente premio a di Fellatio, que para colmo cumplía años. Sabía que ganaría el de rockero más villano dijo mientras recogía el galardón. Los valencianos Uzzhuaia recogieron el testigo, y presentándose como unos tíos nuevos en esto a pesar de habitar los locales de ensayo desde 1993, presentaron su durísimo rock de aires entre sureños y stoner ante un público que supo agradecer su esfuerzo, pero que rebajó el nivel de bullicio. Sin embargo, la propia revista les ha calificado de promesa, y este fue sólo el primer paso para su conquista de los lectores de HeavyRock Otro de los premios fue a parar a otro clásico de la nocturnidad radiofónica, El Pirata. Le llevo escuchando desde los trece años dijo Willy Toledo, que parece haber pasado media juventud en la desaparecida sala Canciller. A lo largo de la fiesta, otros personajes del rollo como Mariano Muniesa, Patricia Tapia o Nico del Hierro recibieron sus premios, mientras Panzer, Sínkope y Breed 77 ponían la banda sonora a un acontecimiento tan entrañable como saludable para la música. La juerga, por supuesto, acabó en Vallecas.