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ABC DOMINGO 27 s 1 s 2008 Música a pie de calle s Ópera en Moncloa... MADRID 73 Ópera de lujo a las puertas de casa Los vecinos del distrito de Moncloa- Aravaca disfrutan de la ópera Madama Butterfly en el centro cultural del barrio s Iniciativa para que las artes escénicas dejen de ser un espacio acotado para unos pocos POR JOSÉ M. CAMARERO FOTO DE SAN BERNARDO MADRID. Era la primera convocatoria y, a tenor de lo que expresaban los responsables de la obra, se saldó con un notable alto. Los madrileños que ayer se acercaron al Centro Cultural de Moncloa- Aravaca disfrutaron de una jornada cultural inigualable: a pocos metros de sus portales, sin necesidad de trasladarse hasta los grandes escenarios del centro de la capital, se representó Madama Butterfly la obra maestra de Puccini. La puesta en escena, además, contaba con el aliciente de que había sido preparada por un grupo de jóvenes intérpretes, quienes pusieron todo su empeño en que esta iniciativa saliera adelante como si se tratara del Teatro Real afirmaba uno de los directores. Con Madama Butterfly se abría ayer la temporada de Ópera XXI, uno de los cinco formatos que la Concejalía de las Artes y la Junta Municipal de Moncloa- Aravaca han puesto en marcha para acercar la cultura a los ciudadanos, una de las exigencias de los vecinos en el último Barómetro Municipal. Un momento de la representación de ayer, protagonizada por jóvenes intérpretes sas Además de un público de cierta edad, sorprendía ver a grupos de jóvenes acercarse hasta la sede de la Junta para disfrutar de esta ópera. La mayoría, entre los 20 y los 30 años, se encuentran precisamente de exámenes durante estas fechas, aunque buscan- -y encuentran- -un hueco para relajarse tras varias horas de estudio. Con puntualidad británica, la obra de Puccini mostró todo su esplendor a quienes consiguieron un asiento en el centro cultural. Una pantalla situada encima del escenario permitía al público entender qué es lo que estaban entonando los protagonistas en cada momento, porque Madama Butterfly se representa en italiano. La puesta en escena de la ópera, a pesar de todas las limitaciones que puede tener este tipo de centros, no falló. La veintena de jóvenes artistas que la representaban mostraron al público lo mejor (la pasión) y lo peor (el suicidio) que pueden provocar un conflicto bélico de finales del siglo XIX. El amor de un joven militar estadounidense con una geisha japonesa, del que surje un bebé; la larga espera de la mujer a que su amado vuelva; la cruda realidad después de dos años separados; y finalmente, tan típico de la sociedad nipona, el suicido como mal menor ante el daño provocado por una pasión que se mantuvo intacta a lo largo del tiempo... Los responsables de Distrito 9: Espacio de Creación han querido precisamente que esta obra, estrenada en Milán hace más de 100 años, fuera la que inaugurara el ciclo de ópera en la Junta Municipal de MoncloaAravaca. Al contrario de lo que ocurrió en su estreno en 1904, Madama Butterfly consiguió ayer unir al público asistente, el de la calle, en un gran aplauso a la propia representación y a esta pequeña salida de las artes escénicas al mundo real. Lleno total Ayer, era la primera vez que la famosa obra de Puccini se representaba, aunque para quienes se lo hayan perdido, hoy mismo pueden intentarlo y, si el aforo está lleno, el próximo fin de semana. Y es que el salón de actos del centro cultural municipal se quedó pequeño ante la avalancha de público. Esperábamos que viniera bastante gente, pero se han desbordado todas las previsiones indicaba Ignacio Santos, responsable cultural de la Junta Municipal de este distrito madrileño. Y es que los ciudadano reclaman cultura, y más, con el frío que hace afirmaban Julia y Manuela, dos septuagenarias que residen en el barrio y se muestran encantadas con la iniciativa. Además de ser gratis- -explicaban- no hace falta ir hasta el Teatro Real, que está algo lejos de nuestras ca- La ópera se acerca a la calle, baja al barrio. Los vecinos abarrotaron el centro, entre ellos numerosos jóvenes Julio Bravo ¿QUIÉN DIJO MIEDO? H ay quien sostiene- -interesadamente, quizás- -que la ópera es, y será siempre, un arte para minorías. Y no sólo por los precios de las entradas, que ya de por sí marginan a muchos posibles espectadores... Al denominado pueblo llano se le ha asustado a menudo con esa idea elitista de que la ópera no es una música fácil y no todo el mundo está capacitado para entenderla. Pero es que la ópera, como la música clásica, como el jazz, como el rock... no hay que entenderla; hay que sentirla. Y para eso estamos todos capacitados. Ayer, un puñado de espectadores- -muchos de los cuales, seguramente, no habían pisa- do nunca un teatro de ópera- -asistieron a una función de Madama Butterfly de Puccini, una de las obras más hermosas del repertorio. Todo el mundo, aunque no hable italiano, es capaz de sentir sus melodías, de emocionarse con la triste historia de la joven japonesa, Cio- Cio San, a quien abandona su esposo norteamericano, Pinkerton. Basta sentarse en el patio de butacas con los oídos y el corazón abierto. Es cierto que la ópera, presentada en malas condiciones, puede ser más una tortura que un deleite, y que hay bocas que más valdría que no se abrieran... Pero también es cierto que cada vez hay más jóvenes cantantes con calidad suficiente, que suplen su inexperiencia con entusiasmo, y que son capaces de ofrecer versiones más que correctas. Iniciativas como ésta (siempre que se sirva con dignidad y no sea un mero relleno en la programación) ayudan a que se desmonten muchos tópicos sobre la ópera y a que un arte fascinante como pocos siga conquistando adeptos. ¿Quién dijo miedo?