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68 MADRID DOMINGO 27 s 1 s 2008 ABC En la frontera del delirio El 1 de la población padece esquizofrenia, una patología que, con la medicación y atención adecuada, permite al sujeto llevar una vida normal. Sólo en casos aislados acaba en brotes violentos POR M. J. ÁLVAREZ FOTO JAIME GARCÍA MADRID. Dos violentos asesinatos en cuatro días. Las víctimas, las madres de los autores materiales. Unos verdugos que también son, de algún modo víctimas, pues están aquejados del mismo mal: esquizofrenia. Ambos crímenes que han sacudido a la región han puesto en evidencia el problema de las enfermedades mentales. Un drama que afecta a miles de familias, encargadas, en la mayoría de los casos, de bregar en solitario con el problema que arrastra el enfermo, que, a veces se convierte en un auténtico calvario. Acabo de matar a mi madre dijo Primitivo Grasa, de 40 años, cuando le descolgaron el teléfono en el 091. Fue el lunes pasado. La tranquilidad del comunicante era asombrosa. Los hechos sucedieron en Carabanchel. La fallecida Eufemia Venerada Navasa, de 81 años, había sido acuchillada en el tórax y cuello. Aún tenía clavado el cuchillo cuando llegaron los agentes. El viernes por la mañana Fernando López, de 24 años, pegó un tiro a su madre, Ángeles Carraledo, de 52 años, postrada en una silla de ruedas, poco después de apuñalar a su padre. Después se quitó la vida disparándose él mismo. El escenario, en esta ocasión, fue el municipio de Fuenlabrada. Ambos homicidas padecen esquizofrenia y habían abandonado el tratamiento, según su círculo más cercano. Hay otros casos recientes protagonizados por enfermos mentales. Uno de ellos fue el de Jorge Ramos, de 24 años, juzgado en septiembre pasado por haber arrojado a las vías del tren a Míriam Alonso, de 22. La joven no pereció aunque perdió una pierna. También en junio Ana Belén Lucas, de 36 años perecía cosida a cuchilladas a manos de su pareja Francisco Javier Bernardo Vaquero, de 36, esta vez en Aranjuez. También estaba siendo tratado de esquizofrenia. Por último, uno de los casos más llamativos, por la profesión de la afectada y la tragedia que provocó: la doctora Noelia de Mingo, que asesinó a tres personas e hirió a otras siete en la Fundación Jiménez Díaz, en pleno brote psicótico. Escribía con el ordenador apagado, se reía sola y dedicaba a sus pacientes un minuto. A pesar de lo expuesto, los expertos consideran un tópico la vinculación de una enfermedad mental grave con los episodios de agresividad y violencia. Prueba de ello es que solo un 3 de los esquizofrénicos cometen agresiones en forma de lesiones o incluso de muerte contra otros. Esos otros son, casi siempre, sus más cercanos. Así lo afirma el psiquiatra José Cabrera Forneiro Y cometen dichos actos cuando no están diagnosticados, no reciben el tratamiento adecuado, o cuando no lo toman porque no se sienten enfermos y culpan a su entorno de sus desvaríos y delirios, como le pasó a la doctora De Mingo. Es decir, que de los cerca de 3.000 homicidios anuales que se producen en España, entre 10 y 15 son realizados por quien padece algún trastorno como la esquizofrenia, agrega. El resto son obra de quien no sufre ningún mal. Lo que sucede es que siempre salen a la luz los episodios trágicos. Cuando el homicida es esquizofrénico o no tienen a nadie que les controle la medicación o se niegan a ingerirla por no tener conciencia de su mal. Su salida en estos casos es o su casa o la calle. Los especialistas coinciden que con el tratamiento adecuado el sujeto puede llevar una vida normal. Detrás de una enfermedad mental grave hay, además del enfermo una familia desesperada por la incomprensión, la ignorancia y la falta de medios. Antes se apartaba a estas personas de la sociedad y se las recluía en psiquiátricos, un modelo de atención que pasó a la historia. Se optó por tratamientos ambulatorios e ingresos puntuales. Pero, a pesar de los planes y las plazas abiertas hay carencias: la mitad de los enfermos graves (250.000) recibe asistencia sanitaria, según diversas asociaciones. FACTORES GENÉTICOS DE LA ESQUIZOFRENIA Riesgo de desarrollar esquizofrenia En porcentaje Población general Primos hermanos Tíos Sobrinos Nietos Hermanastros Padres Hermanos Hijos Mellizos Gémelos idénticos Parentesco entre personas con esquizofrenia 1 2 2 4 5 6 6 9 13 17 48 ABC Pérdida progresiva de materia gris a causa de la esquizofrenia Grado en que comparten el perfil genético 12,5 Parientes de tercer grado 25 Parientes de segundo grado 50 Parientes de primer grado 100 ESQUIZOFRENIA 5 AÑOS MÁS TARDE FASE TEMPRANA DE ESQUIZOFRENIA SIN ESQUIZOFRENIA Menos pérdida Más pérdida El enfermo mental no es responsable del crimen ante la ley Ocurrió con Noelia de Mingo. Y con el joven que arrojó a las vías del tren a Míriam. Se les absolvió al aplicárseles la eximente de enajenación mental. No están en la calle, sino en un psiquiátrico. De Mingo por su acreditada peligrosidad criminal durante 25 años. El otro, 11, el máximo que establece la ley. Ahí están obligados a seguir un tratamiento. El Código Penal exime de responsabilidad penal a quien por causa de una enfermedad mental no es responsable de sus actos. El problema de la atención Abandono del tratamiento El Código Penal exime de responsabilidad penal a quien no es responsable de sus actos La doctora De Mingo fue recluida en un psiquiátrico JAIME GARCÍA Angustia y alucinaciones ABC MADRID. La esquizofrenia es tal vez la enfermedad crónica del sistema nervioso más extendida. La Organización Mundial de la Salud calcula que afecta a un uno por ciento de la población, lo que en el caso de España supone más de 400.000 esquizofrénicos. Definida por su raíz griega- schizo división; y phrenos mente- se trata de una patología que afecta a diversas funciones psíquicas de una manera importante, incluso invalidante, principalmente al curso del pensamiento, al estado de ánimo y a la conducta de quien la padece. Sus principales síntomas son la pérdida del juicio de la realidad, la angustia, las alucinaciones, el delirio y las alteraciones del lenguaje y del comportamiento. Se trata de una enfermedad con un alto componente genético cuya prevalencia entre miembros de una misma familia fue establecido por investigadores de la Universidad de Virginia en 2002 (ver el gráfico) Hasta ahora, su tratamiento farmacológico se ha basado en los antipsicóticos. Tanto los tradicionales como los de nueva generación presentan numerosos efectos adversos, como sedación, aumento de peso y del colesterol, riesgo de desarrollar diabetes, temblores o contracciones musculares. Basados en el bloqueo de una de las subclases de los receptores de la dopamina (D 2) se muestran además poco eficaces para evitar los problemas de atención, las lagunas de memoria y las alteraciones cognitivas. Estos problemas han convencido a los neurólogos de la necesidad de hallar nuevas formas de combatir la enfermedad.