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ABC DOMINGO 27- -1- -2008 En portada s Crisis del miedo ECONOMÍAyNEGOCIOS 45 Crisis asiática de 1997 Las economías de los tigres asiáticos La crisis asiática, que empezó el 2 de julio de 1997 con la abrupta devaluación de las monedas en Tailandia, se extendió por los demás países de Asia, y al caer la Bolsa en Hong Kong en octubre de ese año creó una presión a la baja en las demás plazas bursátiles en el mundo. Los peor parados, Rusia, que efectuó su primera devaluación, y Brasil. En agosto de dicho año, el Ibex perdió un 21,1 Marzo de 2000 Fin de la burburja tecnológica El pinchazo de la burbuja puntocom y tecnológica, tuvo en el 10 de marzo de 2000 su fecha de partida con los máximos históricos del Nasdaq. Ese mes de marzo comenzó el desengaño de cientos de miles de ahorradores particulares que comprobaron cómo la Bolsa no siempre subía. En España, Terra, que salió a cotizar a 11,81 euros en 1999, cayó hasta los 5,25 en marzo de 2000. El 11- S de 2001 Atentados en EE. UU. un día para olvidar Los atentados terroristas contra Nueva York y Washington sacudieron todas las Bolsas del mundo, sin excepción, pero no se produjeron caídas tan acusadas como en las anteriores ocasiones. La Bolsa de Nueva York cayó ese día un 7,6 mientras el Ibex 35 perdió un 4,56 La incertidumbre duró dos semanas más, y luego se disiparon los nervios y las órdenes de compra volvieron al parqué. El 11- M de 2004 Los atentados en Madrid, sin reacción A diferencia de lo ocurrido a raíz del 11- S, cuando los mercados estadounidenses suspendieron su actividad durante cinco sesiones, las Bolsas españolas no cesaron en su funcionamiento tras los atentados perpetrados por los terroristas islamistas el 11- M en Madrid. La mayor incidencia la presentó el parqué de Fránkfort, con un descenso del 3,5 El Ibex sólo perdió un 2,18 AFP económica y financiera comentó Greenspan, bastante reacio a ver en esta crisis una recesión in situ de la economía norteamericana. La desconfianza, por tanto, volverá. ¿En forma de nuevos días negros? En momentos como los actuales, con caídas récords en los mercados financieros y aparente estado de convulsión permanente, conviene no perder la perspectiva explica Francisco J. López Lubián, profesor del Instituto de Empresa, que añade que aunque es cierto que en las tres primeras semanas de 2008 se ha producido una espectacular pérdida de valor económico en los mercados de renta variable, no es menos cierto que en los años anteriores el aumento y creación de valor en las empresas ha sido muy relevante ¿Y ahora qué? Varias interrogantes se instalan en los mercados. ¿Dónde ha ido a parar ese dinero después de tanta venta junta? ¿Dónde se puede volver a invertir? ¿Quiénes han salido más perjudicados? ¿Y beneficados? Los expertos coinciden que entre los que sufrirán más las consecuencias de esta crisis, más financiera que bursátil, estarán aquellas empresas que más han tensado sus balances con operaciones corporativas o que se han cargado de deuda con recurso (sobre todo, constructoras e inmobiliarias) las empresas gestoras de fondos de renta variable; las entidades bancarias- -que van a seguir haciendo fuertes provisiones hasta que el mercado hipotecario se estabilice- -y las aseguradoras. Por el contrario, entre las, probablemente, más beneficiados estará el mercado de renta fija con los bonos como protagonistas, que tendrán mayor interés de compra apunta el profesor Juan Ignacio Sanz, de Esade, que añade que igualmente aparecerán los cazadores de gangas Desde Morgan Stanley Ges- ¿Qué son los monolines La ingeniería financiera no tiene límites. Si nos estrañaba el término de hipotecas subprime saltan ahora a la palestra las aseguradoras monolines empresas financieras que comenzaron a operar en los años setenta en EE. UU. y cuyo fin es asegurar las emisiones de deuda realizadas por corporaciones privadas o públicas. Básicamente, aseguran la alta calidad crediticia (AAA) de las emisiones de terceros que respaldan, avalando durante la vigencia de estos activos en caso de que la emisora tenga algún problema en su capacidad de pago. En definitiva, otro escalón más de la ingeniería financiera norteamericana que puede poner en peligro la estabilidad de los mercados. Sufridores y beneficados tión- -cuyo equipo de expertos ya había adelantado en diciembre que las incertidumbres marcroeconómicas y financieras no parecían haberse trasladado lo suficiente a los precios y por tanto se debían reducir las posiciones en renta variable- aseguran que los inversores han reaccionado con fuerza reduciendo sus posiciones de riesgo y refugiándose en activos de renta fija y metales preciosos Mientras, para otros expertos, habría que distinguir entre tres tipos de empresas beneficiadas: las cíclicas, las defensivas y las no correlacionadas con la Bolsa. José María Díaz Vallejo, analista independiente, lo explica con detalle: En primer lugar, destacaría a las empresas cíclicas que, descontando un 2008 y un 2009 muy malos, ya han caído tanto que sus precios son atractivos incluso si se dan los peores escenarios macro para 2008 y 2009 Como ejemplo, Díaz Vallejo, apunta a FCC que ya ha descontado un futuro desolador, por lo que, primero, si se da ese escenario poco le queda por bajar, y segundo, si no se da, subirá como un cohete Destacan además, las empresas defensivas, aquellas que con balances muy fuertes, y con un historial de rentabilidad muy largo, sean líderes en sectores poco afectados por la ciclicidad de la economía. Muchas de estas compañías están muy baratas debido al apetito que el mercado ha tenido por empresas más chicharreras durante los últimos años. Como ejemplos: Johnson Johnson, Wal- Mart, Sanofi, Novartis, Carrefour, Nestlé, las tabacaleras... resalta José María Díaz Vallejo, que añade que los gestores de grandes fondos de renta variable deben mantener el dinero de sus fondos en RV y estas empresas constituyen el refugio ideal para tiempos de crisis Y, por último, las empresas no correlacionadas con la Bolsa, los fondos monetarios- -los activos más conservadores de todos- y que son los que reciben el dinero que sale de la renta variable por exceso de aversión al riesgo. En definitiva, un desplome que obedeció a situaciones y miedos internacionales, sobre todo por el temor a una recesión en Estados Unidos, y la confianza en las medidas anunciadas por el presidente de la primera potencia del mundo, George Bush. La actual crisis financiera es mucho peor que cualquier otra registrada desde la Segunda Guerra Mundial ha dicho rotundamente George Soros. Todavía está por ver qué efectos producirá en la Bolsa una potencial caída de beneficios de las empresas cotizadas con un consumo que ya baja, un empleo que también cae, y una menor producción. Esa será otra. Porque la economía sigue funcionando y el miedo es el que, al final, va a llevar a la crisis concluye el profesor Juan Ignacio Sanz. Ni crisis bursátil, ni crash ni mucho menos crack Crisis de miedo, a secas. SÓLO UNA CRISIS FINANCIERA ...Hay crisis, hay inquietud, hay banqueros que han fallado... en abril tendremos mejor perspectiva... objetivo es controlar la inflación. Los nerviosos protestaron, pero el banquero central, impávido, dejó los mercados a su suerte para decidir no arrojarse al pesimismo vendedor. El jueves rebote y el viernes mantenimiento. La tormenta se salda con muchos intercambios y con unas pérdidas del índice que podríamos calificar de soportables, como de menor cuantía. ¿Quiere eso decir que no hay preocupación, que no hay crisis? Pues no, sería irresponsable defender ese punto de vista. Hay crisis, hay inquietud, hay banqueros que han fallado y unas economías que van a menos. ¿Cuánto menos? No se sabe, en abril tendremos mejor perspectiva, cuando las empresas rindan cuentas del primer trimestre y podamos evaluar cuantas décimas de crecimiento se han quedado en posibles, en potenciales. Entre lo que va quedando claro es que así como en los tratamientos oncológicos los avances médicos son permanentes y sustanciales, cada vez más eficaces y menos penosos, en la gestión de las crisis financieras también mejoran los instrumentos de intervención. Ahora no es momento para demonizar las subprime o las monoline ni las hipotecas de altos riesgos ni las aseguradores de bonos. El error no está en los instrumentos sino en las manos que los manejan, el mal está en el desprecio por el riesgo y en la deficiente evaluación del mismo. Y desde esa perspectiva, mirando al mercado local la posición española es sólida, el sistema financiero es consistente y resistente y puede salir de este trance más fuerte y más grande. Estos son tiempos para resistir y buscar las buenas olas para llegar más lejos. Fernando González Urbaneja i debacle, ni pánico, ni caos, ni sangre... sólo fue una crisis financiera, que no ha pasado y cuya naturaleza y alcance está aun por ver. Lo ocurrido esta semana en las bolsas es rara avis, uno de esos fenómenos de turbulencia que no dejan a nadie indiferente, ni las cosas como estaban, pero en los que conviene apretar los dientes y atarse al árbol sin abrir la boca demasiado. En la Bolsa madrileña se contrató esta semana por valor casi de 35.000 millones de euros, una barbaridad de dinero que aconseja reflexionar antes de calificar lo ocurrido de catástrofe producida o por llegar. El lunes se daban las condiciones para que estallara la tormenta. Estalló. Todos los índices europeos y asiáticos se fueron abajo con la excusa de que los norteamericanos iban a hacer otro tanto al día siguiente. Argumentos no faltaban, entre ellos el penoso perfil de riesgos manifestado por los grandes bancos de EE. UU. que no se han cansado de dar lecciones a diestro y siniestro. Y cuando los maestros echan borrones, de los alumnos hay que esperar poco. El martes la Fed y su inmediata respuesta a la tormenta con un recorte de tipos serenó los ánimos y evita una sobrereacción en cadena que era el peor escenario posible. Al día siguiente le tocó actuar al BCE, que hizo lo contrario de lo que le pedía el mercado, no bajó tipos y con flema británica Trichet anunció que su N