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ABC DOMINGO 27 s 1 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ¿SON LOS MISMOS? No mirando a nuestro daño corremos a rienda suelta sin parar; desque vemos el engaño y queremos dar la vuelta no ha lugar (Jorge Manrique) EL RECUADRO EL COCHE DE BEBÉ DE LA INFANTITA E NTRE otras por razones de lealtad a la Institución cuyo futuro representan, le tenía hasta ahora una gran admiración a los Príncipes de Asturias. Don Felipe es un hombre muy de su tiempo: de los chavales que hicieron BUP más el clásico COU en Estados Unidos o Ca, nadá, la Universidad, la boda tardía... Lo de la generación del Príncipe que se aplicó a Don Juan Carlos, cómo pasa el tiempo, debe emplearse ahora con los coetáneos de la preparadísima generación de su hijo. En cuanto a Doña Letizia, hago mía aquella magistral respuesta que le oí a un viejo juanista en agradable sobremesa tras un almuercito simpático en Vistahermosa: ¿Qué te parece Doña Letizia? -Pues que es la Princesa de Asturias, ¿te parece poco? Y si gran admiración les tenía a los Príncipes, desde que han publicado su álbum familiar les tengo auténtica veneración. No sólo por ese sentido familiar, ahora que la institución de la familia está tan vapuleada, hasta el punto de que a un señor que se casa con una señora y tiene unos hijos le ponen de mote familia tradicional Vamos, como si le llamaran bicicleta tradicional a la que tiene un manillar y dos ANTONIO ruedas, o silla tradicional a la de cuaBURGOS tro patas. Por lo que le tengo, ¿qué digo veneración? incluso envidia, es por el coche de bebé de la Infantita Doña Sofía. Me siento orgullosísimo de los Príncipes de Asturias y tengo mucha confianza en la continuidad dinástica porque mucho más difícil que asumir en su día las obligaciones de la Corona es conseguir ahora, y en un periquete, como suele toda su generación, lo más difícil del mundo, sobre todo para nosotros los abuelos: ¡saber armar ese endiablado coche de capota en el que la Princesa de Asturias pasea a la Infantita! No me duelen prendas en reconocerlo: yo, y muchos españoles de mi generación, cuando nos dejan de abuelos- canguro, no tenemos problema alguno con la alimentación, bañado y cuidado de los nietos. Pero, ay, si hay que sacar a pasearlos en un cochecito hipermegamoderno, modelo platillo volante, como el que lleva Doña Leti- zia, y el infantil vehículo está desarmado. Tu hijo te dice, al dejarte de abuelo- canguro, antes de marcharse a casa de unos amigos, sin dar importancia: -Si queréis pasear a los niños, el coche está plegado en el armario de la entrada... Ahí empieza el calvario. Sacas el coche. Bueno, las piezas de un rompecabezas. Cuatro ruedas plegadas con unos extraños resortes negros, todo muy Ikea, muy sueco. Y lo que parece que es el asiento o cuna del cochecapota de toda la vida, del Janè de Cuéntame Debes armar aquello: Dios mío de mi alma, ¿pero cómo? Si logras abrir las ruedas, cosa harto improbable, no atinas con dónde hay que engarzar el asiento. Y en el caso rarísimo de que logres ambas cosas, ¿cómo puñetas se le quita el freno, que estas ruedas no andan? Lo digo por experiencia porque a mí me ha sucedío Para abuelear con mis nietos en la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla, mi hijo me metió en el maletero del auto un cochecito exactamente igual que el de la Infantita. Llegó la hora de montarlo. Saqué las piezas, intenté armarlas, pedí auxilio y asesoramiento a los padres jóvenes que por la calle pasaban. Imposible. ¿Cómo demonios se arma esto, con lo fácil que mi hijo dice que es? ¡Y aún estoy intentándolo! Confieso que no lo conseguí, y tengo testigos en el José Luis de la Plaza de Cuba. En brazos hube de llevar a las criaturas a ver a los Reyes Magos. Y lo peor vino al final. Me imagino que si a la Reina le dejan desarmado el cochecito de su nieta como abuela- canguro, no sólo no logrará saber cómo se monta, sino que al final quedará desolada, cuando venga el Príncipe y le diga como mi hijo a mí, con esa suficiencia generacional que tienen: -Pero si es facilísimo: mira, se pulsa aquí esta espiga, y las cuatro ruedas quedan libres y en posición. Y luego se pone el asiento, con este golpe, y se le da media vuelta a esta esfera mientras se aprieta aquí, ¡y listo! Listo, no. Listísimos tienen que ser los Príncipes de Asturias como para saber armar el puñetero cochecapota. Por eso ahora, desde la lealtad de mi torpísima abuelidad, los admiro más que nunca. Al lado del irresoluble rompecabezas del cochecito de bebé, armar el del descuajeringado Reino de España está tirado. STE ministroBermejoqueacabadedescubrir la huella indeleble de ETA en las pisadas de las nekanes del PCTV este dogmático acusador que señalallegadalahoradedesenmascarar a los cómplices de los terroristas, este implacable funcionario que promete descargar el peso de la justicia sobrelos indubitadosresponsables de un fraude de ley, ¿no era el mismo que haIGNACIO cebien pocodeclaraba, en níCAMACHO tido alarde de esquemático maquiavelismo, que la ilegalización de ANV y sus colegas llegaría cuandoconvengaa la jugada ¿No era el adalid del relativismo táctico que proclamaba en voz alta su convicción sobre la adecuada conjugación de las conveniencias? Este juez Garzón que ha citado a los abogados de los tardobatasunos para comunicarles su suspensión de actividades la misma víspera del plazo para presentar candidaturas, este severo togado que practica sumarias diligencias para atajar las dilaciones del procedimiento ordinario, ¿no es el mismo que hace pocos meses adoctrinaba con afinados matices sobre la imprescindible distinción entre la perversa Batasuna ylabienintencionadayvaporosa izquierda abertzale ¿No era acaso también el magistrado que desdecía con apresurados autos su propia materia jurídica elaborada durante años deinvestigación sobre la identidad común del terrorismo y sus múltiples terminales y franquicias? Esta Fiscalía que ha acusado- -pinchando en hueso, por lo demás- -a la alcaldesa de Hernani de enaltecer el terrorismo con sus vivas a los presuntos asesinos de la T- 4, este ministerio público que parece haber recordado de golpe el parentesco político y moral de los terroristas consigo mismos, ¿no es la institución que no ha muchoexonerabaaOtegi delamismafiguradelictiva? ¿No obedece a idénticas jerarquías en su diametral interpretación de las directrices jurídicas? Este Partido Socialista que ha incluido en su programa electoral la extinción de las expectativas de diálogo con ETA, este Gobierno que proclama su corajuda determinación para acabar con el terror y resistir su chantaje, ¿no eran, en fin, los interlocutores recientes de los enmascarados, los tenaces adalides de la negociación, los contertulios tripartitos del monasterio de Loyola, los defensores convencidos del final dialogado de la violencia los humanitarios celadores de la delicada salud de Iñaki de Juana, los benévolos exegetas del conflicto vasco los exploradores de la lennoniana oportunidad de Y, por último, estos ciudadanos que asisten en silencio a la reconversión paulina de toda esaretórica, a larupturadesacomplejadadelespejo moral del Estado, al desahogado tachón sin fe de erratas de todo aquel discurso lleno de hueca arrogancia y de fatuo optimismo, al giro sin autocrítica de toda una agenda de gobierno, ¿no son los mismos que un cuatrienio atrás se rebelaban contra las supuestas mentiras delaznarato y protestaban con alhraca, ruido y furia ante la manipulación del terrorismo como arma política? 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